Nos vemos el 8 de Noviembre. Preparaos para la avalancha masiva de afotos!!! Os dejo con un video que os dejara claro que no tendre ningún problema para sobrevivir en Japón.
Que Dios nos coja confesaos!!!
Nos leemos a la vuelta!!!
Nos vemos el 8 de Noviembre. Preparaos para la avalancha masiva de afotos!!! Os dejo con un video que os dejara claro que no tendre ningún problema para sobrevivir en Japón.
Que Dios nos coja confesaos!!!
Nos leemos a la vuelta!!!
Volviendo de los acantilados de Arrigunaga, bajamos a la orilla de la ría, a comer en el puerto deportivo. Comilona esta vez de tenedor, cuchillo y babero.


Desde allí, paseito tranquilo para bajar la comida.
Hasta el Gran Puente Colgante de Bizkaia que conecta las dos margenes del la ría de Nervión y une Portugalete con Getxo.
La curiosidad de este puente es que dispone de una barquilla transbordadora que es la que transporta gente y vehículos de un lado a otro. Se hizo de este modo para no entorpecer a la circulación de los barcos y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 13 de Julio de 2006.
Los más osados decidimos pasar por la parte superior, que puede ser cruzada en una estructura de madera que deja ver entre tus pies el agua en la lejanía mientras ves a la barquilla pasando por debajo de ti y los barcos y barcas se cruzan. :S Genial para el vértigo.

Acabamos en Portugalete, tomandonos los ultimos cacharritos y rememorando todo lo que había dado de sí el fin de semana.
Desde aquí dar las gracias a Álvaro y a Patricia por toda la organización de este magnífico evento. Fue una pasada de fin de semana. Muchísimas gracias!!!
Tras haber cruzado el puente del ayuntamiento nos encaminamos hasta la zona conocida como Las Siete Calles, con el firme propósito de no dejar pintxo sobre pintxo y probar todas las delicatessen a las que nos quisieran someter los maestros cocineros de la zona: Cerdo con piña y mostaza (increible mezcla e increible sabor), pulpo con puré de puerros, tortilla de morcilla, brocheta de caracoles con verdura (los caracoles sin cáscara, por si lo dudabais) y un largo etcétera de alimentos güenos, güenos…


Nos disculpareis por no echarnos la siesta, como haría todo ser sensato en una pseudo-vacaciones, pero optamos por otra opción más interesante a la par que menos descansada, como fue coger el Funicular de Artxanda y llegar al mirador desde se puede ver a Bilbao, entre rodeado por montañas en unas espectáculares vistas.

Después de esto, y a pesar de haber usado el funicular (si no estaríamos todavía subiendo) las piernas empiezan a flaquear y los ojos comienzan a cerrarse, optando los bravos turistas por hacer una retirada a tiempo y acomodar sus fornidos cuerpos para roncar a pierna suelta mientras se recuperan fuerzas para quemarlas un par de horas más tarde, saliendo por nuevos garitos, y volviendo a devorar cual termitas todo lo que pillen por su paso, en esta ocasión en Bilbao la Vieja.
Dicho lo cual obviaré la ingesta masiva de todo tipo de alcohol, ni de como acabamos en el Divino Cielo, ni de porque no llegamos al Karaoke, ni a La Tortilla y nos empeñamos en adentrarnos en un antro llamado Comix al que tras ver como un enorme mostrenco abría la puerta de metal de una patada, decidimos que sería mejor retirarnos a casa. Esto era ya una hora prudencial.
Lo que no obviaré será que al día siguiente (también con pocas horas de sueño en el cuerpo) fuimos a los acantilados en Arrigunaga, acompañados de un día estupendo y disfrutando el olor a sal, la brisa y el maravilloso azul del mar.
A los hechos me remito.
(Si, otra ristra de fotos al canto. Estoy desatado).






Impresionante, verdad? Un gustazo para los sentidos y para gente como yo que nunca creció con una playa cerca y que no lo considero vital para mi, pero cada vez que me acerco al mar, me puedo quedar mirándolo horas. Hipnotizado…
Por supuesto, no se pueden dejar pasar semejantes muestras de amabilidad, asi que los amigos y companyeros de la torre de los Fronsklins nos cogimos un vuelo y decidimos que este fin de semana lo pasariamos atiborrandonos a pintxos, a zuritos, a cortos de vino y a todo lo que se nos pusiera por delante.
Además contabamos con la diversión anyadida de que dos de los integrantes del grupo era ingleses y era la primera vez que visitaban Espanya. Lo cual no deja de ser un punto de vista interesante y un contraste bastante destacado con su la manera londinense de ver las cosas.

En la primera foto podeis disfrutar de mis nuevos “caseros” Marta y Jesús sentados en mi misma fila , mientras que la ventana y el asiento del medio de la fila posterior estan ocupados por mis anteriores “sufridores” Álvaro y Patricia, que se me van turnando por eso de que uno no de mucho la barrila y por que tambien todos tienen derecho a disfrutar de mi companyía.
A la derecha de la segunda fila tenemos a James, uno de los ingleses y en la foto de abajo a Bea y Paul, el segundo de los ingleses. Si. El que falta por describir soy yo. Por si se os había olvidado.
Con la excusa de que hay que comenzar bien, no hizo falta mas que aterrizar, dejar las maletas en la céntrica calle de Maximo Aguirre y dirigirnos a la primera zona de Pintxos en García Rivero. Que fue del agrado de todos. Por si alguno pensaba lo contrario.
Llegado a este punto tengo que resenyar que nuestro buen amigo Paul, es vegetariano. Y uno no se da cuenta de las dificultades que tiene un vegetariano en una tierra de carnivoros como suele ser la mayor parte de Espanya, hasta que viajas con uno y empiezas a darte cuenta de todo lo que no puede comer. Afortunadamente quedaba algún que otro local, donde poder dar gusto al paladar sin necesidad de comer carne (hablo solo por él) y si no siempre quedará la socorrida tortilla de patatas.
Llegado a este punto entra en escena uno de mis vascos favoritos. El pequenyo Sancho Txema, fray Cucufate, o como quieran llamarlo aparece por Bilbao dispuesto a apuntarse a cuantos pintxos sean necesarios para saciar su hambriendo estómago, que los que le conocen saben que tiende al infinito.
Y mientras poneis esa parte del cerebro que no soleis usar a trabajar y calculais las dimensiones del estomago del Txema, nosotros seguiamos en plena competición por degustar un cortito de cerveza, un crianza y seguir liquidando bandejas de comida según aparecían. Groau!!!

Debo anyadir, que nosotros a parte del modo Gastronomico ON, tambien nos apatecia salir un poco de Londres, para cambiar el chip y pensar en otras cosas, pero por lo visto si lo que hay que hacer es olvidarse de Londres, Bilbao no es el mejor sitio para ir..




Acabamos dentro del Covent Garden *sigh* y en algun lugar cuyo nombre no recuerdo en otro bareto dentro de la galería Urquijo (creo recordar).

Se durmió poco y no fue suficiente, pero había que turistear y rescubrir la ciudad, que nos recibió con un solete y un calorcete que curaba el hipo. Ole. Que alegria. Y que calor. Lo que facilitaba al decision de entrar a tomar algo fresquito en cualquier sitio.
Manos a la obra. Empezamos el recorrido pasando por la plaza Moyúa y dirigiendonos hacia la ría desde donde cogimos el paseito que comienza algo más al Oeste del Puente
Deusto y lleva en un agradable paseo al Museo Guggenheim, que ya habia visto con anterioridad (por fuera) hace algo mas de un anyo y que me impresionó tanto como el primer día. Me encanta ese edificio.
El interior, he de decir, sigue siendo un misterio para mi y me sigue sin llamar la antención, además de tener el comodín perfecto para poder seguir volviendo a Bilbao con la excusa de que aún no he visto el museo por dentro.





Y llegados a este momento y por muy felices que estuvieramos y nos las desearamos, nos dirigimos al Casco Viejo, pasamos de largo del puente Zubizuri y atravesamos el puente del ayuntamiento para dirigir nuestros pasos a la Catedral y a por la segunda tanda de los bienamados pintxos.


Pero eso, queridos amigos míos, lo contaré en mejor momento, que ahora se me caen los parpados y asi os quedais con la intriga del continuará. Porque si. Muy a vuestro pesar Continuará…
Espero que os guste la seleción de fotos.













Se la invita a repetir cuando quiera, y me la apunto como visita con preferencia cuando tenga hogar fijo junto con Raquel y Ramón.
Parecia ser por lo tanto que la historia del Rey León podria dar un musical bastante decente que hiciera un derroche de imaginacion como ya lo hiciera la Bella y la Bestia en lo que a puesta en escena se refiere.
Las criticas no podian ser mas positivas, así que decidimos invertir una parte de los ahorros que como buen hijo de vecino teniamos en nuestro haber, para disfrutar del espectaculo.


Y que puedo decir. Otra nueva obra donde no duele gastarte el dinero, donde repetiria con gusto. Donde la creatividad en el escenario desborda tanto que no puedes abarcar todo y te dejas sumerjir por los colores y los animales de la sabana.
Porque si de algo es merecedora esta obra es de dar vida a un enorme repertorio de animales dejando constancia que es posible llenar un teatro de pajaros volando, de jirafas, de guepardos cazando, de hienas salvajes, de leones escalando las rocas, de monos, de cabras, de elefantes, de buitres carronyeros…

Quede de nuevo por enésima vez sorprendido. Tenia muchisimas ganas de ver como serian capaz de recrear dos de mis escenas favoritas, la estampida de búfalos y el momento en que Mufasa habla con Simba en forma de nube. Solo puedo decir una cosa. Increible. Impresionante. Todo junto. Pero no explicare como lo hicieron. Odio reventar las sorpresas.
Si bien es cierto que algunas partes de la obra se hacen un poquito pesadas (demasiadas canciones lentas en la primera parte del segundo periodo) todo queda compensado con el buen sabor de boca que deja visualmente.
Nants ingonyama bagithi baba
Sithi uhhmm ingonyama
Ingonyama
Siyo Nqoba
Ingonyama
Ingonyama nengw’ enamabala
Pues bien,queridos míos, centremonos ahora en el primero de estos dos edificos: Tower 42, uno de los edifios más altos de la ciudad que tiene en su punto mas alto un restaurante – Champagne Bar. El Vertigo 42.
Este sitio desconocido por muchos es una alternativa perfectamente valida para ver la ciudad a vista de pajaro para los que no quieran pasar por el London Eye o la subida a la cupula de San Pablo. El precio sera mas barato si solo tomas unos vasitos de champagne y un poco mas caro si decides ir a cenar.
Nosotros optamos por la segunda opcion, adoptando unas solucion de compromiso y cambiando el champagne por agua ante la acusadora mirada de los camareros que nos delataba como gente pobre
jejeje. Pero amigos, que nos quiten lo “bailao” que la ciudad de noche la tenemos a nuestros pies.
No interrumpo el trance y os dejo con la maravillosa vista nocturna del Londres iluminado artificialmente, que a nosotros nos dejo sin habla y con la sensación de tener el mundo a tus pies. Y para más inri no cenamos mal. Y nos sobró agua.




Un ultimo consejo para los que os esteis planteandoos daros por un dia al lujo y pasad por esta maravillosa atraccion-restaurante: teneis que reservar con antelacion, simplemente como medida de seguridad y si pensais llevar ninyos con vosotros, olvidaros, solo esta permitido el acceso a mayores de edad. Si cumplis todos los requisitos, no lo dudeis. Nosotros estuvimos dos horas comtemplando maravillados la ciudad. Y creedme que merecio la pena.