Archive for November, 2006

Extensión de Harajuku: Yoyogi Park. Tokyo Tales (6)

Yoyogi Park es uno de los parques más grandes de Tokio. Sin duda un pulmón en el centro de una ciudad sobredimensionada, que ahogada en múltiples niveles no parece tener mucho tiempo para respirar.

Y un pulmón muy divertido. Todo sea dicho. Pues nuestros queridos cosplayeros en Harayuku, están colocados adyacentes a dicho parque, que como podreis imaginar no es un sitio tranquilo. Buen comienzo para una visita. El aburrimiento, como veis, está prohibido en Tokio.

Constituido como parque en 1967, Yoyogi Park es lugar de encuentro especialmente los domingos, con gran número de actuaciones musicales performadas algunas y perpretadas otras por todo rango de artistas. Para muestra un botón. Diferentes maneras de transmitir. El arte es asín.


Y asín me gusta… que se pueda acuchillar al gato sin que las autoridades intervengan. Aunque reconozco que con un séquito de fervientes fans como los que le acompañaban, yo también estaría dispuesto a darlo todo en mis conciertos. Tuviera o no arte. Lo que no hay que tener es vergüenza.

Entiendo que me odieis. Entre esto y la chica del traje verde fosforescente de Akihabara (no la habeis olvidado eh?) se os deben estar produciendo importantes lesiones dejando parcelas del cerebro permanentemente dañandas. Nunca os dije que esto fuera a ser fácil.

Eso si, tambien hay musicazos estupendos, que si que deleitaban al personal con conciertos que sin lugar a dudas se podrán ver en no mucho tiempo en algún escenario de más renombre.


Pero desde luego, si hay algo que roza el esperpento y el ridículo (y mirad que os he enseñado cosas raras) es ver como un grupo de japoneses, se transforman, tupé mediante, en John Travolta de los tiempos de Grease y embutiendose en una cazadora de cuero, con pantalones ajustados y botas vaqueras, se dedican a mostrar sus tablas como bailarines del más puro rock ‘n’ roll a toda la concurrencia. O atónita concurrencia.



Por si acaso pensabais que las almas de estos pobres nipones aún tenían salvación y que según las fotos parecen que bailan de forma medianamente decente, siento contradeciros y romper vuestras ilusiones, pero el siguiente documento audiovisual demuestra que el arte y el salero, no son virtudes al alcance de todos.


Por que queridos amigos míos, hay pocas cosas más cutres que un japonés vestido de rockero, “bailando” en plan rockabilly al son de un destartalado y distorsionado radiocassette del todo a cien. Acabaramos.

Por supuesto, el veredicto es de visita imprescindible. Por si lo dudabais.

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Cosplay. Harajuku. Tokyo Tales (5)

Harajuku es sin lugar a dudas, uno de los puntos claves para encontrase especímenes japoneses (especialmente japonesas) dentro de Tokio.

Se entiende Cosplay como la abreviatura de Costume Play, algo así como juego de disfraces, lo que se traduce en convertirse en un personaje de Manga, Anime, videojuego o vayaustedasaberque. Lo que viene siendo unos frikis de cabo a rabo (y os lo cuenta uno que se fue vestido de Darth Maul al estreno del Episodio III) que no tienen plan más interesenate para los domingos, que el enfundarse en su flamante traje y acercase a Harajuku y allí, al lado de la estación, pasar el día con sus amigos “cosplayeros” haciendose fotos entre ellos y con los viandantes, de los cuales una gran parte son turistas, pues esto se ha convertido en todo una atracción para el visitante de la ciudad.

Según la wikipedia, que de estas y otras cosas sabe bastante, el movimiento surgió en los años 70 en mercados de comics, así que con más de 30 años a sus espaldas, esto no debería ser considerado como una simple moda.


La pasión y el fervor es tal que ha traspasado fronteras y la televisión japonesa Aichi, organiza cada año el World Cosplay Summit, con participación de Japón, Alemania, EEUU, Francia, Italia, Brasil y por supuesto España.






Muchas y variadas tribus se pueden encontrar en Harajuku: Gothic Lolita,Wamomo, Gothic Maid, Decora, Cyber-Fashion, Sex Kitten… A cual os apuntais?







Los cosplayeros pueden pasarse un año planificando su traje, piezas, partes, que necesitan, donde lo pueden conseguir. Con semejante esfuerzo por su parte, es lógico que se sientan en la obligación de asistir a todo evento, concentración, convención y hasta a por el pan con el traje.





Más que obligatoria la visita, sumandote a la lista de turistas que abarrotan el lugar, haciendo felices a las fugaces estrellas. Porque sí, les gusta que les hagan fotos. Para eso han trabajado tan duro no?



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Pero qué ven mis ojos? HDR Imaging

HDRI (High Dynamic Range Imaging) es una técnica de retoque infográfico que permite conseguir fotografías hiperrealistas. Originalmente desarrollada para imagenes creadas por el ordenador lleva ya algún tiempo siendo empleada como técnica fotográfica.

La idea original es simular el comportamiento del ojo humano y permiter obtener en una fotografía lo mismo que vemos con nuestros ojos. Generalmente en fotografía tradicional siempre que tenemos un fuerte contraste de luz, como un atardecer, o un edificio en sombras, tenemos que decantarnos por resaltar bien la parte que esté en las sombras o bien la parte que esté en la luz. Si optamos por centranos en las sombras, la parte luminosa quedará quemada y si optamos por centrarnos en la parte luminosa la parte en sombras será tan oscura que no se podrán apreciar detalles en ella.

HDRI busca poder tener en la misma fotografía una correcta exposición en sombras, luces y medios tonos, haciendo para ello uso de la tecnología informática. Basicamente consiste en hacer varias fotos a diferentes exposiciones (bracketing) y después fusionarlas mediantes software.

He descubierto está técnica hoy. Aunque logicamente la primera toma de contacto no simula el comportamiento del iris humano el resultado es francamente espectacular. Seguiré haciendo más e intentando mejorar. De momento aquí os dejo mis primeros resultados. Espero que os gusten!!!




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El mundo vertical: West Shinjuku. Tokyo Tales (4)

Si acabasteis mareados de los neones chillones y multicolores de la zona este de Shinjuku… es hora del volver al orden, a las lineas rectas e infinitas y a caminar con la cabeza mirando al cielo haciendo peligrar vuestra integridad no mirar donde se pisa. Acabais de llegar a la zona Oeste de Shinjuku.



Así que mirad hacia arriba y sentiros de nuevo como Gulliver en Brobdingnag, reino de gigantes, un mundo docenas de veces mayor que el nuestro. Pero no os dejeis engañar, por si lo dudabais, es todo tan lujoso como aparenta: Gallerias de arte que ocupan una planta 42, exhibiciones en la planta 26 y 27 de otro y asi un largo etcétera. Yo habría subido a todos y a cada uno de los edificios, pero como ya comenté, Shinjuku es a todos los efectos para un turista mortal sin posibilidad de infitos días de vacaciones totalmente inabordable. Lástima.



En medio de todos esos enormes rascacielos se encuentran las oficinas gubernamentales metropolitanas de Tokio. El edifico más alto de Tokyo (ojo, que no de Japón) como una versión matrixeada de una catedral Europea. (Atención a la segunda foto, que me encanta, no sólo por el edifico en sí, sino porque parece que hay dos soles… música de Star Wars sonando… ;-D )


No estoy acostumbrado a ver muchos rascacielos en mi vida y supongo que será la falta de costumbre, pero realmente acojona. Te deja sin aliento mirar para arriba y ver como se alzan, imponentes. Y a mi lo que más me impresiona es que han sido hechos por la mano del hombre. Esto es evolución. Y no te queda otra que rendirte a sus pies o bien haciendo uso del corazón de explorador subiendo a la cima del Everest que todos tenemos, coger el ascensor y llegar a los Observatorio en la planta 45.

Tienes vértigo? No? Pues disfruta de las vistas. Y siéntete más pequeño aún. Personalmente recomiendo subir al Observatorio Sur, pues tiene más espacio para disfrutar de las vistas y cumple más la función de observatorio y no de tienda de souvenirs como sucede en el Observatorio Norte. De todas maneras el Norte cierra a las 11 de la noche (contra las 5:30 del Sur), así siempre podreis ir allí a daros codazos por haceros una foto con un flashazo reflejado sobre el cristal… :P



Prestad especial atención a este edificio, que próximamente hablaremos de él. La Mori Tower en Roppongi Hills. De momento alucinad con sus dimensiones, que ya habrá tiempo de hablar ella.

Y para los más cinéfilos y curiosos y porque seguro que os lo estabais preguntando a continuacion teneis el Keio Plaza Intercontinental, el hotel donde transcurre parte de la acción de Lost in Translation y desde donde los protagonistas y los espectadores disfrutan de esas vistas tan impresionantes de Tokio.


Y poder ver atardecer desde un sitio como este es algo impagable, además de gratis (si estás en Tokio claro), asi que el goce es doble. Realmente impresiona ver ponerse el sol y ver como los mismos pájaros como la ciudad empieza a prepararse para la noche y empiezan a aparecer las primeras luces que luego la cubriran entera.




Maravilloso paisaje urbano, tan frío e impresionante de día como encantador de noche. Shinjuku es una gozada.


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Lost in Blade Runner: East Shinjuku. Tokyo Tales (3)

Cuando apareces en Shinjuku no es resulta extraño imaginarse porque Ridley Scott se fijó en esta zona paras los futurísticos paisajes urbanos de Blade Runner o porque fue el barrio que eligió Sofia Coppola para que Bill Murray descubriera por primera vez Tokio desde un taxi en Lost in Translation.


Shinjuku está divida en dos partes totalmente opuestas, separadas por una masiva estación de tren por donde pasan diariamente alrededor de dos millones de personas.

Siendo esta la estación más transitada de todo Japón se está pensando en aprovechar las pisadas de la gente para generar energía que mantendria en funcionamiento las pantallas de la propia estación y algún que otro sistema.

Logicamente para dar cabida a todo esta multitud la estación es ya en si misma descomunal. De hecho, el salir por la salida que no debes, puede dejarte media hora más lejos de tu destino.

Demos pues una vuelta por la zona Este. Zona caótica. Rococó de luces de Neón. Grandes almacenes de 11, 16, 10 pisos. Tiendas de electrónica (que raro). Restaurantes. Karaokes. El barrio Rojo. Algún templo escondido. Callejones. Más luces. Más desorden. Nunca el exceso fue tan poco comedido.



Y es que la sensación que tuve en Shinjuku fue de inabordable. No tenía tiempo físico para poder verlo todo. De hecho podría seguir entrando en almacenes y descubriendo frikadas disfrazadas de elegancia hasta el día de hoy. Pero me temo que será algo que tendré que hacer en mi próxima visita y que os quedaréis sin saberlo hasta entonces a menos que se me os adelantais. Porque por lo que a mi respecta tengo muy claro que tengo que volver. Que es todo un mundo nuevo sin explorar y al que se le puede sacar mucho juego.


Muy cerquita de todo esto y entre medias de grandes edificios se encuentra un pequeño santuario, el Hanazono-Jinja en cuyos derredores se monta un mercado durante el día y se reunen bandas y se cierran todo tipo de acuerdos, obviando legalidades, por la noche. Y es que el santuario es famoso por traer fortuna a los negocios, cualesquiera que sea su origen.


Justamente enfrente de este santuario, una pequeña manzana llena de diminutos callejones alberga gran parte da la vida nocturna de la zona, todo en minúsculas cantidades. Bares, restaurantes, y demás tipos de locales donde la concurrencia no puede exceder (por dimensiones) de 8 – 10 personas. Por este mismo motivo en algunos de ellos solo se sirve a clientes habituales. Esto es el Golden Gai.


Como podreis ver, la zona está desierta durante el día y es por la noche cuando empieza a coger color y a pesar de la pinta de zona devencijada y tomada por la oscuridad, la guía insistía en que era una zona muy segura. Y si bien yo no me sentí especialmente inseguro en ningún momento, bien es cierto que los autóctonos no veían con buenos ojos que estuviera haciendo fotos por allí. O al menos eso me pareció a mi.


Y por último llegamos a Kabukicho, el famoso e infame barrio rojo de Tokio, lleno de más love hotels, strip-shows, y demás “espectáculos” más o menos interactivos por el estilo. A pesar de que a mi me comentaron que es uno de los puntos por donde actuan los Yakuza (la mafia japonesa) lo cierto es ni se me pasó por la cabeza

Desde luego, imprescindible en cualquier visita que se precie, aunque solo sea por pasear, ojipláticos, por sus calles.

Y mientras todavía os queda el regusto de imaginaroslo llenísimo de gente bajo el calor del neón, os dejo una breve imagen de lo que es la zona del oeste, el orden, los rascacielos y uno de los pulmones financieros de Tokyo.

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Geeks, Otakus y más: Akihabara. Tokyo Tales (2)

Si eres un loco de la informática, de los gadgets, de las videoconsolas, los juegos de ordenador, quieres estar a la última en tecnología, o si te encantan los mangas, el anime y las figuras derivadas de ellas, o si simplemente quieres alucinar un rato, Akihabara es tu sitio.

Conocido como la Ciudad Eléctrica, Akihabara es un compendio de tiendas, callejones, almacenes y puestos callejeros dedicados a satisfacer las ansias de los geeks más exigentes y ofrecer un muestrario de los móviles, cámaras, ordenadores y todo tipo de electrodomésticos de última generación.


Paraiso del Otaku o friki japonés, es también un buen punto de encuentro para todos los turistas extranjeros, ya que enseñando el pasaporte puedes obtener tecnología libre de impuestos. Traducido: un 8 – 10 % de descuento, lo cual, aparte de para admirar el espectáculo, hace este lugar aún más interesante para el contrabandista medio. Uséase yo. Y por extensión vosotros.

Lo primero que llama la atención según sales por la puerta de la estación aparte de los enormes edificios iluminados y la marabunta de gente (cosa habitual en todo Tokio) es que resultas agradablemente abordado por unas señoritas que, disfrazadas de esta guisa, reparten publicidad.



Grandes conocedores de la psicología humana los publicistas japoneses. Aunque como inciso comentaré que estas microfaldas o cinturones anchos junto con las medias hasta por encima de la rodilla son muy comunes entre toda la población femenina de Tokio, que mayoritariamente de constitución muy delgada se permiten el lujo de enseñar patorra (o patorrilla) a todas horas, todos los días haga el tiempo que haga. Tomen nota.

Tomen nota del resto de trajes/vestidos/disfraces y antiendan en esta primera foto, que la amiga de la derecha lleva escrita en japonés supongo que su nombre (conjeturas mías), pero si alguien sabe Hiragana se puede leer(entre corazoncitos): Mari. La Mari. Aquí la tienes. En Tokio, repartiendo publicidad.



Y hombres? No había hombres ligeritos de ropa, enseñando cachas o vestidos de bombero? Pues lamento informar que al menos estos ojos no los vieron. Lo siento chicas. La publicidad es así. Enfocada a los que va.

Lo siguiente que te llama la atención, es a los tenderos de las tiendas electrónicas a grito pelado, ofreciendo sus productos con el mismo tono que los que tantas veces hemos oido gritar lo de otro perrito piloto. A golpe de micrófono su objetivo no parece del todo claro, ya que a veces hay en la misma tienda más de uno que grita al mismo tiempo, molestándose entre ellos mismos. Que supongo yo que si fueras de la competencia pues todavía, pero así se debe entender aún menos (los que entiendan).

Es muy común que los establecimientos tengan una televisión hacia la calle donde se proyectan demos de juegos (hacían especial furor las imagenes de la nueva PlayStation 3) o episodios de animes, así que se forman pequeños grupos de gente para ver las últimas novedades o recopilaciones de series con ya unos cuantos añitos a sus espaldas .


Ahora quietos paraos un momento. Supongo que no habreis reparado en ello, pero os invito a que mireis mas detalladamente la última foto. No os suena nada? Si pinchais en la imagen seguro que reconoceis en la esquina superior derecha a esos personajes que nos hacían pasarnos las tardes delante de la televisión viendo un balón de futbol que nunca aterrizaba y que durante horas y horas y episodio tras episodio cruzaba esos campos de infinitas dimensiones. Ahora ya si, verdad? “Oliver y Benji!!” gritareis (al mismo tiempo que empezais a tararear eso del o o oooo o o o o o o ooo…), verdad? Muy bien, siento ser yo el que os diga que Oliver y Benji nunca existieron. Capitan Tsubasa Ozora y Genzo Wakabayashi!!! Bueno y Mark Lenders? Mark Lenders sí, no? Nanai, pos va a ser que tampoco. Kojiro Hyuga, y este además en latinoamerica se llamaba Steve. Sniff Sniff. La lista de traducciones aquí.

Pasemos ahora a la sección de muñequitos, figuritas y esculturas varias, agujero donde se cae invierte el dinero de los más fervientes Otakus. Hay un edificio de cinco plantas sólo dedicadas, única y exclusivamente a esto.




Podéis haceros una idea de todo esto si buscais en el google anime+figures o si sois demasiados vagos podeis acceder a este enlace, donde además de un amplio cátalogo de figuras, podreis ver videos de como un Stormtrooper vigila la cola que esperaba para comprar la PlayStation 3. estoooo…

Os parece poco? Aún quereis más? Pues os doy más. Que por si todo esto fuera poco, los domingos se cierra la calle principal al tráfico…

… para además de que la masiva afluencia de gente pueda pasear más tranquila y con más espacio, se den cita artistas callejeros (algunos más que otros) y cantantes (algunos tambien mucho más que otros) para darse a conocer y empezar a hacerse un público fiel con el que hacerse fotos, posar y hasta firmar posters. Como rampa de lanzamiento no esta nada mal.





Se que estareis intentando borrar de vuestra mente ese vestido verde fosforescente. Ni lo intenteis. Daño del cortex cerebral de manera permanente.

Y en la parte de perversiones que tenemos hoy? No preocupitin, lo mejor es callejear un poco y adquirir a precio de ganga unas bragas usadas, con o sin denominación de origen. Allá tú.

Sí. Lo habeis leido bien. Podeis comprarlas así, a cascoporro:

O bien, con foto de la previa portadora (o eso dicen):

Para gustos colores. En fin. Como habreis podido comprobar Akihabara es una fuente ingotable de historias. Si algo he mantenido intacto durante todos estos días ha sido la capacidad de sorpresa. Os podreis hacer cargo. :D


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Shibuya, las luces, los hoteles del amor. Tokyo Tales (1)

Recién llegado al aeropuerto de Narita, sabes que no has dormido nada en un vuelo de 12 horas y que eso te pasara factura, sobre todo cuando has salido de Londres a las 8 de la mañana, has hecho escala en Paris durante un par de horas y tras el vuelo intercontinental estás de nuevo en las 8 de la mañana. Jet-lag lo llaman, pero lo que realmente es es una gracia.

Lo segundo que piensas es que cuando te decían que nadie hablaba inglés seguro que era otra exageración más para añadir dramatismo a la escena. Error. Pronto descubres que NO. Que el inglés les resulta tan desconocido como el élfico oscuro. Incluso para los empleados del aeropuerto. Sonreir sonrien eso sí, y te asienten (sin comprender nada) mientras hablas un gutural idioma a base de muchas horas de jugar a las películas y de un inglés reducido a verbo y objetos. Ugh! Yo Tarzan! Tu Chita! Dónde bus?

De todas maneras, pocas cosas hay en esta vida que no se puedan conseguir sonriendo. :D

La primera impresión de Tokio para mí fue que era terriblemente fea y caótica. Tremendamente impresionante, pero el hecho de que desde la autopista le puedas dar la mano a un señor en su terraza, mientras cruzas por bosques de edificios de arquitectura anárquica le resta algo de encanto. Y es que la idea de armonía y de conjunto arquitectónico se podría definir como ausente. Los edificos aprovechan cualquier hueco para meterse, bien sea un rascacielos, o una pequeña casa de cuatro o cinco plantas.
Esto implica que un edificio no tiene nada que ver con los que tiene a su alrededor con lo que la sensación de descontrol es total.

Las autopistas se cruzan por medio de la ciudad en varios niveles (yo vi hasta cuatro, pero no descarto más), estando alguno o varios reservados a veces para el tren o el metro. Las calles llenas de gente. Lo único que falta es que los coches vuelen para estar en el futuro de ciencia ficción que tantas veces se nos ha mostrado en las películas.

Ya? Ya teneis una imagen mental de la ciudad? Pues olvidarla. No se parece en nada a lo que os imaginais. Es indescriptible. Y los videos y fotos que os pueda enseñar no atrapan el encantador, desastroso y organizado a la vez, barullo que rodea la ciudad.

Sí. Esto que veis es Shibuya. Con el paso de cebra más transitado del mundo, por el que pasan al cabo del día más de un millón de personas. La palabra que mejor lo define es impactante. Cinco pantallas audiovisuales gigantes, musica y sonido atronador, toda la gente, coches, motos, un tren cruzando. Creo que salir del metro y aparecer directamente ahi me hizo alucinar. Me quedé petrificado. De hecho es uno de los sitios que más me han gustado de Tokio. Y no es que sea especialmente bonito, pero es la sensación que tienes de estar en el medio de todo. Increible. Ni ahora habiendo vuelto del viaje puedo entender porque me atrapó tanto, pero así fué. Para que negarlo y para que darle más explicaciones. :)


Y es que sentirse rodeado por un mar de neón no es una sensación que se olvide facilmente. Las calles que salen de la plaza están llenas de colores, de signos incomprensibles para mí, y sobre todo te abruman. No sabes para donde mirar, porque mires donde mires, te estas perdiendo otra cosa al lado. Pasan demasiadas cosas al mismo tiempo para poder asimilarlas. Apuntas la cámara, y antes de disparar ya estás pensando en la siguiente foto. Qué locuuuuraaaaa!!!!



Muy cerquita de la salida de metro y tren y entre las calles Bunkamura-dori y Dogen-zaka, se encuentra una pequeña y curiosa colina. Love Hotel Hill, la colina de los hoteles del amor.

Bajo este nombre se encuentran una serie de hoteles, que con la premisa de la absoluta discreción (tanto que en muchos si entras ni siquiera tienes contactos con los empleados), alquilan sus habitaciones por horas y por noches para que amantes y otras parejas menos lícitas tengan su lugar de privacidad en el centro de Tokyo.

La fama las precede y en ellas se pueden encontrar todo tipo de habitaciones para todo tipo de gustos. Hasta aquí puedo leer. Echadle un vistacito a las habitaciones que nos ofrece este. Y si quereis imaginaros la zona hete aquí unas cuantas fotos.





Os dejo a vuestra elección el decidir lo que pensais de esto, pero por lo visto es bastante popular en una sociedad como la japonesa, en la que los jóvenes viven con sus padres hasta edades muy adultas. ;-)

Más raro es sin duda este otro sitio…

… que en letra azules sobre fondo amarillo, indica claramente su propósito. Un masturbatorio. Releed la palabra y dejad libre vuestra imaginación, pero a mí no me pregunteis que no voy a ser yo él que dé explicaciones.

Y para los más observadores, diré que la tienda de DVDs que hay al lado no vendía películas de dibujos animados precisamente. Aparte de, permitidme, dudar de la legalidad de los contenidos de la misma.

Curiosa, desde luego esta urbe desde el primer momento. Shockeante cultura. Shockeante ciudad. Todo un mundo por descubrir. Nunca fuimas tan iguales y más distintos.



Aprovecho desde este, el primer relato de todo este caos semiorganizado, para dar las gracias a mis dos anfitrionas, a Beatriz y a Carmen, por haber tenido tiempo para mí a pesar de que ellas no estaban de vacaciones, por andarme sacandome por aquí y por allá para hacer que mi viaje fuera toda una experiencia inolvidable. Agradecer también al amigo Héctor por hacernos de guía “turístico” por tan curiosa colina.


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