Archive for January, 2007

Prefiesta, y Fiesta. Nochevieja!! Berlín (3)

Resuelto el asombroso acertijo del misterioso soprano que amenizaba nuestras noches en nuestra habitación comunal, llega el momento de mostraros pequeños pipiolines, lo acontecido en la tarde noche del 31 de Diciembre de 2006.

Pongamos los antecedentes sobre el tapete de juego y hagamos un pequeño análisis de la zona en la que habríamos de desplegar nuestra pirotecnia y artes para recibir al año nuevo.

Si en Madrid y por costumbre en España tenemos la puerta del Sol, en Berlín es la Strasse des 17. Juni (calle 17 de Junio) continuación hacia el Oeste del Unter den Linden, que comienza en la puerta de Brandeburgo y acaba en el Siegessäule (Columna de la Victoria), columna con un enorme angel dorado en su cima. Para los más curiosos y amigos de las grandes Parades, esta calle es la misma que alberga el Love Parade. :)

Como se podrán imaginar los atentos lectores, las dimensiones de dicha avenida son descomunales, aunque para los que tengais menos imaginación espacial dejadme que os muestre las siguientes fotos, tomadas unicamente desde la mitad hacia el Este de dicho recorrido, quedaba por tanto otro tanto para el otro lado.





Este es el aspecto que presentaba a las cuatro de la tarde, ya de noche, pero ya animado con puestos de cervezas, salchichen, filetes, glühwein y demás alimentos que tanto bien hacen a los estómagos resentidos.

Estudiado el terreno, decidimos volver a nuestro cuchitril para resposar, coger algo de fuerza y para que los más necesitados de pastillas y otras medicinas para los achaques varios pudieran tener un momento de sosiego.

Fue un detalle por parte de nuestra querida Frau Sterheim-Peters el tenernos preparados en la habitación una bandejita con un pastelito por cabeza. Un Berliner para más señas (bastante apropiado), al que no se le concedió ni la posibilidad de arrepentirse de sus pecados antes de ser devorado por nuestras hambrientas fauces.


Nos acompaño gustosamente nuestra casera a acompañar el manjar con cafe y pastas…

… mientras los más débiles pichicheaban, rompíanse sus cuellos en las más inverosimiles posiciones y quedaban dormidos para ser tozudeados.

Calentamos motores con algo de Cava Ruso (?) y algo más de su hermano alemán, y en este punto omitiremos esos arranques de nuestra Frau, al más puro estilo Chiquito de la Calzada, usando su repertorio de chistes de gala (en alemán) mientras el maestro Ponce hacía la veces de traductor añadiendo algún que otro detalle de su cosecha. Indescriptible.



Omitiremos tambien las oscuras intenciones que puede llevar alguien como Peter (Peeeteeeeerrrrr), el octavo pasajero, para viajar desde Hamburgo a Berlín para pasar la última noche del año en su habitación en compañía de Frau y sus gatos y pasaremos por tanto directamente a los momentos de alegría y alboroto que vivimos a la salida de la estación.

(Inciso: me he pasado al google Videos en lugar de Youtube, por problemas de sincronismo entre voz y video. Ya me direis que tal se ve)

Para los amantes del petardeo y los fuegos artificiales es un buen lugar. No llega al ambiente de guerra que se respira en las Fallas (ni de lejos) pero es bastante divertido. Por supuesto, estando nuestras filas cargadas con dos valencianos, la pirotecnia aunque a menos escala estaba asegurada.



Llegamos al barullo, a los refrotes y empujones. Avancen mis valientes que habremos de ver la puerta de Brandeburgo, que a eso hemos venido. Maniobre, mi teniente y cuélese cual angila entre la multitud. Monte un campamento base, recompongan la escuadra y avancen un poco más!




Llegamos a una posición estrategica aceptable, cerca de los puestos de bebidas. No muy alejados de los baños (usease los ya refereidos Tilos) y en un alarde de inadaptación al medio, sacamos nuestras doce uvas por cabeza ante la atónita mirada de los germanos para prepararnos para la cita anual con el atragante y el “pFELpffIIF AFfgghÑO FUEffVOOO!!!”.

Es curioso el orden alemán dentro del caos de una celebración como esta. Una enorme ovación para despedirse del año y todos atentos a los fuegos artificiales. Sin empujones, sin estress. Una vez terminados los fuegos artificiales, y solo entonces, es el momento de felicitarse entre si como es debido y tras la ronda de besos y abrazos con los amigos y vecinos de tumulto, llega el momento de sacar las bengalas de metro de longitud y esperar pacientemente con el brazo levantado a que se consuman.

Luces, cámara y accion. El paseo comienza a cobrar vida al ritmo de conciertos, que habría de durar toda la noche. Que más se puede pedir? Música en vivo, puestos para comer, puestos para beber!! Quién da más?



Aunque por pedir por pedir, pues que para otro año no comienze a llover a mitad de la fiesta!!! Que no tenemos sangre vikinga y aguantar en el frio y la lluvia no entraba en nuestros planes, así abandonamos la zona con gran pena, para adentrarnos en la noche Berlinesa hasta que nuestros cuerpos, ya cansados, decidieron que era mejor volverse para casa y dar buena cuenta de las dosis de medicinas para ayudarnos a combatir de la mejor manera los inevitables constipados. Que ya tenemos una edad!!!


7 Comments

Unter den Linden iluminado. Berlín (2)

A sabiendas de que andais ansiosos de saber más de lo acotecido entre weissen y weissen, haré un pequeño intervalo turístico en la cronología de los hechos para exactamente igual que sucediera con Londres y Madrid, mostaros un poco de como nuestros amigos los berlineses habían iluminado sus calles en estas fechas navideñas.

Y si, hago este inciso pseudofotocultural, porque no me siento con ganas de escribir como sus mercedes se lo merecen. Aún así y a pesar del cansancio postvacacional que arrastra mi ser, espero que os gusten las fotos.

Porque el recorrido será sencillo. Comenzamos en la puerta de Brandeburgo y acabaremos en Alexanderplatz, así que un breve recorrido por toda esa enorme avenida que se denomina Unter den Linden.

Asi sea, que aunque lo podreis disfrutar con más detalle en próximas entregas, aqui teneis el ambiente que presentaba los aledaños de la famosa puerta a media tarde, que aunque ya de noche, no erán más de las 16:00 de la tarde (aún quedaban 8 horas para la hora D!!!)

La puerta de Brandeburgo, como siempre gloriosa. Esta puerta terminada en 1791, pasó a ser el símbolo de la ciudad, cuando los nazis utilizaron su cuadriga comandada por al diosa de la Victoria como una imagen de su poder. La cuadriga viajo secuestrada a Paris de la mano de Napoleón en 1806 para retornar a su posición original en 1814. Utilizada como escenario para discursos históricos como la visita de J.F.Kennedy y su famoso “Ich bin ein Berliner” (Yo soy un Berlinés) se convirtió entonces en un icono de la paz y la libertad.

Cogemos ahora sí, el boulevar Unter den Linden, con luces decorando minuciosa y detalladamente cada uno de los árboles que adornan el paseo en su mayoría tilos, de ahí su nombre (Bajo los Tilos).



Continuemos un poco más para cruzarnos con Friedrichstrasse, una de las calles comerciales más importantes de Berlín, una especie de calle Serrano pero en el corazón alemán.


Pasemos por delante de la estatua de Frederick el grande, justo después…

… para encontrarnos con uno de mis edificios favoritos de esta ciudad. Su impresionante catedral: El Berliner Dom.

Lo que comenzó como una pequeña iglesia en 1465 fue sufriendo sucesivas remodelaciones pasando de orden en orden hasta quedar terminada en 1822. Logica y lamentablemente y como el resto de Berlín, fue bombardeada por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, volviendo a ser construida, esta vez un poco más pequeña, y abriendo sus puertas de nuevo en 1993.

Precisamente esa es una de las sensaciones al andar por Berlín, el de estar en una ciudad inacabada, en eterna reconstrucción, víctima de una guerra que la dejo tullida para los restos. Precisamente ese halo de ciudad devastada y luchadora que arrastra es la que hace de Berlín un símbolo de nuevo mundo, de nuevas generaciones y son muchos los que opinan que es precisamente esta, la ciudad con la mentalidad más abierta de Alemania.

Llegamos por último, en este breve paseo a Alexanderplatz, la plaza principal de la zona Este de Berlín que todavía tiene la huella de su pasado comunista en los edificios, sobrios y cuadriculados, que decoran la zona. De su época como República Democrática destaca der Fernsehturm (Torre de Televisión), con casi 370 m de alto, a la que por cierto, se puede subir a disfrutar de las vistas (a apuntar para la próxima visita) sobre la ciudad.

Tras la reunificación de las dos Alemanias en 1990, esta plaza comenzó un proceso de renovación que todavía dura. Da cobijo también al Rotes Rathaus (Ayuntamiento Rojo) que se ocupaba de la zona Este, mientras que la zona Oeste tenía otro completamente diferente. Y es que a todos los efectos las dos Berlines eran dos ciudades independientes, tanto es así que tras la unificación se quedo en una ciudad con dos ayuntamientos, dos estaciones principales, dos aeropuertos, etc.

También destaca en la misma plaza el Weltzeituhr o Reloj del Mundo, donde se puede ver la hora que tiene cada país en cada instante en una curiosa estructura cirular.

Siempre he pensado que Berlín no es una de las ciudades más bonitas de Europa, pero si una de las que más encanto tiene. Y su encanto, su magia reside precisamente en que es historia viva, transformandose delante de tus ojos, que como centro de uno de los mayores acontecimientos del último siglo, hace que te intereses y te de rabia no saber más de su historia. Y eso es mucho decir.

8 Comments

Frau Eva Sternheim-Peters. Berlín (1)

La pequeña gran tropa había llegado un día antes que yo. Alisando el camino. Faltaban tres. Dos no lo consiguieron atrapados en el caos de Barajas. Yo pudé volar el mismo día que ETA anunciaba el fin de la tregua haciendo estallar un coche-bomba en la T4.

Aterricé en Berlín esa ciudad con el encanto de parecer estar a medias desprendiendo historia por todas sus calles, plazas, descampados y rincones. Allí me esperaban el resto del personal, en un pequeño garito de la zona de Oeste, que respondía al nombre de Living-room. Con una barra y una única sala que a base de sofas y cortinas de diseño te hacía sentir efectivamente, como en un salón. Psicodélico. Pero un salón. :)

En la foto anterior y para aquellos que no tengais el gusto en conocerles, teneis a Borja, Polo, Rafa, Jaime y Txema. Asi que daros por presentados los unos a los otros y llevaos bien de ahora en adelante. He dicho.

Una cerveza rápidita y corriendo a casa de Frau Sterheim. Eva Sternheim-Peters, nuestra casera, es ya todo un personaje mítico para todo el grupo de amigos que en alguna ocasión hemos ido a Berlín.

Habitando una de las viviendas de Sybelstrasse en Charlottenburg, Frau Sterheim-Peters alquila dos de sus habitaciones, atiborradas de camas en diferentes niveles, por un irrisorio precio de 10€ la noche, desayuno de café, zumo, bollos con mantequilla y mermelada incluido. En la otra habita entre kilos y kilos de libros, ella. Como entendereis no es un hostal al uso, sino su propia casa.

Frau Sterheim-Peters (y así se puede leer en su CV) diplomada en Psicología perteneció al partido nacional socialista (es decir los nazis) en su juventud. Más tarde escribió un libro llamado Die Zeit der großen Täuschungen (El tiempo de las grandes decepciones), en el que explicaba el motivo por el que tanto ella como un gran porcentaje de la población alemana apoyaron a Hitler cuando se pensaba que iba a ser la solución a los problemas de Alemania tras la primera guerra mundial y como se fue descubriendo que lo que se pensaba era algo bueno no era tal. En 2000 escribió otro libro llamado Habe ich denn allein gejubelt? (Sólo yo me alegré?) en el que narra su juventud en el partido nazi. Todo un ejemplo de historia andante, con sus ahora 81 años, esta señora.

Las condiciones de alojamiento son muy simples. Si eres alergico a los gatos, no vayas, y si eres alergico leve a los gatos, llevate tus propias sábanas. Y es que junto con nuestra adorable ancianita conviven sus dos preciados gatos, que tienen tanto o más status que ella en la casa.

La casa además es un desván de recuerdos, fotos de sus inquilinos, muchos de ellos refugiados políticos de otros paises, adornos y muchas extravagancias que lo convierten en un pequeño museo, indescifrable a todos los niveles para metes como las nuestras. Nos contaba como en tiempos díficiles la casa estaba llena de gente buscando cobijo, con los pasillos llenos. Poco queda ahora allí de esos tiempos y la casa no puede ser más tranquila y Frau Sternheim-Peters pasa ahora las horas muertas leyendo el periódico, con su inseparable boquilla cargada continuamente con un cigarro humeante.

Ni siquiera recuerdo como lo encontramos la primera vez que fuimos, cuando nuestro Erasmus en Karlsruhe hacía de estación base para el resto de Europa. Alguien lo encontró y el telefono pasó de mano en mano para todo el que quisiera ir unos días a Berlín. Berlín no es excesivamente caro, pero por este precio y en esta localización resulta aún más asequible. :)

Seguramente andareis ansiosos por echarle un ojo a la mayor de las habitaciones, que dió cobijo a seis, ocho y seis personas en las tres noches que yo estuve allí. Como bien habreis podido adivinar los más despiertos no eramos ocho los que nos juntamos y no eran laslos dos seres restantes, una imposición de Frau Sternheim. Así que dejo a los amigos de los misterios el que puedan resolver este acertijo sin necesidad de más pistas. De momento.

Pero a lo que ibamos, pequeños patituertos, he aquí la habitación cuyas paredes sorportaron los retumbes provocados por la orquesta sinfónica nocturna con sus ronquidos de Do mayor.


Tampoco seré yo quien desvele quién se llevó el título de solista y quién entraba en resonacia consigo mismo. Sólo diré lo que ya dije. Yo he estado 16 años de campamento y jamás de los jamases había oido algo así. Que temía por mi vida señores. Temía por mi vida. Les permito eso sí, que hagan sus apuestas.

Sé que os encanta el lugar. Somos gente chic. Nos gusta elegir bien los sitios. Y vosotros pensareis que quizas habría resultado más cómodo que nos hubieramos dividido en las dos habitaciones, pero oh amigos míos. En la otra habitación estaba… Peter. Y Peter… bueno… Peter… hablaremos en algún que otro momento de Peter. Si la terapia fracasa y no consigo olvidarlo.

Poco más para la primera noche, salimos, acabamos cenando en un turco el primero de los múltiples kebaps de esos días…

… pasando gustosamente el tiempo en algún que otro garito al que fuimos arrastrados por las amigas autóctonas de Jaime…

… y disfrutando con los guerreros geneticamente mejorados de la geografía Berlinesa.

Y a los interesados en la fiesta de fin de año en la capital germana, les convino a seguir las próximas entregas de este serial, donde descubriremos las verdaderas intenciones de Peter (o no), o la misteriosa identidad de las los dos inquilinos adicionales (o no), o si los gatos salieron integros tras nuestra visita. O lo mismo otras historias totalmente inconexas con estos hecho. Vaya usted a saber.

Para Manu y Diego, que no pudieron llegar

10 Comments

Calvotes, oreja y morro. Navidades Bejaranas.

No habíamos dejado la maleta en casa de los abuelos cuando mi hermano y yo ya nos dirigíamos al Quijote, a Quijotear. Haga el favor, jefe, de ponernos una de jeta, otra de morro, otra de magro y acompañelo con sendas cañas, que venimos sedientos y hemos recorrido kilómetros para degustar los pequeños manjares de su cocina. Gustosamente fuimos atendidos. Ya demolida la cafetería “El Sol” con sus inigualables patatas con mayonesa, se ha reducido la competencia en la salmantina localidad de Béjar.

Mis padres nacieron, se conocieron y vivieron su juventud allí, en Béjar, (aunque mi padre se empeña en decir que es de Palomares, ya absorvido por esta ciudad) no es por tanto de extrañar que aunque salvo mis abuelos el resto de la familia se dispersó por el resto de la península, el reencuentro familiar fuera un ritual a cumplir todas las navidades.

Asi que inevitablemente, tengo los recuerdos pegados a los sabores y la cocina de las abuelas, a los trocitos de oreja para picar antes de comer (como si hiciera falta más comida!!), a las olivas preparadas caseramente con maña, a las chichas, a los calvotes, al queso y al chorizo, al cabritillo o lechoncillo navideño, a la mayonesa casera, que se corta, que no, al tostón, a las rosquillas…





Ya os digo yo, que con lo años me estoy volviendo un nostálgico. Si no que me expliquen a santo de que iba a subir yo a la sierra de Béjar para poder ver Gredos y la Covatilla hace unos años, cuando la estancia en casa de los padres de mis padres se limitaba a comer, echar unas Magic, y roncar a pierna suelta hasta que se nos despertaba para comer en unos días cíclicos y bastante entretenidos. Ahora, más modernizados nos marcamos un Risk, o un Ciudadelas, o un Zombies y nos quedamos tan anchos, ante la atónita mirada de los familiares que miran incrédulos los tableros y cartas. Y digo yo, que no será tan dificil de entender cuando ellos juegan al mus y al tute y en la segunda ronda ya saben perfectamente lo que tiene cada uno en su mano. Eso si que es díficil!!! Carallo!!!


Debería sentir más vergüenza de la que siento al no conocer la Sierra bejarana, pero nunca es tarde si la dicha es buena, y aunque ya lamento que mi estado físico no es ya el óptimo para trotar cual cabrilla por los montes, no está de más respirar un poco de aire fresco aunque sea subiendo hasta donde se pueda en coche. Ejem. Ejem.







Poco más, apenas nos vemos esta vez al año, así que el tiempo se consume rapidamente. Para los que no acostumbramos a mantener un contacto regular (como un servidor… ejem ejem otra vez) es la hora de ponerse al día, así que entre vinillos, champán, polvorones, turrón de chocolate, mazapanes y bolitas de coco se acompañan las historias y aventuras y los firmes (y casi nunca cumplidos) própositos de vernos más veces al año. :)

6 Comments

Navidades madrileñas

Me despedía el año pasado con un puñaete de fotos de Londres engalanado, iluminado por las luces navideñas. Por supuesto, en mi llegada a Torrete, no pude dejar de pasear por la capi para ver como lucía un Madrid decorado por diseñadores vanguardistas.

Y Madrid, con lo bien que me trata, no me decepcionó. Ya sabeis que a mi Madrid me tiene ganado, desde que emerjo desde el Metro para disfrutar de su zona centro, pero no sería justo dejar que la subjetividad se apoderase de mi y no reconociera objetivamente que la ciudad estaba preciosa.

Lamentablemente, mis quehaceres extracotidianos, los maratonianos horarios para intentar ver a todo el mundo, me impidieron ver la calle acorazonada de Agata Ruiz de la Prada y la cascada de luz de la Plaza de Colón, pero no se puede tener todo en esta vida y a pesar de las miles de fotos que podría haber hecho en cada uno de estos sitios, no los cambio por el placer de tomarme unas cañas, un café o un chocolate con churros con quien de verdad quiere verte.


Coger fuerzas para alimentar la morriña es lo que me llevo. Ya sabemos que cuando más lejos estás de un sitio más lo disfrutas al regreso, mientras que generalmente cuanto tienes algo siempre rodeandote no le das ningún valor, o al menos no el valor que tiene. Me ha gustado volver a ver a los viejetes jugando a la petanca bajo un sol que no calienta, el olor de las pastelerías de siempre, el jaleo de los bares, apagar la sed en pequeñas claras, las risas, entender lo que la gente dice sin girarme para ver si son españoles (defecto profesional), ver a la gente con carros de la compra (tremendo invento del que desconozco su ausencia de éxito en otras partes que no sea España), el recorrer las calles con los ojos cerrados, el mercado de la Plaza Mayor… todas esas cosas que hacen que volver a casa sea un lujo.






Una de las cosas que más me divierte, son las pelucas de la plaza Mayor. Si. Es una hoterada. Pero a mi me hace gracia. Que no es momento ahora de comparar el mercado Navideño de Madrid, con otros mercados navideños más tradicionales, llenos de obras de arte, como el de Nüremberg, pero a mi me alegra ver como la gente exhibe sin pudor ninguno sus pelucones y máscaras. Le da un toque de color muy alegre. :)


Ahora que habré desatado las iras de los amigos del buen gusto, paso a mostraros algunas de las imagenes que más me gustaron: La pseudo-arbol de navidad de la plaza de Oriente y la iluminación nocturna de la plaza mayor a los que añadiré algún detallito de la Puerta del Sol.






Y tras todo este acaramelado y almibarado post, espero que esteis preparados para el shock. Para el horror!!! Porque si. Porque desafiando toda lógica, volvimos a torturar nuestras almas aparentemente ya recuperadas en una recaida de espanto. Siempre supimos que no hay que tocar los mitos de la infancia, pues vistos con los ojos del tiempo dejan mucho que desear, pues nada tiene que ver la imagen que se queda en la memoria que la que realmente fue… Ya sabreis de lo que estoy hablando. De ese oscuro pasado que todos tenemos, porque reconocerlos pecadores, vosotras tambien ibais al Cortilandia!!.


Jejeje. Estais temblando eh? Normal. Nosotros lo resumimos en: “No recordaba que esto fuera tan largo”. Ver a Copito de Nieve, recuperado roboticamente para la ocasión, no podía acarrear nada bueno. :D

Así es el Madrid que yo recuerdo, que será distinto del que cada uno viva, y en el que quedan muchos rincones por conocer y descubrir, como donde te sirven los bocatas de calamares a 2€ o atravesar el pequeño mercado de libros para llegar a la chocolatería San Ginés, o degustar unas patatas en donde se asegura que se patentó la salsa brava. ;-) Es para verlo. O no?

5 Comments

Frohe+s neues Jahr!!!

Omitiré el ya de sobra conocido discurso de bienvenida a este nuevo año y toda la ristra de buenos deseos para todos, pues supongo que ya estarán las psiques cansadas de tanta felicitación. Además mucho me temo sin temor a equivocarme que no solo las mentes, sino los apartos digestivos serán los que estén también dañados de manera irreparable, dejando secuelas de caracter lorzil que os acompañarán allá donde vayais hasta el final de los días.

Yo recién aterrizado en estos lares, tomaré posesión por última semana de mi sofácama, con el que debo ajustar buenas cuentas en breves intantes, pues se me caen los párpados irremediablemente. Pero no preocupitin. En breve tendreis vuestra ración de historias para acompañar esos minutos del café o de perdida de productividad laboral. Para este año que ahora comienza podreis esperar los mismos desvarios mentales, kg de fotos y demás absurdeces que se me vayan ocurriendo para rellenar hueco (y todavía me quedan cosas de Japón ^__^).

Advertidos estais. Ni una quejita quiero.

De momento os dejo con una pequeña foto, para ir abriendo boca. :) Mañana con la mente descansada más.

Pues eso, sed felices al menos este año. El que viene ya se verá!!

11 Comments