Inspirado en parte del sorprendente trabajo de Lichtfaktor.
Inspirado en parte del sorprendente trabajo de Lichtfaktor.
Montamos nuestra base de operaciones previo alquiler de una casa rural en Sacedón (Guadalajara). Una casa preciosa para nuestro goce que entre otras cosas me permitió recordar lo agradable que es desayunar al sol en un jardín, amén de las interminables partidas de RISK, mientras algunos se bajaban las botellas de Ron, otros tocaban la guitarra y nos poníamos al día de nuestras vidas entre risas
Pero dejémonos de sentimentalismos y vayamos a lo importante. A la chichaza. Perdido en la Alcarria, en la plaza de Alcocer, Casa Goyo ofrece platos descomunales para comensales con buen apetito.
Atentos a los chuletones:
Y a la especialidad de la casa. El super San-Jacobo!
Y de postre? Pues Flan!
No entraremos en este espacio en los caracoles, pimientos asados rellenos, revueltos de gambas, migas, lubina… dimos buena cuenta de casi todo. Quién dijo miedo? Y lo que sobró nos lo llevamos a casa en un tupperware. Mención aparte el viaje a casa, rodando, que ibamos como la Moñoño. Ríase usted de los empachos navideños. Menos mal que nos apropiamos de una botella de crema de Orujo que voló.
Jajaja!
¿Y la próxima? La próxima en Nueva York!! Por ilusión que no sea!
Seguimos el camino que llevaba a Malaig, pero no llegamos al final. El objetivo era otro. Era el deslumbrarnos con la puesta de sol tras las pequeñas islas de Rhum, Eigg y Musck, sobre las arenas plateadas de las playas de Arisaig.
Hizo falta toda la pericia al volante de Rafa para llegar a tiempo atravesando las ya de por si lentas carreteras del Oeste de Escocia pero el esfuerzo mereció la pena. Un espectáculo de colores es una de las tardes más bonitas que tuvimos. Embelesados. Hipnotizados mirando el sedoso vaivén de las olas rompiendo los colores reflejados del cielo.
El naraja iba dejando paso al azul, apagado gradual de la luz y con el una tranquilidad total y absoluta. Podríamos habernos quedado convertidos en piedra en un efecto opuesto al de los vampiros mientras nos despedíamos del sol.
Empezamos a desandar lo andado y atravesar bosques mientras la carretera era tomada por ciervos, al ritmo cardiaco e hiperactivo de las oscuras melodías de Danny Elfman para llegar a descansar a los pies del que sería nuestro siguiente objetivo. El infame Ben Nevis….
Pero eso, queridos niños, es otra historia que será contada en otra ocasión…
Tras abandonar la isla de Skye, empezamos a readentrarnos en la isla en dirección a Fort William, atravesando valles y otra infinidad de lagos en una tarde perfecta. No descansaríamos en Fort William hasta llegada la noche, porque lo dejamos a un lado para volver a hacer otro de esos recorridos que hay que recomendar sí o sí: El camino que lleva desde le propio Fort William hasta Mallaig (curiosamente enfrentada a la isla de Skye y cuyo camino se puede hacer a la inversa si tienes la suerte de pillar un ferry que te cruce).
Este camino que ya en coche es precioso está considerado como uno de los mejores recorridos de todo el mundo si lo haces en tren. El Jacobite Steam Train (el tren de vapor Jacobita) conserva el encanto de atravesar las montañas tirada por una locomotora. Un espectáculo que seguramente habréis podido imaginar ligeramente si habeis visto las preciosas escenas del Expreso de Hogwarts en las películas de Harry Potter. Lamentablemente hay un único viaje al día y comienza a las diez de la mañana, requisito que nosotros no cumplíamos, así que aunque perdieramos el encando de ir realizando hechizos mágicos, lo recorrimos casi en su totalidad en coche.
Llegados a Glenfinnan, nos encontramos con uno de los puntos más bonitos del trayecto.
A un lado el Loch Shiel, un maravilloso lago a cuya orilla se encuentra un monumento al fracasado levantamiento de los jacobitas por recuperar el trono de Inglaterra y Escocia. (Sí, también es el lago sobre el que se inserta digitalmente Hogwarts y donde Harry voló a lomos del Hipogrifo).
Una estatua de un hombre ataviado con un Kilt recuerda que en 1745 Carlos III de Inglaterra y Escocia se unió con muchos de los clanes escoceses para intentar derrocar a Jorge II y acabar derrotados en la batalla de Culloden.
Y al otro lado la joya arquitectónica del viaducto de Glenfinnan, por donde pasa el tren, construido a finales del siglo XIX, con 21 arcos y 30 metros de altura… y que por supuesto desató nuestras ganas de convertirnos en fieles servidores de Quién-no-debe-ser-nombrado. Atención a las varitas de pelo (o mata) de helecho. Dignas de los mejores mortífagos.
Vale, vale, confieso que les obligué a parar para verlo!!! Había que hacerlo!!! ;-D
¿Qué le vamos a hacer si soy un confeso enamorado del Otoño?
Yo sólo pude estar por allí el viernes y aunque ha sido una pena perderme el resto (no se puede hacer todo en esta vida) la verdad es que mereció mucho la pena. Un par de “highlights” (que finolis me he vuelto): El festival de luz nocturno a cargo de los colegios de la zona y el espectáculo colgante de Light Touch.
Bloomsbury se desarrolló durante los siglos XVII y XVIII por la familia Russell, como un barrio residencial de lujo y actualmente es famosa por albergar cantidad de plazas ajardinadas, la Biblioteca británica, el British Museum, institutos, Universidades, y hospitales. Entre ellos el famoso Hospital para niños enfermos de Great Ormond Street por lo que indudablemente tiene su imagen ligada a los niños.
Quizás por eso el festival nocturno está organizado por los colegios para que los niños tengan su gran noche. Cada uno con sus farolillos, tomando las calles acompañados por padres y profesores. Los pequeños, logicamente, estaban radiantes.
Un momento: Me acerco a donde estaban preparándose para comenzar con la intención de tomar algunas fotos de los farolillos resaltando sobre la oscuridad del fondo y un grupo de enanos, emocionados al verme cámara en mano se me acercaron pidiendo que les sacara a ellos a grito pelado: “A nosotros!! A Nosotros!! Es para tú periodico??” me preguntaron. No pude por menos que sonreirles y responderles que “Sí. Más o menos”.
Por cierto, no os perdáis el siguiente video, de lo que fue el final del desfile. Especialmente del 00:20 al 01:00.
Y como colofón el espectáculo áereo “Light Touch” por Scarabeus y SnakeOil colgando de los muros de The Brunswick. Un espectáculo precioso, en que los artistas llevaban un rollo de vestuario flamenquillo muy curioso.
Genial, verdad? Me encanta la música… jejeje… Como siempre para los que tengais ganas de más podeis visitar el albúm en Flickr.
Primrose Hill es una excelente manera de acabar, por ejemplo, una visita a Camden Town aunque también podeis llegar a través de los magníficos Jardines de Regents Park. Esta colina no es nada especialmente glorioso, pero con un buen día y teniendo en cuenta que en Londres casi todo es llano, podreis abacar bastante de la zona centro, llegando incluso a verse la City.
Y si además tenéis un día estupendo, cómo el que tuvimos nosotros (en Agosto), pues serás atrapado por los cantos de sirena del césped y cuando te quieras dar cuenta estarás atrapado entre la comodidad del césped y el calorcito del sol.
Y además voy a probar a ver como funciona poneros un planito del google maps para que os hagáis una idea de la zona. (Es la primera vez que pongo un planito de estos en el blog, así que ya me diréis como funciona, en caso de que lo haga).
Y los que no andéis con ganas de jugar… pues a tumbarse tocan!