Es por tanto una ciudad con inumerables capas, hechas de siglos de historia. Capas que siguen surgiendo cada vez que intentan hacer algún tipo de obra y nuevas capas que van apareciendo, sobre todo si tenemos en cuenta que el año que viene tendrá lugar la Exposición Internacional de Zaragoza 2008 y tienen la ciudad en pleno proceso de dejarla preciosa. Esperemos que así sea.
Otra ciudad que era desconocida hasta la fecha para mí hasta la semana pasada, cuando la visité lpor primera vez, en compañía de Rachel, Ramón y con la inestimable ayuda y guía de Belén, a la que hicimos madrugar, correr de aquí para allá y nos pusó ni mala cara, ni nos insultó ni na de ná.
Personalmente ha sido una ciudad que me ha encantado. La Basílica de Nuestra Señora del Pilar me ha parecido una verdadera joya, así como perderse por las calles de la Judería, reírme con los maños y con sus salidas, cruzar el puente de Piedra por encima del Ebro, los pinchos y tapas, los adoquines interminables (y tanto!) y un sinfín de cosas comprimidas en poco menos de 48 horas! No se puede pedir más.
Queda comprobar si el motivo principal de la visita, que era saber si en Zaragoza se comía bien o no, se cumplió o no, pero creo que la exhaustiva investigación que hicimos se merece un post por si sólo. Así pues, será una historia que será contada en otro momento. Paciencia en la sala.






























