Archive for June, 2009

Día 41: Dos mundos y un tren

Afortunadamente los asientos no eran de madera. Desafortunadamente dio igual. Viajar durante dos días sentado me valió para acabar con todas las articulaciones doloridas y prueba fehaciente de que se puede dormir en cualquier postura por muy inverosímil que parezca. De manera intermitente, eso sí.

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Viajar en “hard seat” tiene sus cosas positivas, no se vayan a creer, que aquí el que no se consuela es por que no quiere. El sitio es pequeño y la gente mucho más humilde. Y son precisamente, estos los que menos tienen, los que más dan. El tren rápidamente se convierte en una casa. Se empieza a acomodar el personal, zapatos fuera, empiezan a sacar comidas y bebidas encima de la mesa y ahí todo es todos. Cerveza para el extranjero de barba, que no habla chino y parece tímido. XiéXie. Que majo. Mira habla algo de Chino. Otra cerveza. Ale. Y algo de comer, que está muy flaco. Venga. Otra cerveza. Una buena manera de coger el sueño en posiciones incómodas.

Lo más sorprendente de todo es que hay gente que viaja… sin asiento reservado. Es decir, de pie. Sí. Han leído bien. De pie. Pero no pasa nada, allí la gente se va turnando, uno se levanta a echar un cigarro, otro coge el sitio, se queda dormido, el que vuelve del cigarro se sienta en otro sitio o se sienta con otros cuatro en un asiento para tres mientras echan unas cartas. Otro se tumba en el suelo. Otro pone el móvil a todo trapo con los grandes éxitos del pop y hiphop chino del momento y empieza a cantar al modo de karaoke. Otros te intentan emborrachar a base de vino de arroz. Vamos, un circo donde la gente se portó fantásticamente conmigo.

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Me desperté con entre gritos de júbilo. Abrí los ojos legañosos y dolorosos, faltos de sueño en la mañana del segundo día, cuando aún quedaban más de 12 horas para llegar a Lhasa y el sol ya se asomaba sin miedo por los cielos, pero ya aparecían las primeras montañas nevadas que habrían de acompañar en el último tramo del trayecto.

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El Quinhai-Tíbet tren que une los 1956 kilómetros entre Goldmun con Lhasa, inaugurado en 2006 es una joya de la ingeniería moderna. Los números hablan por si solos: el 86% de la línea está por encima de los 4000 metros, tiene el túnel más largo del mundo y también el más alto, 160 kilómetros de puentes y pasos elevados. El suelo por el que circula se pasa la mayor parte del año congelado y cuando no lo está es de un embarrado que podría peligrar y hundir la estructura, así que las vías llevan unas tuberías que mantiene el suelo congelado. Los vagones del tren van inyectando aire para ir compensando las diferencias de oxigeno según aumenta la altitud y su punto más alto está a 5068 metros. Que también tiene su aquel que esa sea la altura más baja por la que poder acceder a Tíbet.

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(A 4500 metros de nada…)

Pero dejando a un lado la brillantez tecnológica del tren, este lleva otros conflictos asociados. El principal es el impacto cultural. Este tren transporta diariamente 2500 viajeros desde China a Tíbet. El porcentaje de turistas es ridículo comparado con la cantidad de Chinos que están entrando en la región. La mayoría se quedan, alentados por la política china que ofrece unos impuestos bajísimos y no son tan estrictos con las restricciones de hijos. Es lo que se considera la nueva invasión China, está vez pacífica, pero con efectos devastadores para la cultura Tibetana. El gobierno chino insiste en que apenas un 13% de la población es china. La poca fiabilidad de los números del gobierno chino juegan en su contra. Se calcula que ya casi un 50% de la población tibetana es China. Los tibetanos pasarán a ser en breve minoría dentro de su propio país (si se puede llamar así). Es lo que se denomina un genocidio cultural.

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Las barrabasadas que tuvieron lugar con el gobierno de Mao Zedong en Tíbet, son innumerables. Amparado en considerar la religión como “el opio del pueblo” y bajo el nombre de Revolución Cultural se destruyeron templos, monasterios, monumentos, se consideró al Dalai Lama (ya en el exilio) como un parásito y un traidor, y mientras tanto murieron más de un millón de tibetanos, otros cien mil fueron a parar a campos de trabajos, se usaban los manuscritos de papel higiénico y se deforestaba el país. 30 años que dejaron a Tíbet menos Tíbet que nunca.

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Tras la muerte de Mao, el nuevo gobierno chino asumió que se habían excedido y se volvió a permitir la practica de la religión sin ser una actividad de riesgo. Hoy en día, el gobierno chino que según ellos tanto esfuerzo está poniendo en modernizar Tíbet tacha de desagradecidos a los tibetanos. Con todo lo que están haciendo por ellos. Sin ir más lejos el susodicho tren costó la nada desdeñable cantidad de 4.000 millones de dólares. Resulta irónico que está cantidad sea mayor que la que han invertido en colegios y hospitales en los últimos cincuenta años y no queda sino preguntarse si el hecho de que Tíbet tenga más de la mitad de las reservas de Litio del mundo, como grandes cantidades de oro, zinc, cromo, plata, uranio y otra enorme lista de materiales tendrá algo que ver. Lo mismo es que uno es mal pensando.

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De cualquier manera, esto no impide que los tibetanos sean un ejemplo de amabilidad, que te saludan por las calles, siempre con una sonrisa, siempre tan místicos, tan religiosos, generando una tranquilidad inusitada. Son simplemente encantadores.

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El Dalai Lama dijo “Vé a Tíbet y visita muchos lugares, tantos como puedas, y después cuéntalo al mundo”.

Eso intento, pero no lo están poniendo nada fácil, su Santidad.

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(Llegadito a Lhasa…)

Alguna fotilla más atravesando paisajes, aquí.

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Carboncillo…

Pekin To Lhasa

…O el por qué el tren de Pekín a Lhasa fue una experiencia fantástica (aunque dolorosa). 

(Corriendo voy por Lhasa, queridos míos, espero mañana contar algo más del tren y en breve una crónica completa de la ciudad! I have no timeeeeee!!!)

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Entrevista en Xatakafoto

xatakafoto

Recién cogidito el Internet en Lhasa. Sigo teniendo el culo como un mandril después del tren y espero poder subir algunas foticos en breve. Mientras tanto, tal y cómo se podía leer en alguno de los comentarios del post anterior, Vicente Alfonso, un excelente fotógrafo que entre otras cosas colabora con Xatakafoto, ha tenido la deferencia de hacerme una entrevista en la que me pregunta un poco por el viaje pero desde una perspectiva algo más fotográfica.

La entrevista aquí.

Espero que la disfrutéis. Por mi parte darle las gracias por sacar el tiempo y sobre todo por tomarse las molestias y pensar que podría ser interesante. :)

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Día 37: El largo camino a Lhasa

Are you talkin' to me?

(Are you talkin’ to me?)

“Noodles está retenido por la policía” nos dijeron. “Con los tickets y el dinero.” Estupendo. “Pero no os preocupéis que va el jefe para allí ahora a sacarle y a recuperar lo que es vuestro”…

Sí. Claro.

Encandenando una serie de castatróficas desdichas todo parecía complicarse por momentos. Entrar en Tibet se estaba tornando en una misión imposible. Pero nada ensombrecía nuestro ánimo. Así que nos limitamos a reírnos. Especialmente un Irlandés que ya acumulaba tres días de retraso.

Welcome to Asia, bienvenidos a la burocracia (y especialmente la China) donde todo puede ser taaaan lento. Os pongo en antecedentes. En Marzo de este año, 2009, ni uno antes, ni uno después, se celebraba el 50 aniversario del exilio del Dalai Lama de Tibet. Ya el año pasado por las mismas fechas se produjo las más violenta de las protestas anti-china en Tibet y todo apuntaba a iguales o incluso mayores protestas este año. Así que el gobierno Chino, hizo lo que mejor sabe hacer. Tapar. Poner una cortina ante los ojos del mundo. Echar a todos los extranjeros fuera de Tibet y asegurarse de que pasara lo que pasara todo quedara en casa, bajo sus capas de desinformación. Me recordaba al lamentable ejercicio de mentiras de las que el mismo gobierno chino hacía gala cuando la antorcha Olímpica hacía su recorrido por Europa, plagada de accidentes, abucheos, llegando incluso a apagarla en Francia. “Aqui no pasa nada. Todo marcha estupendamente” se podía leer en la web china de las olimpiadas. Pues algo parecido. A estas alturas no voy a ser yo quien descubra nada nuevo.

Sea como fuera, en Abril de este año Tibet se reabrió a turistas, pero con un recrudecimiento de todas las condiciones. Había que olvidar todo lo que había leido con anterioridad. Estaba en terreno desconocido. Por eso debía esperar a llegar a China y enterarme de primera mano que se podía y que no se podía hacer.

Y la situación se puede resumir en lo siguiente: “Sólo se puede acceder al Tibet como parte de un tour”. O lo que es lo mismo, viajar independientemente es ilegal y siempre hay que estar acompañado por un guía.

Incluir un tour, lógicamente incrementaba mi precio estimado. Especialmente porque las nuevas normas indican que los extranjeros no pueden alojarse en hoteles inferiores a 3 estrellas. Vamos. Todo un sacacuartos. El mensaje es claro: el que quiera entrar que se rasque el bolsillo.

¿Cuanto de cierto hay en esto? Pues parece que bastante, aunque nadie parece tener muy claro donde están los límites. ¿Si hago un tour por Lhasa podría quedarme otro día más por mi cuenta? Pues ahora te digo que si, ahora te digo que no. Ahora necesitas un guía para tí, ahora no, pero de cualquier manera tienes que quedarte en un hotel de 3 estrellas.

Como los tours tienen una serie de gastos obligatorios, reducen el coste si el número de participantes aumenta. Una vez que tienes el número de gente se puede incluso diseñar el tour a tu gusto. Me encontraba de nuevo en la misma tesitura que en el desierto del Gobi, sólo que ahora tenía mucha menos gente interesada en hacer un tour e iba a ser harto difícil encontrar a quién quisiera hacer lo mismo que yo.

Mi plan ideal sería, visitar Lhasa y seguir hacia Nepal por tierra, estación base mediante, pero no parecía que nadie más estuviera interesado en hacer esto. Así que si algo me ha enseñado la ingeniería es a optar por soluciones de compromiso. De momento nos hemos juntado cuatro personas para hacer un tour por Lhasa y Nam-Tso. Después será el momento de ponerse manos a la obra e intentar encontrar otro grupo de gente con destino Nepal donde haya un sitio libre para mí. Debería ser más fácil una vez en Lhasa aunque eso me puede obligar a tener que esperar un par de días en esa ciudad a la espera de un grupo. ¿Será la espera legal? ¿Será ilegal? Parece que legal, aunque nadie apostaría nada por asegurarlo. De cualquier manera lo peor que podría ocurrir sería no encontrar a nadie y entonces debería volar a Nepal. Esperaré a entrar y una vez dentro reevaluar la situación con mejor información de primera mano.

Vale. Tenemos el tour. Tenemos un plan. Ahora. ¿Cómo entramos? Pues hay dos opciones, o tren o avión. El avión se descartó rapidamente porque se me disparaba el presupuesto pero es que además el tren implica (eso dicen) unos paisajes fantásticos mientras se va perdiendo en las alturas. Sería en tren.

¿Implicaba esto nuevos problemas? Por supuesto. Los billetes para segunda y tercera clase (con camas) no se pueden comprar con más de cinco días de antelación, y cuando salen a la venta, los billetes vuelan. No por gente que los vaya usar. Reventa. Reventa totalmente ilegal con incremento de precio. Reventa que es la que los hostales usan para intentar conseguir los billetes a los viajeros. Reventa que acabó con Noodles, uno de los trabajadores del hostal dando explicaciones en comisaría durante cinco horas.

Yo por mi parte, para reducir costes ya había optado por cuarta clase. Con las gallinas. 48 horas en un asiento de madera. Y sí, incluye dos noches en el mismo asiento de madera. La experiencia promete. Al menos tendré mi hotel de 3 estrellas esperándome para lamer mis huesos (aunque ya me estoy imaginando yo las tres estrellas). ¿Quién dijo miedo?

¿Como me afectan a mi la reventa de billetes? Pues que si no hay billetes para el resto de integrantes del tour, el tour tiene menos gente y sube de precio. Esto es como la bolsa, va subiendo y bajando según entra o sale la gente, o según se quedan retrasados los que querían llegar pero cuyo persmiso o billete no llegó a tiempo. El mismo irlandés por ejemplo, que esperaba su permiso pero no llegó porque el que lo traía tuvo un accidente de coche.

Total, que entre estas tramas pseudpoliciales de cine de Chuck Norris, he pasado mis días en Pekín. No puedo negar que hay cierta emoción en el ambiente por saber si al final llegaremos a Lhasa o que más puede suceder. Pero a día de hoy, tengo en mi poder el billete, el permiso y en unas horas cogeré el tren. Lhasa lo veré seguro.

Pero sigo soñando con el Everest.

Gobi by Sarah 04

PD. Está ultima foto, conmigo en plena duna, es cortesía de Sarah, parte de la compañía del Gobi, que ha tenido el detalle de mandarme junto con estas otras. ¡No se las pierdan!

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Día 35: Breves impresiones desde Pekín

Beijing 01

(Hola terrícolas. Venimos en son de Paz…)

Los 39º que alcanzaba Pekín hoy, acompañados de un viento ardiente y seco habrían hecho las delicias de cualquier majestad satánica, pero para el resto, para los simples mortales, simplemente hacía un calor insoportable acompañado de un viento árido que secaba hasta las córneas. Verídico. Dicen las lenguas que llevan aquí más tiempo, que el verano acaba de empezar y que lógicamente las temperaturas seguirán subiendo. Al menos no era húmedo. Esto llegará cuando llegue al sureste asiático. Lo estoy deseando.

Beijing 20

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Días muy muy tranquilos en Pekín, es un lujazo estar en una ciudad como está cuando tienes todo el tiempo del mundo que perder. No me malinterpreten, ya sabía desde un principio que esta iba a ser una parada técnica. No sería para ver la ciudad Prohibida, ni el Palacio de Verano, ni probablemente la Gran Muralla China, todo eso ya lo hice el año pasado cuando pasé unos días bastante más atolondrados por esta ciudad y alrededores. Aunque sea autombombo para quién tenga ganas de repetir o de visitar por primera vez, puede perder algo de su tiempo pasando por aquí, que está todo muy ordenadito. :)

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Beijing 03

Así pues, me he dedicado a perderme, que es lo que más me apetecía, mientras sigo viendo a ver si se arregla o aclara lo de Tíbet, que se complica por momentos, pero ya habrá tiempo de explicar paso por paso el galimatías que se traen las autoridades chinas con los permisos y demás requisitos una vez termine. Para bien o para mejor. :)

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(Prácticas caligráficas con agua…)

Recuerdo que no acabé muy satisfecho cuando visité por primera vez Pekín. Si bien me encantaron sus partes históricas, me esperaba una ciudad mucho más impresionante y cuidada de lo que era. La gente me pareció bastante maleducada y terriblemente sucia. Quién sabe, quizás el impacto de viajar desde Rusia y Mongolia en lugar desde la ordenada y escrupulosa Japón, el saber con anterioridad a lo que venía o que la ciudad haya cambiado en los últimos meses, pero lo confieso: ¡estoy encantado! Lo mismo mi cerebro ya no se toma los escupitajos a diestro y siniestro como algo personal, o lo mismo con el calor que hace no hay manera de generar saliva, pero vamos, estos no son los mismos chinos que yo conocí. ¡Me los han cambiado! ¿O tanto habré cambiado yo?

Beijing 08

(En el Retiro no me atrevo… pero aquí…)

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(… ¡al agua patos!)

Este último párrafo, contradiciéndome a mi mismo en un periodo no demasiado largo, seguramente habrá arruinado mi fiabilidad como cronista, pero ciertamente la ciudad me ha parecido muchísimo más agradable, la gente más simpática y amable. Puede que vaya sincronizado con el ritmo pausado de los más tranquilos, pero los días se me han pasado entre hutong y hutong, siguiendo las sombras por los parques e intentando descifrar como se juega a eso que todos juegan en las calles. Sin éxito, pero cada vez que me acercaba a un grupo tenían unas palabras alegres para mí.

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Bastaba con que les saludara con una sonrisa y un “Nihao” para que me respondieran, me preguntaran de donde venía y acabásemos hablando de fútbol y de Raúl y Beckham. España no saben donde está, pero el Real Madrid si que lo conocen… :)

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He aprovechado eso sí, para visitar las partes que bien por falta de tiempo o por desconocimiento no había podido ver en la anterior visita. Así me he visto atrapado en el mercado de la seda, rodeado por una despiadada horda de tenderos que aturullaban mis sentidos hablando todos al mismo tiempo, mientras me agarraban y me ponían sus zapatos, bolsos, carteras, joyas a escasos centímetros de mis narices. Toda una montaña rusa de emociones para los amantes de las compras, pero para mí, ajeno a la diversión que este mundillo pueda generar, lo único que consiguieron era el efecto contrario, salir corriendo, luchando por mi vida sin parar siquiera a ver los puestos. Horror. Pongánme ante la Militzia Rusa y me comportaré como un hombre. Mandénme a un recorrido por el desierto y no exhalaré ni una sóla queja. Colóquenme en medio de un mercadillo chino y suplicaré clemencia.

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Esto me lleva a que efectivamente. Ha vuelto el regateo a mi vida. Otra de esas salsas de la vida que yo no se valorar. No iban a ser todo alegrías.

Beijing 06

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Poco más por el momento, sigo a la espera de que se aclare el tema de Tibet, cuyas nuevas normas de acceso llevan asociadas unas tramas de corrupción internas que no hacen sino complicarlo todo. Y a eso añadiremos me estoy preocupando sólo de cómo entrar, dejando para el azar y postergando las decisiones de por donde y cómo voy a hacer para salir.

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Nefasto criminal iba a ser…

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Día 31. Hacia Pekín.

Gorkhi-Terelj National Park 02

El alegre crepitar del fuego en la estufa de metal me recibió al entrar congelado dentro de la Yurka. Había sido muy extraño, comencé el primer día de mi visita al Parque Nacional de Gorkhi-Terelj en camiseta, con bastante calor y con el tiempo nublado y acabé con mucho sol y cinco capas de ropa intentando soportar como podía el gélido frío que arrastraba el viento.

Gorkhi-Terelj National Park 01

Gorkhi-Terelj National Park 16

Gorkhi-Terelj National Park 22

(¡¡¡Hace más frío que cazando pingüinoooooos!!!)

Una nueva parte de esta Mongolia tan variada y tan alejada del desierto que días antes había pisado bajo altísimas temperaturas. Ahora el enorme valle entre estas montañas se tornaba en otro país, en otro lugar completamente diferente. Encuentre la Mongolia que usted desee, a su gusto. Y si lo desea de un día para otro le ponemos nieve en sus cimas. A mandar, oigan.

Gorkhi-Terelj National Park 18

Gorkhi-Terelj National Park 24

Gorkhi-Terelj National Park 04

Seguía, eso sí, con la misma rutina de ignorar, al igual que en el desierto, el agua corriente, los baños y duchas asociadas, si bien tampoco había queja. Ahora cada capa de lo que fuese, roncha incluida, valía para mantener la temperatura corporal.

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Gorkhi-Terelj National Park 13

Gorkhi-Terelj National Park 14

El Parque nacional de Gorkhi-Terelji es uno de los destinos más turísticos de Mongolia. Su proximidad a Ulan Bator hace de este destino uno de los favoritos de quienes no paran demasiado tiempo en la capital mongola. Cierto es que sigue deshabitado, aunque tiene un aire más turístico que el resto de Mongolia, con campings de yurkas froreciendo en algunos de sus rincones. Sin lugar a dudas será un destino turístico que ya está a puntito de explotar. Yo por mi parte me lo tomé con la tranquilidad que me merecía tras mi semana “desértica”.

Gorkhi-Terelj National Park 19

Gorkhi-Terelj National Park 16

Tiene motivos, tiene un enclave maravilloso, bosques, ríos, enormes praderas, montes, rocas. Un paraiso para los que quieran perderse por las montañas en pos de interesantes trekkings. Pero yo no lo recordaré por eso, no. Lo recordaré por los caballos. Las múltiples manadas de caballos que lo pueblan.

Gorkhi-Terelj National Park 12

Gorkhi-Terelj National Park 09

Gorkhi-Terelj National Park 08

Lo recordaré por que por primera vez en mi vida, yo, que siempre tuve temor de los caballos, fui capaz de galopar a lomos de un corcel, de agarrarme a sus crines y asiento, y de recorrer durante horas sus valles.

Gorkhi-Terelj National Park 07

Dos días cabalgando, que como bien habrán supuesto los que ya sepan de esto, me han dejado ahora sin apenas capacidad de moverme, invadido por las agujetas, con aquel lugar donde la espalda pierde el nombre en desollado gracias a un sillín incómodo. Efectos secundarios, que se pasarán, espero. De momento tengo la ridícula sensación de tener una agujeta en un músculo que nunca antes había utilizado y que sin embargo ahora aparece en todos los movimientos. Ains. Bendito cuerpo de oficinista el mío.

Gorkhi-Terelj National Park 10

Gorkhi-Terelj National Park 11

Afortunadamente mañana parto en un tren durante unas 35 horas hacia Pekín. Espero que sea suficiente tiempo para una más que digna recuperación. Mi periplo en tierras chinas no va a ser exactamente lúdico, promete más bien ser bastante aburrido. La idea es intentar enterarme de como poder entrar en Tibet, cuyo permiso sólo puede tramitarse una vez entrado en China.

Gorkhi-Terelj National Park 20

Siendo sinceros y según las informaciones que he recibido de los viajeros que he podido encontrar en el camino, no parecen augurios demasiado buenos. Tibet está abierto a turistas, si. Pero sólo a aquellos que lo hagan a través de un tour y una agencia de viajes que desafortunadamente cobra una desorbitada suma por ello. Si esto se confirma y es así, mucho me temo que mis intenciones de cruzar Tibet para llegar a Nepal no podrán cumplirse.

No apuesten por mí, yo no lo haría. :)

Gorkhi-Terelj National Park 23

(Gandalf, ¿qué dirección para Mordor?)

Para Japogo y Samu, que tuvieron la paciencia suficiente para hacerme montar en un caballo por primera vez.

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Día 27. De vuelta del desierto.

Gobi Desert 36

La tormenta de arena avanzaba inevitablemente hacia mí, cubriendo la llanura y atravesando a paso firme y rápido las dunas, así que hice lo único que podía hacer, proteger el equipo fotográfico de la mejor manera posible y cubrirme el rostro y el cuerpo mientras miles de diminutos granos de arena chocaban contra mí clavándose como si fueran agujas. Y en cuanto amainó, en medio del desierto, en la más alta de las dunas de arena donde había subido, no sin poco esfuerzo para poder disfrutar de la más exquisita de la vistas… comenzó a llover.

Gobi Desert 34

Así de imprevisible y salvaje es el Gobi y por extensión Mongolia. No había sido un viaje cómodo ni fácil, pero si tremendamente sorprendente. Muzch, nuestro guía y conductor de una Hunter rusa de algo más de 15 años cuyo techo interior acolchado ya indicaba que las carreteras que habríamos de tomar no serían aptas ni para las más adrenalíticas de las cabras, movía la manos sobre el volante alternativamente hacia la derecha e izquierda como en las antiguas películas en blanco y negro, pero conseguía, sorprendentemente, mantenerse en las lindes de los caminos.

Gobi Desert 16

Gobi Desert 05

Gobi Desert 06 

Al otro lado de las ventanillas se extendían las descomunales planicies mongolas, marcadas por pequeñas e infinitas colinas y alguna que otra recatada cordillera montañosa sobre las que paraban y alzaban el vuelo innumerables águilas sin ningún miedo ante los humanos. Las mismas águilas que los mongoles entrenaban para cazar a los lobos que amenazaban a sus rebaños.

Gobi Desert 04

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¿Cuanto de desierto tiene el desierto? Aunque uno se imagina como desierto un lugar sin vida, lo cierto es que tal nombre sólo viene definido por la cantidad de precipitaciones que recibe, generalmente menos de 250 mm al año. La vida, sin embargo, se abre paso a pesar de estas condiciones y a lo largo del viaje he visto más especies animales que en muchos otros terrenos: camellos, caballos, vacas, ovejas, cabras, águilas, buitres, garzas, todo tipo de pájaros, ratones, perrillos de las praderas, innumerables insectos, arañas, serpientes…

Gobi Desert 29

Gobi Desert 22

Gobi Desert 23

Gobi Desert 31 

El paisaje se decora con tonos pasteles. No hay grandes contrastes en estas llanuras salvo las sombras móviles de las nubes y la separación el cielo de la tierra. Mongolia, el país con menor densidad de población del mundo es la naturaleza pura y el viaje de una semana por el desierto del Gobi es probablemente la cosa más salvaje y menos civilizada que he hecho en mi vida (y eso que me he pasado años y años de campamentos). Tiene el sabor fantástico de la aventura más auténtica, no edulcorada, pero no es un viaje apto para lo más remilgados.

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Gobi Desert 24

Hacer 300 kilómetros al día nos costaba entre 6 y 7 horas botando en los asientos de la Hunter al ritmo del traqueteo de la carretera. Hacíamos paradas de vez en cuando, especialmente para comer, aunque fuera bajo el abrasador sol y soportando ráfagas de aire que nos obligaban a cocinar dentro de la furgoneta. En el maletero 105 litros de agua para cinco personas. Las duchas directamente pasaron a considerarse una leyenda antigua, cosa que no importa cuando nadie se ducha. Viva el medievo.

Gobi Desert 02

(Ese intento de tortilla de patatas bueno)

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Llegábamos cada tarde a una Yurta (o Ger) junto a una familia de nómadas mongoles que nos preparaban cena y desayuno. Los nómadas encuentran el agua en pozos aunque tengan que pasarse horas y horas para encontrarlos y lógicamente no es agua cristalina la que de allí sale, por lo que aunque se filtre y filtre sigue conteniendo arenilla que por supuesto se asienta cualesquiera sea la comida que preparen. El lecho más cómodo tenía maderas en lugar de colchón. ¿Baños? Una letrina con un agujero en el suelo a un centenar de metros de las Yurtas servía para cubrir las necesidades más básicas. No siempre estaba cerrado, lo cual debo decir que no era ningún inconveniente, pues no siempre se disfruta de un baño con vistas (aunque sean de una infinita arenosa y rocosa llanura). ¿Luz? ¿Electricidad? Jeje. Acuérdate de llevarte una buena linterna o en su defecto una colección de velas.

Gobi Desert 13

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 ¿Pensáis que importaba? Pues no. Ni lo más mínimo. El desierto es un lugar duro y los que allí habitan lo son aún más. Por allí pasaron los Hunos, y el mayor imperio que la humanidad haya conocido. El imperio Mongol que comenzó Gengis Kan. Tierra de guerreros y luchadores que hacen de la unidad su fuerza. Cuentan que un padre mongol le dió a cada uno de sus cinco hijos una flecha y les pidió que las partieran con las manos, cosas que hicieron sin demasiado esfuerzo. Acto seguido les dió cinco flechas a cada uno y les pidió que reintentaran romperlas esta vez todas juntas. No pudieron. “Mientras estéis unidos” les dijo “nada podrá venceros”.

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Tras abandonar las comodidades básicas durante un par de días el cuerpo, esa extraordinaria maquinaria con una fascinante capacidad de adaptación, se empieza a habituar al medio y dejas de pensar en aguar corriente, en camas y simplemente aceptas lo que tienes como tu nueva realidad. Y mientras tanto disfrutas de lo que la naturaleza te está ofreciendo, las formaciones rocosas, los acantilados en mitad del desierto, de la primera capa de arena cálida tras la que se esconde una segunda fría, alucinas con los espejismos y acabas rodando por las dunas sin importante nada más que el momento que estás viviendo.

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Gobi Desert 17

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Aún a día de hoy y tras un par de coladas sigue apareciendo arena por todas partes y polvo negro y rojo en ropas y mochilas. Pocas veces he estado más sucio, pocas veces me ha importado menos. 

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No suele ser normal tampoco el convivir 7 días, 24 horas con gente a la que no conoces, pero hoy cuando el grupo se ha disuelto y uno tomaba el tren hacia Moscú, otro estará mañana atravesando China, otra viajará hacia el Oeste de Mongolia y otro se buscará la vida en Pekín, no hemos podido dejar de pensar con cierta pena y con un ligero nudo en la garganta en lo fantástico que ha sido y en que siempre quedará la esperanza de que dentro o fuera del viaje nos volvamos a encontrar. 

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(Sí, es hielo. ¿Quién quiso poner límites al desierto?)

Por mi parte y tal y como cabía esperar me quedaré unos cuantos días más en este país. No me dará tiempo a recorrer su parte central y norte, plagada de lagos, bosques, montañas y algún que otro glaciar, sino que mañana giraré mis pasos hacia el Este, hacia el parque nacional de Gorkhi-Terelj donde los paisajes prometen ser igualmente fascinantes. Vuelta a la vida salvaje. 

Realmente es una vida tan cómoda…

Gobi Desert 60

Más fotos, carentes de agua, llenas de arena y cargadas de buenos recuerdos, aquí.

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