Berlín, Octubre 2011
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Albúm de Fotos. Berlín (y 7)
Auambabaluba balambambú.
Algo de turisteo. Parte II. Berlín (6)
Mientras tanto, sigo recuperando el tiempo perdido y hete aqui que seguiré por un día más con algunos de los puntos de la geografía berlinesa que más me llamaron la atención y que por tanto merecen ser recordados en estas páginas.
Comenzaremos por la Iglesia Memorial Kaiser-Wilhelm, más conocida en la lengua germana como Gedächtniskirche, que es uno de esos monumentos que divide a público y crítica. Unos opinan que es genial y otros que es una aberración. Pero antes de que os influencie mi opinión del mismo aquí teneis el elemento de la discordia.
Quizas querais apreciarla en todo su esplendor y podeis ver una imagen aerea pulsando aquí. Mientras tanto aprovecho para decir que esta catedral de aspecto inicial tan raro, si es santo de mi devoción.
Como bien se puede ver es un edificio devastado, logicamente por bombardeos (menuda novedad en Berlín), pero que en vez de haber sido reconstruido volviendo a ser la imponente catedral con una torre principal de 133 metros de altura se eligió un proyecto de Egon Eiermann, quien dejo la ruina y construyó a su alrededor cuatro edificios modernos como complemento. A mi siempre me ha parecido más curioso e interesante que bonito, pero reconozco que entrar en la nueva capilla, toda llena de cristales azules da un rollito muy interesante.
Llegemos a otro de los puntos característicos que no pueden faltar en cualquier recorrido por la ciudad. El Checkpoint Charlie. Este punto era uno de los que hacía de frontera entre las ambas Berlines. De hecho era el tercer punto dentro de los puestos fronterizos, así siguiendo el orden del alfabeto tenemos Checkpoint Alpha, Checkpoint Bravo y por consiguiente Checkpoint Charlie. (que viva la wikipedia!!).
Estos puntos eran los escenarios de autenticas tragedias de gente que intentaba generalmente huir de la parte comunista, y fue demolido con la apertura del muro, para ser su caseta reconstruida posteriormente para uso turísitico, dando lugar a un museo en sus alrededores, que no he tenido la posibilidad de visitar (otra cosa más para la lista de próximas visitas) asi que lo dejaré en standby por si alguno con más o menos suerte (según se mire) que lo haya vistado se anima a dar su opinión.
Estas dos fotos anteriores, indican, como supondreis, mediante una foto, la parte capitalista y la comunista, con sendos uniformes de militar americano y ruso respectivamente.
Muy cerquita y paralelamente al Unten den Linden se encuentra el Gendarmenmarkt (Plaza de los Gendarme), que está reconocido como una de las plazas más bonitas de Europa, formada por el Concert Hall y flanqueada por dos catedrales, una alemana orientada al sur de la plaza y otra francesa, orientada al norte de la misma.
Sin tomar mucho en cuenta el aspecto tétrico de la foto (es que el día no acompañaba mucho) os aseguro que era realmente impresionante y tuve la efímera suerte de aprovechar alguno pequeños rayos de sol que atravesaban las nubes para verla en su esplendor. Precioso.


Aunque me he reconocer afortunado, pues tras dejar atrás la gloriosa plaza, se abrieron las nubes como si Moises pasara por ellas y nos quedó un atardecer de gloria, de colores cálidos, totalmente de ensueño. No me resistí a intentar guardar para la posteridad estos momentos (con bastante menos acierto de como mis ojos lo recuerdan):




Dos últimos puntos en el recorrido. Los hackesche-höfe (Patios de Hacke). Una serie de edificios unidos por patios interiores muy cerquita de Hackesche Markt, que tienen su parte más importante en el patio lleno de azulejos del arquitecto August Endrell, aunque resulta interesante dar una vuelta por todos ellos.

La zona, reconvertida como barrio chic, está llena de talleres, tiendas, cafeterías, todo muy bonito y bastante pijez. Pero dado el historial de km que llevabamos más el tute postfiesta, caimos rendidos en alguno de ellos para darnos al refresque de gargantas y calmar las piernas. El descanso del guerrero vamos.

Y la última parada. Un templo del arte. El Tacheles Haus, que comenzó como un enorme centro comercial en 1907, para pasar a ser utilizado por los nazis como edificio administrativo y como cárcel y que como tantos otros acabó bombardeado y fue abandonado por la administración pública para ser ocupado por artistas de distintas partes del mundo que desde entonces hicieron de el un centro cultural, que recibe ayudas del gobierno para sus diferenetes proyectos.



Por supuesto, que mejor lugar para práticar un poquito de HDRI. Jejejeje.

Quizás no sea un juicio justo, pero espero que esto os de, queridos lectores, una idea de las dimensiones y las posibilidades de una ciudad caótica y apasionante como es Berlín.
Algo de turisteo. Parte I. Berlín (5)
Nos lo tomamos con otra filosofía, que para eso estabamos en vacaciones y la intención era la de regenerar lo que degradabamos en las horas de oscuridad.
Dicho lo cual hete aquí una pequeña lista de sitios que al menda lerenda que os da estas chapas escritas le gustaron, para hacerse una idea de la ciudad y por si alguien se anima a sentirse Berliner en algún momento.
Como bien comenté, debido a la influencia del muro las dos Berlines (la parte Este y la parte Oeste) se formaron como ciudades individuales, así que al unificarse había repetición de todo: ayuntamientos, estaciones, aeropuertos, etc. por lo que empezaron a decidirse por unificar todo este barullo.
Entre todas estas remodelaciones destaca la Hauptbahnhof (Estación Principal) ocupando lo que antes era las Ostbahnhof (Estación del Este) en una obra arquitectonica e ingenieril que concluyó hace menos de un año!! El 26 de Mayo de 2006 Angela Merkel (actual Canciller de Alemania) inauguraba este tremendo edificio de techo circular con un sistema fotovoltaico en su superficie ascristalada y con 44.000 metros cuadrados de espacio comercial dividios en multiples plantas. Espectacular.


Y haciendo juego con la estación, con motivo de esas fechas y exactamente igual de espectacular un arbol de Navidad, adornado eso si con 1500 cristalitos de Swarovski. Lujo? Ostentoso? Pues sí. Y mucho.

Desde aquí, salimos de la estación, andamos un poco hasta el Reichstag, lo dejamos a un lado, pasamos la puerta de Brandeburgo de largo y llegamos a algo también muy impresionante y extrañamente inquietante.
2711 bloques de hormigón creado un entramado con pasillos abierto 24 horas al día, sin ningún nombre y con alturas de hasta 5 metros para homenajear a todos los judíos muertos durante el Holocausto.

La sensación es asfixiante. Según te adentras en el momumento el suelo se va hundiendo y los bloques son cada vez más altos, con lo que irremdiablemente te ves atrapado en su interior.

No existe en el mundo otro país que en el centro de su capital haya construido un monumento para recordar el mayor de sus errores.
Tal y como podreis suponer las referencias a la segunda guerra mundial y a todos estos episodios son constantes mientras paseas por Berlín. Pero la máxima parece clara. No olvidar. Mirar al futuro sin olvidar al pasado.
Por eso todavía se puede ver en el suelo la marca por donde pasaba el Muro, como una cicatriz que atraviesa carreteras, calles y plazas. Incluso quedan restos del muro por toda la ciudad.
Entre ellos Potsdamer Platz a continuación del Monumento a los Judíos asesinados.


Potsdamer Platz resulta muy extraño por el inmenso tamaño de la plaza, que da impresión de estar casi abandonada. Esto se debe a que tras ser devastada en los bombardeos, quedó dividida por el muro, por lo que estando en tierra de nadie, niguno de los dos bandos se molestó en reconstruirla.
Tras la unificación, los alemanes se pusieron manos a la obra para reconstruirla, formando la nueva Potsdamer Platz, uno de los sitios más emblemáticos de Berlín, entre otras razones por la joya arquitéctonica de la cúpula que cubre el Sony Centre.



Os habeis quedado con ganas de más? Pues lamento informar que habrá que dejarlo para las próximas entregas, pues mucho me temo que me he explayado más de lo que buenamente dura un café. No os queda más remedio que volver al trabajo, bribones!!!
El Reichstag. Berlín (4)
Este edificio acoge al parlamento alemán. Comenzó a construirse en 1871 con el comienzo del segundo Reich y no siempre tuvo el aspecto que ahora tiene. Un incendio devasto parte en 1933 y también fue víctima de bombardeos de los aliados en la segunda guerra mundial. Permaneció durante toda la guerra fría en la parte oeste y fue el punto donde se celebró la ceremonia de reunificación de las dos alemanias en 1990. Fue entonces cuando Norman Foster ganó el concurso para su reconstrucción y añadió la parte que más me gusta. La cúpula.
Nunca he sido una persona excesivamente culta en arquitectura, pero llevo un tiempo descubriendo que muchos de los edificios que me gustan son de este tal Foster. En londres, sin ir más lejos, hay muchas de sus creaciones como el Ayuntamiento, la Swiss Re, conocida cariñosamente como el pepinillo, el Millenium Bridge o la nueva cúpula del British Museum, entre otros.
Dos cosas lo hacen tremendamente especial para mi: que se puede andar por sus paredes en un camino en forma de espiral y que su centro es un enorme lucernario a base de espejos para reflejar toda la luz al interior de la cámara.

Para poder acceder a él hay que esperar una divertida cola que avanza cada quince minutos aproximadamente y nosotros aprovechamos para repartirnos en turnos durante la hora y media que tuvimos de espera y poder ver algo más de la zona. Realmente a mi me parece de visita imprescindible si se pasa por Berlín.

Así que sin mucha más dilación aquí van un tronchete de fotos para que lo goceis. No pude contenerme.
Prefiesta, y Fiesta. Nochevieja!! Berlín (3)
Pongamos los antecedentes sobre el tapete de juego y hagamos un pequeño análisis de la zona en la que habríamos de desplegar nuestra pirotecnia y artes para recibir al año nuevo.
Si en Madrid y por costumbre en España tenemos la puerta del Sol, en Berlín es la Strasse des 17. Juni (calle 17 de Junio) continuación hacia el Oeste del Unter den Linden, que comienza en la puerta de Brandeburgo y acaba en el Siegessäule (Columna de la Victoria), columna con un enorme angel dorado en su cima. Para los más curiosos y amigos de las grandes Parades, esta calle es la misma que alberga el Love Parade.
Como se podrán imaginar los atentos lectores, las dimensiones de dicha avenida son descomunales, aunque para los que tengais menos imaginación espacial dejadme que os muestre las siguientes fotos, tomadas unicamente desde la mitad hacia el Este de dicho recorrido, quedaba por tanto otro tanto para el otro lado.




Este es el aspecto que presentaba a las cuatro de la tarde, ya de noche, pero ya animado con puestos de cervezas, salchichen, filetes, glühwein y demás alimentos que tanto bien hacen a los estómagos resentidos.
Estudiado el terreno, decidimos volver a nuestro cuchitril para resposar, coger algo de fuerza y para que los más necesitados de pastillas y otras medicinas para los achaques varios pudieran tener un momento de sosiego.
Fue un detalle por parte de nuestra querida Frau Sterheim-Peters el tenernos preparados en la habitación una bandejita con un pastelito por cabeza. Un Berliner para más señas (bastante apropiado), al que no se le concedió ni la posibilidad de arrepentirse de sus pecados antes de ser devorado por nuestras hambrientas fauces.

Nos acompaño gustosamente nuestra casera a acompañar el manjar con cafe y pastas…
… mientras los más débiles pichicheaban, rompíanse sus cuellos en las más inverosimiles posiciones y quedaban dormidos para ser tozudeados.
Calentamos motores con algo de Cava Ruso (?) y algo más de su hermano alemán, y en este punto omitiremos esos arranques de nuestra Frau, al más puro estilo Chiquito de la Calzada, usando su repertorio de chistes de gala (en alemán) mientras el maestro Ponce hacía la veces de traductor añadiendo algún que otro detalle de su cosecha. Indescriptible.


Omitiremos tambien las oscuras intenciones que puede llevar alguien como Peter (Peeeteeeeerrrrr), el octavo pasajero, para viajar desde Hamburgo a Berlín para pasar la última noche del año en su habitación en compañía de Frau y sus gatos y pasaremos por tanto directamente a los momentos de alegría y alboroto que vivimos a la salida de la estación.
(Inciso: me he pasado al google Videos en lugar de Youtube, por problemas de sincronismo entre voz y video. Ya me direis que tal se ve)
Para los amantes del petardeo y los fuegos artificiales es un buen lugar. No llega al ambiente de guerra que se respira en las Fallas (ni de lejos) pero es bastante divertido. Por supuesto, estando nuestras filas cargadas con dos valencianos, la pirotecnia aunque a menos escala estaba asegurada.


Llegamos al barullo, a los refrotes y empujones. Avancen mis valientes que habremos de ver la puerta de Brandeburgo, que a eso hemos venido. Maniobre, mi teniente y cuélese cual angila entre la multitud. Monte un campamento base, recompongan la escuadra y avancen un poco más!

Llegamos a una posición estrategica aceptable, cerca de los puestos de bebidas. No muy alejados de los baños (usease los ya refereidos Tilos) y en un alarde de inadaptación al medio, sacamos nuestras doce uvas por cabeza ante la atónita mirada de los germanos para prepararnos para la cita anual con el atragante y el “pFELpffIIF AFfgghÑO FUEffVOOO!!!”.
Es curioso el orden alemán dentro del caos de una celebración como esta. Una enorme ovación para despedirse del año y todos atentos a los fuegos artificiales. Sin empujones, sin estress. Una vez terminados los fuegos artificiales, y solo entonces, es el momento de felicitarse entre si como es debido y tras la ronda de besos y abrazos con los amigos y vecinos de tumulto, llega el momento de sacar las bengalas de metro de longitud y esperar pacientemente con el brazo levantado a que se consuman.
Luces, cámara y accion. El paseo comienza a cobrar vida al ritmo de conciertos, que habría de durar toda la noche. Que más se puede pedir? Música en vivo, puestos para comer, puestos para beber!! Quién da más?


Aunque por pedir por pedir, pues que para otro año no comienze a llover a mitad de la fiesta!!! Que no tenemos sangre vikinga y aguantar en el frio y la lluvia no entraba en nuestros planes, así abandonamos la zona con gran pena, para adentrarnos en la noche Berlinesa hasta que nuestros cuerpos, ya cansados, decidieron que era mejor volverse para casa y dar buena cuenta de las dosis de medicinas para ayudarnos a combatir de la mejor manera los inevitables constipados. Que ya tenemos una edad!!!
Unter den Linden iluminado. Berlín (2)
Y si, hago este inciso pseudofotocultural, porque no me siento con ganas de escribir como sus mercedes se lo merecen. Aún así y a pesar del cansancio postvacacional que arrastra mi ser, espero que os gusten las fotos.
Porque el recorrido será sencillo. Comenzamos en la puerta de Brandeburgo y acabaremos en Alexanderplatz, así que un breve recorrido por toda esa enorme avenida que se denomina Unter den Linden.
Asi sea, que aunque lo podreis disfrutar con más detalle en próximas entregas, aqui teneis el ambiente que presentaba los aledaños de la famosa puerta a media tarde, que aunque ya de noche, no erán más de las 16:00 de la tarde (aún quedaban 8 horas para la hora D!!!)
La puerta de Brandeburgo, como siempre gloriosa. Esta puerta terminada en 1791, pasó a ser el símbolo de la ciudad, cuando los nazis utilizaron su cuadriga comandada por al diosa de la Victoria como una imagen de su poder. La cuadriga viajo secuestrada a Paris de la mano de Napoleón en 1806 para retornar a su posición original en 1814. Utilizada como escenario para discursos históricos como la visita de J.F.Kennedy y su famoso “Ich bin ein Berliner” (Yo soy un Berlinés) se convirtió entonces en un icono de la paz y la libertad.
Cogemos ahora sí, el boulevar Unter den Linden, con luces decorando minuciosa y detalladamente cada uno de los árboles que adornan el paseo en su mayoría tilos, de ahí su nombre (Bajo los Tilos).


Continuemos un poco más para cruzarnos con Friedrichstrasse, una de las calles comerciales más importantes de Berlín, una especie de calle Serrano pero en el corazón alemán.

Pasemos por delante de la estatua de Frederick el grande, justo después…
… para encontrarnos con uno de mis edificios favoritos de esta ciudad. Su impresionante catedral: El Berliner Dom.
Lo que comenzó como una pequeña iglesia en 1465 fue sufriendo sucesivas remodelaciones pasando de orden en orden hasta quedar terminada en 1822. Logica y lamentablemente y como el resto de Berlín, fue bombardeada por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, volviendo a ser construida, esta vez un poco más pequeña, y abriendo sus puertas de nuevo en 1993.
Precisamente esa es una de las sensaciones al andar por Berlín, el de estar en una ciudad inacabada, en eterna reconstrucción, víctima de una guerra que la dejo tullida para los restos. Precisamente ese halo de ciudad devastada y luchadora que arrastra es la que hace de Berlín un símbolo de nuevo mundo, de nuevas generaciones y son muchos los que opinan que es precisamente esta, la ciudad con la mentalidad más abierta de Alemania.
Llegamos por último, en este breve paseo a Alexanderplatz, la plaza principal de la zona Este de Berlín que todavía tiene la huella de su pasado comunista en los edificios, sobrios y cuadriculados, que decoran la zona. De su época como República Democrática destaca der Fernsehturm (Torre de Televisión), con casi 370 m de alto, a la que por cierto, se puede subir a disfrutar de las vistas (a apuntar para la próxima visita) sobre la ciudad.
Tras la reunificación de las dos Alemanias en 1990, esta plaza comenzó un proceso de renovación que todavía dura. Da cobijo también al Rotes Rathaus (Ayuntamiento Rojo) que se ocupaba de la zona Este, mientras que la zona Oeste tenía otro completamente diferente. Y es que a todos los efectos las dos Berlines eran dos ciudades independientes, tanto es así que tras la unificación se quedo en una ciudad con dos ayuntamientos, dos estaciones principales, dos aeropuertos, etc.
También destaca en la misma plaza el Weltzeituhr o Reloj del Mundo, donde se puede ver la hora que tiene cada país en cada instante en una curiosa estructura cirular.
Siempre he pensado que Berlín no es una de las ciudades más bonitas de Europa, pero si una de las que más encanto tiene. Y su encanto, su magia reside precisamente en que es historia viva, transformandose delante de tus ojos, que como centro de uno de los mayores acontecimientos del último siglo, hace que te intereses y te de rabia no saber más de su historia. Y eso es mucho decir.































