Archive for Brasil

Paradise interrupted

Morro de Sao Paulo 60

No puedo decir que escuchara los disparos, pero aseguraban que habían sido cerca y las noticias de un cadáver caliente corrían como la pólvora, incendiando todo cuanto se ponía en su camino. Pero entre las noticias confusas, nadie parecía haber visto nada y aunque la duda aconsejaba quedarse tumbado plácidamente en la hamaca en lugar de salir a investigar, había una gran parte de mi que se preguntaba si no sería eso un bulo que iba creciendo de tamaño en cada salto de boca a oreja. Sea como fuera, la plácida calma del Paraíso se había visto turbada.

Morro de Sao Paulo 24

Morro de Sao Paulo 14

Morro de Sao Paulo 49

Por que hay poco más que hacer en Morro de Sao Paulo, en la punta norte de la isla de Tinharé, que no sea mirar al infinito del mar, pasear por la playa y luchar contra el calor con un baño, una cerveza o un batido de frutas. En esta isla sin apenas carreteras, donde los taxis tienen forma de carretilla y se mueven, cargados de maletas, a base de músculo por caminos arenosos invita a llevarse el libro más gordo que uno tuviera en su biblioteca para disfrutarlo con algo de brisa.

Morro de Sao Paulo 01

Morro de Sao Paulo 58

Morro de Sao Paulo 27

Eso era un poco lo que iba buscando, elegir un sitio, para pasar el resto de los días que tenía en Brasil cargando las pilas. Si es verdad que había muchos más sitios que hubiera gustado conocer, pero la falta de tiempo me haría pasar más tiempo en medios de transporte moviéndome a través del inmenso país que disfrutando. Ya que tenía pocos días, habría que disfrutarlos.

Morro de Sao Paulo 08

Morro de Sao Paulo 07

Llegó fue una de esas odiseas en las que puedes pagar un billete caro de ferry que te lleva directo desde Salvador de Bahía o hacer el trayecto en dos ferrys y un trozo por tierra por aproximadamente la mitad del precio. Avergonzado de estarme volviendo acomodado, con lo que yo había sido, opté por el viaje largo y barato que lógicamente no salió como debía. Ni los horarios coincidían, ni los transportes tampoco.

Morro de Sao Paulo 33

Morro de Sao Paulo 34

Una excusa como otra cualquiera para acabar en un coche particular que hacía las veces de taxista ilegal a cambio del trayecto y una cerveza, con un conductor de esos que no han conocido desodorante en su vida a través de paisajes, eso si, preciosos. Intentos de charla frustrados que valen para rebatir al que diga que el portugués y el español son casi iguales y que se entienden sin dificultad y al final, llegada al segundo ferry sano y salvo con un conductor bebiéndose la cerveza parte del trato al mismo tiempo que conducía. Sorpresas, a estas alturas, cada vez menos.

Morro de Sao Paulo 45

Morro de Sao Paulo 46

Morro de Sao Paulo 42

Aún así, la primera impresión en Morro fue fantástica. La isla era un preciosidad y la ausencia de coches era una invitación directa a quedarte. Precisamente esa ausencia de vehículos era la que determinaba el alojamiento. Los principales en el pueblo, donde atracaba el ferry y propia playa. El caché iba bajando, aunque muy ligeramente, en la segunda playa, inmediatamente a continuación y así seguía cada vez alejándose más de la civilización llegando incluso a tener que andar algunos kilómetros por la playa para llegar a los últimos y más abandonados.

Morro de Sao Paulo 38

Morro de Sao Paulo 35

No se confundan. Muy pocos los andaban y mucho menos con maletas, pero la opción de la carretilla tampoco era demasiado buena, así que se optaba por hacer un traslado a carro de burros o simplemente acercarse en una pequeña barca a motor desde el embarcadero. No fue mi opción ser un Robinson Crusoe de la vida y me bastó llegar al final de la tercera playa para encontrar donde reposar mis huesos. Dormitorios y precios asequibles.

Morro de Sao Paulo 21

Morro de Sao Paulo 06

Morro de Sao Paulo 09

Algo nada común en una isla que salía del Carnaval y que mantenía los precios como si la fiesta continuara. “Oigan” inquiría “que el Carnaval ya se ha acabado. ¿Dónde está la caída de precios excesivos que corresponde a estar fuera de fechas carnavalescas?” En Morro no parecía importar, los precios se mantenían como si de carnaval se tratase un par de semanas más. “Hay que hacer caja” confesaban sin pudor. Sinceridad, eso siempre está bien.

Morro de Sao Paulo 55

Morro de Sao Paulo 36

Morro de Sao Paulo 44

Así que gasté mis días en caminar por las playas hasta cansarme o hasta que la marea me lo impedía, patear un poco por la selva, retomar el buceo (no lo hagan allí, no merece la pena) y recuperar entre hamaca y hamaca los tomos de las Crónicas de la Dragonlance, para demostrar, lo mal que han envejecido esas novelas mías de la adolescencia. Otra opción, sin embargo es hacer algo de turismo y para eso nada mejor que una clásica lancha motora que te hace un tour de un día en unos cuantos puntos de la isla.

Morro de Sao Paulo 26

Morro de Sao Paulo 30

Si, es una turistada, pero me confieso adicto a ellas. Acomodarse en la proa y ver la isla pasar mientras la propia embarcación atraviesa las olas. Un relax equiparable en dimensiones a la cantidad de crema que hay que echarse para evitar que el sol te abrase. Claro, que esto es algo que se descubre por la fuerza una vez terminado el día cuando las evidencias científicas en forma de piel colorada indican que las cantidades estimadas no fueron suficientes.

Morro de Sao Paulo 40

Morro de Sao Paulo 37

Morro de Sao Paulo 32

Pero hasta llegado ese momento, el cuerpo se entretenía con otros estímulos. Piscinas naturales de aguas cristalinas. Bares flotantes con mesas flotantes. Pescado fresco para comer, visita a islas colindantes y en general disfrutar del paisaje, acompañado de un precioso atardecer. Todo lo que se puede esperar como el más ajetreado día entre la calma.

Morro de Sao Paulo 29

Morro de Sao Paulo 17

Morro de Sao Paulo 16

Incluso por las noches, para los menos adictos a la fiesta, merecía la pena dar una vuelta por la playa y tomarse alguno de los cocteles preparados instantáneamente con las frutas en lo que parece un mercado nocturno con toques de alcohol (entiéndanme con lo de toques). Piñas, mangos, fresas, sandías, plátanos, kiwis, cocos, listos para cortarse y mezclarse con lo que quisieras, ron, cachaza, vodka, tequila, Ginebra… Una excusa más que perfecta para pasear descalzo por la playa, ahora que las arenas no eran volcánicas.

Morro de Sao Paulo 51

Morro de Sao Paulo 50

Morro de Sao Paulo 43

Y en esas estábamos, metaforeando para no decir que hacía el vago, cuando comenzaron los rumores de disparos que ensombrecieron esa noche. Al día siguiente la verdad es que no había ni rastro de que hubiera sucedido alguna tragedia en los alrededores y la vida a pie de playa seguía como si nada hubiera sucedido. Así que haciendo gala de un inesperado intento de reportero me puse a preguntar por la zona.

Morro de Sao Paulo 52

Morro de Sao Paulo 12

Morro de Sao Paulo 13

Obviando la masa subjetiva de turistas, los locales parecían tenerlo más claro y las versiones coincidían. No había sido en esas playas sino en el pueblo de al lado de Morro. La historia presuntamente sucedió de la siguiente manera:

Morro de Sao Paulo 15

Morro de Sao Paulo 23

Dos paisanos, se enzarzan en una discusión, aparentemente exaltados por exceso de alcohol. La discusión pasa por insultos y acaba subiendo demasiado su temperatura, así que paisano A, se va a su casa y vuelve con su machete se enzarzar en una pelea y paisano A acaba cortando la mano al paisano B. Paisano B dice que hasta ahí podían llegar y decide irse a la población más cercana en tierra y contratar a cinco matones para que se carguen al individuo A.

Morro de Sao Paulo 48

Morro de Sao Paulo 47

Los cinco matones llegan y cumplen su cometido y con el cadáver aún calentito, aparece una patrulla de policía. Los matones se lían a tiros con la policía y acaban hiriendo mortalmente a uno de ellos. Acabáramos. “Una cosa es que os matéis entre vosotros y nosotros podemos hacer la vista gorda, pero que matéis a uno de los nuestros es una declaración de guerra”. Más policías empiezan a llegar alertados por los primeros y al saber de su compañero muerto lo tienen claro. Aquí no va a haber detenidos. Y en lo que los primeros empiezan a intentar huir la policía los va abatiendo a tiros. Mis últimas informaciones llegaron a que ya se habían cargado a cuatro y que estaban buscando al quinto, pero no que le daban más de un par de días hasta que le encontraran.

Morro de Sao Paulo 56

Morro de Sao Paulo 59

Llegados a este punto, uno se pregunta cuanto hay de realidad y cuanto de mentira en todo esto, pero independientemente de la ecuación, uno no puede dejar de asombrarse de la frialdad con la que se hablaba del tema y la naturalidad era la que le daba la dimensión más trágica a todo este asunto.

Morro de Sao Paulo 20

Morro de Sao Paulo 11

Morro de Sao Paulo 03

Tengo unos cuantos amigos que me aseguran que vivirían sin dudarlo en Brasil. Mi experiencia, tristemente, no fue tan emotiva. Sé, y siempre lo he dicho así, que no tengo la potestad suficiente para juzgar a un país más grande con las apenas cuatro paradas que hice, pero si que me fui con algo de pena de no haber descubierto salvo en retazos de Carnaval a ese Brasil tan mágico que a mucha otra gente ha enamorado.

Morro de Sao Paulo 54

Para Ludmy, que sé que le duele que diga estas cosas de su tierra y que se ha ofrecido a enseñarme el otro Brasil. Acepto, por supuesto.

9 Comments

Atrapado en el Pelourinho

Salvador de Bahía 01

Los siglos anteriores de historia habían dado forma y población a Salvador, convirtiéndolo en la capital negra de Brasil. Un sobrenombre justo sin duda alguna, cuando se pasea por sus calles, donde la mayor parte de la población es negra en contraposición con otras ciudades como Rio o Sao Paulo.

Salvador de Bahía 23

Salvador de Bahía 25
No fue otra sino la esclavitud el motivo de esta densidad de población, directamente proveniente de África. Angola, Mozambique, Guinea, Sudán y Congo, pasaron a engrosar forzosamente el censo de habitantes de esta nueva colonia, en detrimento de los propios indios locales, que entre las enfermedades que portaban los europeos no eran muy apreciados como esclavos.

Salvador de Bahía 22

Salvador de Bahía 40

Poco quedan hoy por sus calles de los habitantes originales que poblaban estas zona, pues fueron exterminados en casi su totalidad con la llegada de los colonizadores. Corría el año 1500 cuando aparecieron por allí, ya se sabe, en plena euforia por el descubrimiento del nuevo mundo. Todos querían su cachito del nuevo mundo y los portugueses no fueron menos.

Salvador de Bahía 09

Salvador de Bahía 26

¿Y ahora? Ahora que tenemos todo este trozo de tierra ¿Que vamos a hacer?, pensaron. Pues poca cosa. Sin encontrarle demasiada utilidad, fueron terreno utilizado para los bandeirantes que se adentraban en las junglas devastando y esclavizando a la población indígena y los misioneros, que los protegían de los propios bandeirantes en sus misiones, siempre y cuando abrazaran al catolicismo, claro. Entre la destrucción física de los bandeirantes y la cultural de los jesuitas, no había mucho futuro para los indios de la zona.

Salvador de Bahía 46

Salvador de Bahía 48

Pero fue cuando se descubrió que se podía cultivar azúcar cuando esta nueva colonia portuguesa empezó a resultar de utilidad. Con un mercado europeo hambriento de consumir todo lo que se podía producir, era el lugar ideal para enriquecerse. Sólo hacía falta una cosa: Mano de obra. Mucha.

Salvador de Bahía 32

Salvador de Bahía 58

Hay fue donde empezaron a llegar los esclavos africanos a trabajar en condiciones inhumanas, siendo Salvador su principal puerto. La ciudad se enriquecía y los “amos” se aprovechaban de los esclavos en todos los aspectos. Era el origen de una nueva mezcla/raza donde la amplia proporción de africanos hacía que hubiera mucha influencia de sus costumbres, aunque hubiera que modificarlas o fusionarlas con por ejemplo, el Cadomblé, una religión que bajo la máscara de ser católica tenía mucho de sus religiones originarias.

Salvador de Bahía 05

Salvador de Bahía 24

Dicen que Salvador de Bahía es uno de los lugares donde los descendientes africanos mejor han conservado su herencia y donde actualmente más se puede vivir su continuo movimiento de arte. Las calles de su casco histórico, el Pelourinho, están llenas de escuelas de música, baile y capoeira.

Salvador de Bahía 06

Salvador de Bahía 07

No lo puedo negar, el Pelourinho es precioso, con esas calles coloniales tan coloridas bajo un sol radiante, y efectivamente abundan los centro de artes y baile, pero también los hoteles, los restaurantes, los bares y las tiendas de souvenirs y uno no puede dejar de pensar que se encuentra en una enorme atracción para turistas.

Salvador de Bahía 02

Salvador de Bahía 03

Este es, para mí, uno de los problemas de Salvador, que su joya de la Corona, estas históricas calles, ya se han convertido en el punto de referencia turístico y hay muy poco de vida real por ahí. Mi experiencia consistió en que todo aquel que se te acercaba bajo una fachada amigable era para pedir dinero, a veces de manera molestamente insistente. Y es que bajo la fachada de colores, la realidad de Salvador es bastante más oscura. Con el trágico trasfondo de la adición al crack, uno de los grandes problemas de Brasil, mucho del dinero que puedes llegar a dar va directamente a su consumo. Incluso en las recomendaciones avisan que comprar a quién pide cosas como un tetrabrick de leche no suele ser efectivo y el mismo tetrabrick puede acabar como parte de un trueque por la famosa droga.

Salvador de Bahía 10

Salvador de Bahía 04

Así que bajo la fachada de esta área de disneyworld, que uno no acaba de creerse, hay otro mundo rodeándolo. No deja de ser tremendamente significativo que el precioso Pelourinho este en la parte alta de ciudad y que salir de eso sea encontrarse con otra ciudad completamente distinta. Horrible. Un ascensor comunica la parte alta con la baja, una bofetada de realidad.

Salvador de Bahía 33

Salvador de Bahía 36

Sin embargo lo realmente molesto para mi fue la tremenda sensación de inseguridad que te rodea continuamente en el momento que sales de las coloridas calles. Muchos de los locales, te advierten y aconsejan no salir de ahí. No ir por tal o tal calle. No se puede atravesar esta zona. Ojo con esto otro. Acabas con la sensación de estar en una cárcel preciosa.

Salvador de Bahía 31

Salvador de Bahía 08

Mi primer día no me tome demasiado en serio las advertencias (salvo la de guardar la cámara y no llevarla colgando) y me fui caminando por las calles siguiendo la costa hacia el Norte, hasta llegar al Forte Monte Serrat, en la península de Itapagipe, un recorrido de unos 6 – 7 kilómetros que me demostró que tal y como me habían advertido no había nada de interés en esas calles. Salvando un par de puntos.

Salvador de Bahía 16

Salvador de Bahía 14

El tremendamente interesante mercado Sao Joaquim si que se merece una visita (aunque se puede llegar perfectamente en autobús en lugar de tostarte caminando por calles aburridas). Es probablemente el mercado más grande de la zona y donde compran los locales. Nada que ver con el previsible mercado de artesanías para turistas que hay cerca de Pelourinho, el Mercado Modelo.

Salvador de Bahía 13

Salvador de Bahía 18

Sao Joaquim es un mercado caótico, donde los puestos crecen sin orden alguno, dando forma a callejones diminutos entre ellos. Por allí se mezclan carnes colgadas, troceadas en directo, con pescados frescos, verduras, especias y todo lo que se pueda imaginar, aderezado con puestos de comida y bebida entre claroscuros.

Salvador de Bahía 17

Salvador de Bahía 19

Otro fue la interesante y supersticiosa iglesia de Nuestro Senhor do Bonfim, donde los devotos van a pedir por su salud. El Lourdes de la zona. Tiene la característica de que muchos llevan una pieza de plástico de la zona donde tengan dolencias y eso acaba convertido en un despiece algo tétrico de miembros de plástico colgando del techo y paredes. Completan la decoración mensajes de agradecimiento y fotos de gente sana, al lado de pústulas y heridas que requieren sanación en un collage algo grotesco.

Salvador de Bahía 28

Salvador de Bahía 29

Aunque según se entra en la propia iglesia, la misma verja que protege el edificio está llena de cintas que los creyentes atan. Las cintas, claro, se pueden comprar en los puestos de alrededor, aunque otra variante es que alguien te las “de” por la calle. Si no la coges se toma como un desprecio y de mala voluntad hacia el “regalo”. Si lo coges, dejará de ser un regalo y te pedirán dinero por ellas. El tocomocho, vamos.

Salvador de Bahía 30

Salvador de Bahía 60

Pero en lo referente a historia y sobre todo a iglesias, Pelourinho no tiene rival. Muchas de las más impresionantes y gloriosas están en esas calles y entrar en algunos de esos templos algo decrépitos por fuera es encontrarte con una sorpresa por dentro. La espectacular Igreja e Convento de Sao Francisco es, en mi opinión, tan excesiva que su visita debería ser obligatoria.

Salvador de Bahía 54

Salvador de Bahía 52

Salvador de Bahía 56

No dejen de visitar el resto (o algunos del resto, pues me temo que ver todas las iglesias de Salvador requeriría de varias vidas) de las más recomendadas en el Pelourinho, que siempre guardan alguna que otra sorpresita. Aunque muchas, para que negarlo, se debaten entre su interés, su completo abandono y la sensación de que se van a caer en pedazos.

Salvador de Bahía 42

Salvador de Bahía 44

Salvador de Bahía 41

¿Y las playas? Se preguntará alguno. La zona es famosa por las playas, no? Pues si, efectivamente, pero las que rodean la ciudad dejan mucho que desear. La gente, habla maravillas de las más alejadas aunque son excursiones que te llevan todo el día entre autobuses y demás, así que no lo pude comprobar. La más cercana, la que se encuentra en Barra, no tiene nada que remarcar, pero al menos sobre el faro tienes unos preciosos atardeceres. Algo es algo.

Barra - Salvador de Bahía

Sensaciones encontradas, mezclando belleza con decepción e inseguridad. El Pelorinho a pesar de todo merece la pena ser visitado, pero ¿un viaje a Salvador sólo por eso? Quizás sea demasiado sacrificio.

Salvador de Bahía 21

Salvador de Bahía 59

Así que decidí pasar mis últimos días en Brasil, en la que se supone era una isla paradisiaca cerca de Salvador. Morro de Sao Paulo. ¿Lo sería? Eso en el próximo y último capítulo de esta serie brasileña. Y mientras llega, les dejo con un video de ese artista que alguno conoceréis, llamado Michael Jackson y que se grabó en dos localizaciones ya familiares: En el propio Pelourinho y en una Favela próxima a Rocinha. They don’t care about us.

Salvador de Bahía, Brasil, Febrero 2012

9 Comments

Rocinha

Favela Rocinha 29

La moto taxi aceleraba cuesta arriba entre casas decrépitas. La visita no estaba exenta de polémica y aunque había sentimientos encontrados al final acepté. Tras pasar por esos campos de rascacielos en Sao Paulo y mezclarme entre miles de persona en los carnavales de Rio, tenía que conocer aunque fuera de manera breve la otra realidad de Brasil. Las favelas.

Favela Rocinha 05

La primera sensación, la primera imagen que me venía a la mente era el miedo. Esas ciudades desordenadas, construidas sin orden ni control a partir de retales de aquí y de allí, donde muchos llegaron buscando un futuro mejor al borde de las grandes ciudades y construyeron como pudieron y donde pudieron para tener un rinconcito al que llamar casa.

Favela Rocinha 07

Favela Rocinha 14

Claro que en muy poco tiempo, ese entramado sin calles definidas, se acababa convirtiendo en zonas sin ley, o al menos sin las leyes del exterior y esa es la fama que muchos de esas favelas tienen. Muchos recordarán la dramática historia llevada al cine de Ciudad de Dios, donde Fernando Meirelles contaba la vida entre esos amasijos de barro, ladrillos, plástico y cables.

Favela Rocinha 12

Con esto en mente, con un lugar famoso por su falta de misericordia, de tráfico masivo de drogas ¿Que interés podía tener yo en visitar una favela? La respuesta más lógica sería la de conocer esa otra realidad. Siendo sinceros no soy yo el ejemplo de valentía y sin embargo en este preciso caso, el de la Favela Rocinha, la más grande en los alrededores de Rio de Janeiro, había varios atenuantes.

Favela Rocinha 28

El primero es que incluso en sus peores momentos, no era especialmente territorio hostil para el turista. Si, parece una contradicción, pero al fin y al cabo cada turista que iba algo de dinero dejaría entre moto taxis, tiendas, comercios o restaurantes. Mi amigo Pedro, ya me lo había recomendado: “Búscate un guía que te lleve por el laberinto y que te diga cuando puedes o no hacer fotos y ya está”.

Favela Rocinha 24

Favela Rocinha 06

No las tenía yo todas conmigo y con la locura del Carnaval, estaba siendo más difícil de lo previsto encontrar quién se quisiera hacer cargo de mí. Aún así, el segundo atenuante era que sólo hacía unos meses que la policía había irrumpido con fuerza en la favela y la situación, decían, estaba bastante controlada.

Favela Rocinha 17

Favela Rocinha 20

Pero ni con esas, el miedo se acabó imponiendo y cómo no me lo quería perder, pero tampoco jugármela innecesariamente, opté por la opción más cómoda (¿me estaré haciendo mayor?): un tour. Lo habéis adivinado, fue un monumental error. Pero, claro, a toro pasado, todos somos Manolete.

Favela Rocinha 18

Favela Rocinha 08

Me daría una visión algo sesgada, pero al menos podría verlo. Una favela recuperada y que aún así resultaba tremendamente impactante. Las casas se apelotonaban unas encima de otras sin ningún orden, y entre ellas se mezclaban los manojos de cables que llevaban la luz y se entrecruzaban cañerías y canales por donde desaguar deshechos, muchas veces a la vista. Y a las entradas todavía se mantenían unos cuantos furgones blindados y mucha presencia militar.

Favela Rocinha 23

Favela Rocinha 25

En sus entrañas plásticos y basura por todas partes. Y eso que el recorrido que hicimos era por una de sus calles principales. La llaman calle principal (calle 1) porque si la recorres acabas saliendo de la favela. Y como ella había otras 4 arterias que recorrían Rocinha en una pseudolínea desde arriba a abajo. 120.000 personas muchas de las cuales están en situaciones inhumanas.

Favela Rocinha 02

Si estos pasadizos, calles estrechas y escalones repartidos al azar, eran las calles principales, os podéis imaginar el resto. Y ahora pensad en la cantidad de problemas que esto acarrea. Por ejemplo ¿Cómo llegar con una ambulancia si hubiera una emergencia?

Favela Rocinha 21

Favela Rocinha 15

En Rocinha, la droga, al menos a gran nivel ya está erradicada. La entrada de la policía en Noviembre de 2011, con mil quinientos efectivos de la policía desplegados por las calles, acabaron con el principal jefe narco y con ellos cayeron muchos de los grandes negocios al respecto. Aún así, las familias temen que vuelva a aparecer, al fin y al cabo hace falta mucho coraje y constancia para inculcar otra manera de ver el mundo. No creo que se pueda culpar a la gente que no tiene nada si cree que puede ganar mucho dinero de manera deshonesta.

Favela Rocinha 03

La gente por allí estaba especialmente preocupada por el futuro de los niños. “¿Cómo iban a inculcarles que fueran gente honrada, si ellos veían que con eso no iban a llegar a nada? Si estudiar y trabajar sin descanso apenas daría para llevar de comer a la familia?” Antes de la incursión policial, el narcotraficante Nem, podía ganar alrededor de 570 mil dólares al mes. La mitad de lo cual se utilizaba para sobornos policiales.

Favela Rocinha 04

Favela Rocinha 01

Recorrer la favela es una experiencia para todos los sentidos y no siempre agradable. Esto nos lleva a uno de los puntos más polémicos del propio tour. ¿Hasta que punto está alimentado y se basa en conseguir dinero a partir del morbo? Este había sido uno de los principales argumentos en contra de este tipo de visitas. Visitantes paseando la cámara. ¿Que se busca? ¿Que buscaba yo?

Favela Rocinha 13

Favela Rocinha 11

Sin embargo, es desde la propia Rocinha desde donde se impulsan estas visitas. Esa intención de cambiar esa funesta percepción de las favelas, de que están saliendo a la luz, de que están convirtiéndose en algo más habitable y menos triste. Que está llegando luz y agua a todas las casas y que son cada vez más las actividades que se hacen para ofrecer atractivos a los visitantes. Desde galerías de arte hasta restaurantes. Al fin y al cabo cada reai que entre bienvenido sea.

Favela Rocinha 22

Favela Rocinha 10

Es por eso que mi experiencia con el tour fue bastante triste. Un recorrido a matacaballo, con paradas prefijadas y con la única intención de sacar todo el dinero posible. A mi me habría encantado poder perderme un poco más pues los locales con los que me fui encontrando eran encantadores y tener tiempo de asimilar la experiencia, pero ya ven, el miedo me pudo y el tiempo se me acababa. Será para la próxima entonces. Al menos queda el consuelo de que parte del dinero del tour va para la comunidad.

Favela Rocinha 26

Rocinha es sólo una de las más de 700 favelas que hay en Rio de Janeiro, lo que supone un 20% de la población. Y ahora las cosas están mejorando ligeramente aunque queda mucho trabajo por hacer antes de que mucha gente deje de estar en condiciones inhumanas, pero será bueno dejar de temer esas calles porque al fin y al cabo la mayoría de la gente que las habita sólo quieren salir adelante.

Favela Rocinha 30

Rio de Janeiro, Febrero 2012

11 Comments

Blocos de Carnaval

(Convencido de que ya no entra en este blog por su rigurosidad temporal, he aquí, lo vivido durante los Carnavales de Brasil, alla por Febrero de 2012)

Bloco Rio - The Beatles 23

La idea no era mala. Un grupo tocando temas de los Beatles con una batucada en lugar de batería. En la práctica no era tan lúcida ni brillante como uno pudiera imaginarse, pero a nadie parecía importarle. Sobre un camión con dos paredes de altavoces el bloco do Sargento Pimienta se afanaba por hacer justicia a los temas de Paul, John, George y Ringo. Y el éxito estaba siendo rotundo.

Bloco Rio - The Beatles 12

Bloco Rio - The Beatles 11

Bloco Rio - The Beatles 10

Cuando hay disposición poco más hace falta. La gente estaba entregada antes de que empezaran y el parque do Flamengo estaba a reventar. Se podría pensar que todo Río de Janeiro estaba allí celebrando, pero no. Era sólo uno de los múltiples blocos que estaban sucediendo al mismo tiempo a lo largo y ancho de la ciudad.

Bloco Rio - Downtown 18

Bloco Rio - Downtown 16

Bloco Rio - The Beatles 13

La imagen de los Carnavales de Brasil icónica. La habrán visto en todas partes. Grandes carrozas que se desplazan por una calle llena de gradas entre centenares de bailarines, luciendo ropas diminutas y brillantes, al ritmo de la música, entre plumas y colores. Samba pura. La realidad es ligeramente diferente.

Bloco Rio - Ipanema 14

Bloco Rio - Ipanema 13

Bloco Rio - Ipanema 10

No es que mientan, no, pero eso no son los Carnavales de Rio. Es es sólo el desfile de las escuelas de Samba en el Sambódromo. Una parte de lo que está sucediendo en la ciudad. De hecho, muchos de los propios cariocas, aseguran que no han ido nunca al Sambódromo. No es de extrañar, los precios, ya de por si locos en estas fechas, no ayudan demasiado y además, la fiesta está en la calle.

Bloco Rio - Ipanema 22

Bloco Rio - Ipanema 24

Bloco Rio - Ipanema 30

En los últimos Carnavales había más de 450 blocos apuntados. Los blocos, vienen a ser fiestas callejeras, de más o menos renombre, que inundan la ciudad. Algunos blocos pueden llegar al millón de personas, y muchos se quedan en varios cientos de miles. Y si, suceden a la vez. Así que la pregunta más repetida es ¿y tú, a cual vas?

Bloco Rio - Santa Teresa 16

Bloco Rio - Santa Teresa 14

Bloco Rio - Santa Teresa 07

Y no piensen, no, que se tiene en cuenta el calor. El sol es un complemento más que acompaña toda la celebración. Los primeros blocos comienzan a las 10 de la mañana y se puede ir enlazando hasta el caer del sol (incluso alguno después). Es decir, festival bajo un sol de justicia. Os recuerdo que en Febrero es pleno verano en Brasil. ¿No había ninguna otra hora mejor que rozando las insolaciones?

Bloco Rio - Downtown 07

Bloco Rio - The Beatles 17

Bloco Rio - The Beatles 20

No habría tiempo para todo y la gente sale a la calle desde primera hora con aire de fiesta. Disfraces hay muchos, pero una amplia minoría es la que va con trajes cuidados y trabajados como cabría esperar. Demasiado calor, demasiada gente como para andar con mucha parafernalia. Así que la mayoría se conforma con pasearse con una peluca, la cara pintada, bañador o bikini y el ritmo en el cuerpo.

Bloco Rio - Downtown 43

Bloco Rio - Downtown 49

Bloco Rio - Downtown 42

¿Cual es la mejor manera de sobrevivir? Pues con mucha crema solar, participando del buen rollo y acercándote cada dos por tres a un carrito con bebidas entre hielo y ramplar con unas cuantas para sudarlas inmediatamente. En honor a la verdad debemos decir que los vendedores no suben los precios y hay un acuerdo supongo que no oficial en toda la ciudad. En todos lados las cervezas cuestan igual y las ofertas son las mismas. Cosa que se agradece.

Bloco Rio - Downtown 01

Bloco Rio - Downtown 22

Bloco Rio - Downtown 29

Por que así te puedes hacer las cuentas y salir con el dinero más o menos justo. Sin nada más. De hecho, muchos son los que aseguran que salir con algo más es de locos. No sólo por lo que pueda pasar en las aglomeraciones, sino porque además estás mismas megaconcentraciones de gente son ideales para carteristas. ¿Así que, que diablos hacía yo con la cámara de fotos y la mochila con el equipo en pleno ebullición local?

Bloco Rio - Downtown 21

Bloco Rio - Downtown 37

Bloco Rio - Downtown 12

Pues disfrutarlo como pocos. Había que intentarlo. Me andaría con ojo de que no pasara nada a la cámara ni al resto de equipo que llevaba y sí, la mochila era un engorro, especialmente cuando la densidad de personal aumentaba, pero necesitaba cambiar de lentes, y tener baterías y tarjetas a mano. Vamos, que sin mi disfraz de tortuga ninja no iba a ninguna parte.

Bloco Rio - Downtown 46

Bloco Rio - Downtown 44

Bloco Rio - Downtown 32

Dicen que Rio es muy peligroso, que si en otras zonas de Brasil te roban en Rio te apuntan con una pistola. Siguiendo esa agradable tradición de tirar piedras contra tu propio país, lo mismo decían en Río de otras zonas. Pero de cualquier manera, hablar de armas en zonas con tanta tantísima gente, parecía algo complicado y aunque seguramente los carteristas estarían a sus anchas no tuvimos ningún problema.

Bloco Rio - Ipanema 33

Bloco Rio - Ipanema 36

Bloco Rio - Ipanema 35

Estar con la cámara de fotos en fiestas tan importantes donde a la gente no le importa para nada ser retratada es una gozada. Es la propia cámara la que rompe la barrera de idioma y te permite acabar hablando (aunque sea por gestos) con unos y con otros. De hecho bastaba ver la cámara aparecer para esgrimir una sonrisa. Oiga, y a mi no me va hacer foto. Claro, faltaría más. Diga patata.

Bloco Rio - Ipanema 27

Bloco Rio - Ipanema 05

Bloco Rio - Ipanema 04

Tanto que al final costaba evitar las sonrisas delante de la cámara y eran complicados los robados, hacer el camaleón con todos los trastos que llevaba no era cosa fácil. Afortunadamente había tantas cosas sucediendo que era imposible que todo el mundo me estuviera mirando al mismo tiempo. Y realmente daba igual, si lo que quería era acercarme hasta ser uno más.

Bloco Rio - Santa Teresa 11

Bloco Rio - Santa Teresa 20

Bloco Rio - Santa Teresa 21

Por cierto, si alguna vez van a hacer fotos háganse con un montón de tarjetas para repartir, aunque sean de las más baratas para repartir entre los involuntarios modelos, te lo acabarán pidiendo y se pierde mucho tiempo apuntando tu correo electrónico en todo tipo de móviles. Sólo digo.

Bloco Rio - Downtown 08

Bloco Rio - Downtown 09

Bloco Rio - Downtown 05

Los blocos en los que estuvimos comenzaron en la zona alta de la ciudad, en el barrio colonial de Santa Teresa, que para más complicación tiene poco más que calles estrechas en mitad de la colina. Allí se abarrotaba la gente metamorfoseada a spidermans, subidas a todas partes y manteniendo la fiesta horas después de que pasara la carroza con los músicos, que además, tocaban siempre la misma canción, con lo que acabamos aprendiéndola y e integrándonos divinamente.

Bloco Rio - Santa Teresa 18

Bloco Rio - Santa Teresa 03

Bloco Rio - Santa Teresa 26

Quizás no fue uno sino varios blocos que se juntaban, se desperdigaban, se mezclaban, pero hubo uno específico de la zona centro que fue un no parar. Escenarios en plazas donde no cabía un alfiler (el único sitio donde llevar la mochila fue el horror), mezclados con pasacalles de esos que te arrastran, quieras o no. Ríos, torrentes de gente. Imposible cruzar de una orilla a otra. A dejarse llevar por la corriente y acabaremos donde sea.

Bloco Rio - Downtown 45

Bloco Rio - Downtown 39

Bloco Rio - Downtown 20

Y acabamos con el pasacalle dividiéndose en otros tantos, y por supuesto, perdidos los unos de los otros. Si alguna vez se pierden, olvídense uno de usar los móviles pues las redes están saturadas y busquen un lugar alejado para el reencuentro, es la única posibilidad de encontrar la aguja en el pajar. Cualquier otro intento, falla. Se lo digo yo y otro millón de brasileños.

Bloco Rio - Downtown 13

Bloco Rio - Downtown 17

Bloco Rio - Downtown 19

El clásico de los Beatles, o más correctamente, del Sargento Pimienta, tenía espacio para expandirse y vaya si lo hizo. La masa de gente en el parque era increíble y moverse donde la música era simplemente imposible. Así que la gente se iba dividiendo en decenas y centenas de grupos, cantando y bailando. No es necesario llegar a la fiesta. La fiesta somos nosotros.

Bloco Rio - The Beatles 18

Bloco Rio - The Beatles 09

Bloco Rio - The Beatles 15

Y siempre quedaba Ipanema. Ya sabe que algo va a suceder por allí a cualquier hora. Las calles cerradas al tráfico, los bares sirviendo en la calle para dar a basto a la demanda y poniendo la música a todo volumen para que baile en la calle. Ah si, y el propio bloco, diluido entre el conglomerado de kilómetros de playa plagada de gente. Ideal para ver el atardecer y acabar bañándote para combatir el calor y seguir la fiesta.

Bloco Rio - Ipanema 26

Bloco Rio - Ipanema 25

Bloco Rio - Ipanema 34

Además, debo añadir, que salvando contadas excepciones, y teniendo en cuenta que la gente está bebiendo desde primera hora de la mañana, el ambiente siempre fue (al menos en nuestro caso) tremendamente agradable y festivo. Será por que se suda todo y no da para acabar ciego como una patata, pero era de agradecer. Nada empaña la celebración y si alguien lo intenta, rápidamente es reducido y calmado por el resto de la gente. Llevan un año esperando al carnaval. No van a dejar que nadie lo estropee.

Bloco Rio - Ipanema 11

Bloco Rio - Ipanema 12

Bloco Rio - Downtown 06

Así que no lo duden. Yo me quedé con ganas de visitar el Sambódromo, sólo por lo mítico del lugar (y por la fiesta, claro), pero tanto el precio como la falta de entradas me echaba para atrás y no me arrepiento nada de haber estado pateando las calles de bloco en bloco. Obligatorio para vivir y entender como lo viven los cariocas. Los blocos, esa experiencia.

Bloco Rio - Downtown 55

No había hueco para todas las fotos, así que si aún quieren más, no dejen de pasar por la galería completa

5 Comments

Rio

Rio de Janeiro 48

Ver todo Rio de una sola mirada era tarea harto complicada. Como lava cayendo de un volcán la ciudad se esparcía por los lomos de las montañas que formaban una gigantesca mano llena de dedos, y se acomodaban en sus huecos, hasta llegar al mar. Así todo quedaba separado, reducido a las parcelas delimitadas por los pétreos muros. Tanto que en muchas ocasiones la única manera de pasar de una a otra es a través de un túnel (y obviamente por mar).

Rio de Janeiro 38

Rio de Janeiro 41

Allí se sucedían nombres míticos, de aquella época entre los años 20 y los 50, como Copacabana, destino predilecto de las estrellas de Hollywood y de los amigos de los casinos, las playas de Ipanema y Leblon, Flamengo, Lapa, Botafogo. Todo huele a añejo en la Cidade Maravilhosa.

Rio de Janeiro 26

Rio de Janeiro 42

Rio de Janeiro 30

El ambiente era muy distinto del de las calles plagadas de San Paulo, mucho más relajado, claro que habíamos llegado en mitad del Carnaval y eso, por supuesto, ayudaba mucho. Así que sólo había buen rollo por las calles. Muchos me aconsejaban que llevar las cámaras por la calles era una insensatez, una locura, que en San Paulo robaban, pero en Rio te ponían una pistola. Vamos, los clásicos comentarios que te hacen ir a visitar un lugar con energía y que en mi caso cayeron en saco roto, como no podía ser de otra manera.

Rio de Janeiro 04

Rio de Janeiro 06

Pero la locura había tomado la ciudad, que a sabiendas del reclamo publicitario que atrae el Carnaval, aumenta sus precios del alojamiento hasta diez veces más. Una locura. Ir al Carnaval implica un buen plan de ahorro, pues en muchos sitios, la reserva ha de ser mínimo por 7 días. 7 días a precio de oro. Ni el Corte Inglés. Por ejemplo, una cama en una dormitorio (habitación compartida) puede superar los 100 euros por noche, cuando normalmente no pasan de 10 o 15. Imagínense los hoteles a pie de playa.

Rio de Janeiro 34

Rio de Janeiro 43

Incluso son muchos los que se retiran de la ciudad, para alquilar sus pisos a buen precio (buen precio para ellos, claro). Y aún así, Rio se llena. Todo está ocupado. Es el negocio a ritmo de Samba. Nosotros, conseguimos alojamiento en casa de un músico, en las laderas de Santa Teresa, que alquilaba el resto de habitaciones de su casa. No era lo más cómodo del mundo para moverse por la ciudad, aunque el barrio, probablemente de lo más colonial de Rio y con unas fantásticas vistas de la ciudad era tremendamente encantador.

Rio de Janeiro 08

Rio de Janeiro 09

Los taxistas también hacen su Agosto particular. Para ellos no hay samba que valga. 7 días en los que se trabaja tantas horas como aguante el cuerpo y aún así no dan a basto. Preguntábamos si el número de taxistas incrementaba durante estos días, pero la respuesta oficial era que no. Y digo la respuesta oficial, porque también acabamos montando en coches particulares tras negociar un precio ante la imposibilidad de poder tomar encontrar un taxi libre o simplemente un taxi.

Rio de Janeiro 25

Rio de Janeiro 24

Rio de Janeiro 27

Pero bueno, sabíamos que algo así iba a suceder. Así que era más o menos lo esperado. No era momento de quejas, si no de coger toalla, crema solar (si no quieres desintegrarte) y lanzarse a la playa, a tomar el sol, a darse a los cocos y a refrescarse y sudar la gota gorda a partes iguales.

Rio de Janeiro 09

Rio de Janeiro 32

Lo más interesante del día de Carnaval sucede a lo largo del día, así que la mayoría se retira por la tarde noche o se dirige al Sambódromo y alrededores o Lapa y alrededores para seguir la fiesta nocturna, con lo que siempre hay ajetreo por las calles, pero por mucho que madrugues ya hay gente por las playas. A primer hora del día serán familias, a las que se irán uniendo poco a poco el resto de la concurrencia que había quemado la noche el día anterior. De la fiesta a la playa, de la playa a la fiesta, o la fiesta en la playa. Todo son opciones. Olvídense del Glamour, las calles se llenan de gente en bikini y bañador.

Rio de Janeiro 10

Rio de Janeiro 12

Aún así, a pesar de las centenas de sombrillas que brotaban sobre las arenas de la playa, quedaba hueco para pasear por las arenas mojadas y pueden creerse que son un buen paseo. Ipanema, por ejemplo son dos kilómetros de playa, pero se unen sin apenas distinción junto con la de Arpoador y la de Leblon, con lo que al final tienes unos 4 kilómetros de playa. No está mal para la que llaman una de las playas más sexys del mundo. Tenía que serlo, porque por allí estaba paseando yo.

Rio de Janeiro 35

Rio de Janeiro 33

Rio de Janeiro 36

¿Pero era eso cierto? Siendo totalmente sinceros, hay tanto de todo, como en casi cualquier otra parte del mundo. La época de semejante adjetivo ya pasó y aunque hay muchos motivos para ambos sexos de alegrarse la vista, lo cierto es que también hay muchos brasileños dejados de la mano de dios. Parece ser que en los últimos años, muy de bonanza para el país, el sobrepeso ha pasado a ser un problema que antes no existía. O sea, no se dejen engañar por la publicidad. Hay, insisto, de todo.

Rio de Janeiro 11

Rio de Janeiro 31

Rio de Janeiro 14

Lo cuál no impide que la playa y la zona, llena de restaurantes, terrazas y decenas de puestos por la calles, sea un delicia. Gran parte de la culpa la tienen los dos picos omnipresentes de Morro dois Irmaos, que hacen a la playa tan reconocible en todo el mundo. También lo es por precisamente a sus espaldas es donde se pone el Sol, lo que hace de la playa de Ipanema y de su extremo más oriental con la Ponta de Arpoador, el lugar predilecto de decenas para ver el atardecer.

Rio de Janeiro 39

Rio de Janeiro 46

Rio de Janeiro 47

Todo un ritual, sobre las rocas, para despedirse de esos días que enamoran. También, y esto puede ser percepción mía, creo que Ipanema era mucho más brasileña que Copacabana, que siguiendo la tradición de su renombre, albergaba la mayor parte de turistas extranjeros.

Rio de Janeiro 28

Rio de Janeiro 15

Rio de Janeiro 22

Cosa fácilmente comprobable, pues por sus tres kilómetros de paseo marítimo se daban cita todo tipo de mimos, espectáculos callejeros y hasta los clásicos músicos peruanos de canciones andinas vestidos de indios norteaméricanos que invaden cualquier parte de las ciudades del mundo que tienen algo de turístico. También fue el único lugar en todo Rio donde se nos acercó gente a pedir unos pocos reais.

Rio de Janeiro 40

Rio de Janeiro 13

Rio de Janeiro 44
En la lista de cosas por hacer, los musts de Rio, parece que están estás dos playas, y dos miradores naturales. Uno el del Cristo Redentor y otro en el Pan de Azúcar. El Cristo Redentor es sin lugar a dudas, el icono de la Ciudad. 38 metros de un Jesús de Nazaret de Granito mirando a la ciudad. Mil toneladas de hormigón armado a setecientos metros sobre el nivel del mar. Sabes que tienes un icono de una ciudad cuando empieza a aparecer en las películas de Hollywood como objetivo para los desastres naturales o las invasiones extraterrestres.

Rio de Janeiro 21

Rio de Janeiro 20

Rio de Janeiro 16

También imita, y esta vez de manera real, a las producciones cinematográficas que tienen lugar en Paris, esas en las que siempre en cada toma, en cada ventana, aparece la torre Eiffel, sólo que aquí, es tremendamente cierto. Tras cada calle, desde casi cada punto de la ciudad, incluso desde alguna que otra ducha, se puede ver alzado a 709 metros de altura sobre el nivel del mar.

Rio de Janeiro 03

Rio de Janeiro 02

38 metros es una barbaridad, pero una vez allí, me impresionó menos de los que esperaba. ¿Expectativas demasiado altas? Puede ser, pero aún así es bastante espectacular, arropado por el enclave, claro. Lo que me parecía impresionante era imaginarme la obra de ingeniería que tuvo que realizarse para su construcción. Estamos hablando de que tardó 10 años en terminarse desde 1921 hasta 1931 y que está situada sobre un cerro. Es precisamente esta, la altura donde está colocada lo que la hace para mí más especial. Especialmente de noche, cuando flota, iluminada, sobre la ciudad.

Rio de Janeiro 55

Rio de Janeiro 19

Y claro, las vistas te dejan con la boca abierta. Y tal y como uno puede imaginarse es tremendamente turística. Así que tiene un precio de entrada excesivo y encima te apuran a la hora de cerrar (en plena hora mágica, si es queeeee), pero claro es una vez en la vida y no hay nada de arrepentimiento en haber subido hasta allí, aunque para mi, el punto que me pareció más espectacular fue el Pan de Azúcar.

Rio de Janeiro 18

Rio de Janeiro 23

El Pan de Azúcar es un morro monolítico de granito de casi 400 metros de altura que se eleva directamente desde el borde del Mar. Pau-nh-acuqua, según los habitantes originales o asemejarse tremendamente a los Panes de Azúcar que se cocinaban durante el siglo XIX. Situado sobre la bahía de Botafogo (que créanme no merece la pena visitar), es el mejor mirador de la ciudad. Punto perfecto para ver el atardecer desde lo alto, donde además, tiene un bar restaurante estupendo para disfrutar las vistas con una cervecita.

Rio de Janeiro 52

Rio de Janeiro 49

El mundo de los miradores de atardeceres siempre me divierte. La gente se apelotona, lucha sin piedad por su puesto como si fuera una guerra y en el momento en que el sol desaparece, en ese mismo instante en que la esfera roja desaparece tras el horizonte (o monte en este caso), huyen en estampida. Como fotógrafo lo mejor viene siempre después (y más con una ciudad a tus pies), pero si lo tuyo no es hacer clic clic, ver encenderse Rio es algo memorable.

Rio de Janeiro 54

Rio de Janeiro 01

Y encima no hay prisa para bajar. Así que no lo duden. Disfruten. No hay mirador, restaurante o bar, con mejores vistas. No conozco tanto Rio como para jurarlo, pero si aceptaría una apuesta. Que mejor lugar para despedirse.

Rio de Janeiro 53

Para Dani y Sara, acompañantes de excepción en esta ciudad. :)

15 Comments

El pre Carnaval de Campinas

Campinas Pre Carnaval 37

Lo inesperado fue lo que le añadió la gota de sorpresa a la fórmula, pero la emoción rondaba en el ambiente. Después de todo, el concepto de ensayo general está muy extendido, pero aplicarlo al carnaval no se me había pasado por la cabeza, así que cuando me avisaron de que se había hacer un paseillo con los grupos por el mismo recorrido que habría de hacer en una semana, me esperaba eso, un paseillo.

Campinas Pre Carnaval 17

(Si es que el pobre no se entera de nada…)

Campinas Pre Carnaval 01

Campinas Pre Carnaval 07

Eso lo confirmó mi primera impresión. Un camión con amplificadores por lados sobre los que una orquesta se recreaba con sambas y alrededor grupillos de gente. Lo esperado. Buen ambiente, grupos de gente medianamente disfrazados y alguna oportunidad fotográfica. Está bien. Circulen. No podía estar más equivocado.

Campinas Pre Carnaval 02

Campinas Pre Carnaval 03

(Aquí estamos, cogiendo fuerzas y con la furgo por tienda, para lo que gusten)

Campinas Pre Carnaval 04

La diferencia estaba en el concepto de la puntualidad. Para los brasileños no existe (ya trataremos este tema más adelante). Y si un evento empieza a las tres de la tarde es muy probable que quiera decir que a partir de las cinco. Para entonces sí, las calles comenzaban a estar abarrotadas, la gente se amontonaba en aceras, escalones y cualquier paso elevado y entre gritos y con centenares de personas al son de la música el camión comenzó a moverse.

Campinas Pre Carnaval 16

Campinas Pre Carnaval 12

Campinas Pre Carnaval 21

Daba igual que los cielos, grises, amenazaran con lluvia. Daba igual que cumplieran sus amenazas. Estaba llegando el Carnaval. Habían estado esperando un año para esto y bajo las gotas de agua, el confeti, la espuma artificial, bailaban, saltaban, jóvenes, adultos, pequeños y mayores. ¡¡Qué ambientazo!!

Campinas Pre Carnaval 24

Campinas Pre Carnaval 19

Campinas Pre Carnaval 38

Estaba en Campinas, dentro del estado de Sao Paulo, la Princesa del Oeste, la Ciudad de las Golondrinas, ciudad de clase media alta y por lo tanto bastante tranquila, que además se lleva un tercio de la producción industrial del estado de Sao Paulo. Un motor económico de casi tres millones de personas, con el aeropuerto de carga más grande de latinoamérica.

Campinas Pre Carnaval 28

Campinas Pre Carnaval 20

Campinas Pre Carnaval 23

Turísticamente no tiene ningún interés, aunque en breve podrá presumir de tener el Centro Comercial más grande toda sudamérica. Esta carrera dimensional de centros comerciales por el mundo es algo que escapa de mi entendimiento y control, así como el convertirlos en destinos turísticos, pero es indiscutible que funcionan. Hay hoteles que se construyen sólo porque están cerca de un centro comercial. Y se llenan. Y no, no estoy hablando sólo de Brasil. El concepto, la idea misma, me resulta incomprensible.

Campinas Pre Carnaval 36

Campinas Pre Carnaval 09

Campinas Pre Carnaval 13

Pero volvamos a la previa, que ya a estas horas, andaba con las calles llenas, moteadas de cientos de cabeza, bailando y saltando. Hay algo tremendamente agradecido en hacer fotos de eventos así. La gente desprende alegría y buen rollo y nadie se asusta de una cámara, es más, las reclaman para ser ellos los protagonistas. Si te descubren, estás perdido, sólo podrás fotografiar sonrisas.

Campinas Pre Carnaval 05

Campinas Pre Carnaval 33

Campinas Pre Carnaval 29

Disfruté mucho, muchísimo de mezclarme con ellos (os he dicho ya, que pasó perfectamente por Paulista) y muchos querían saber para que periódico trabajaba. Claro, solo un periodista o un insensato se metería con la cámara entre las multitudes. No porque hubiera peligro, que confieso que no lo hubo ni yo lo sentí un sólo instante, sino porque corría el riesgo de aplastamiento o de pasar un test de sellado entre chorros de agua.

Campinas Pre Carnaval 27

Campinas Pre Carnaval 26

Campinas Pre Carnaval 22

Esto es algo que habría de descubrir más tarde, pero ya les dejo el consejo por aquí. Si van a hacer fotos a Brasil en Carnaval, busquen la compañía que más baratas les deje las tarjetas de visita, con un mail o una dirección web y hagan tantas como puedan. Después, empiecen a repartirlas a diestro y siniestro. Se las van a pedir.

Campinas Pre Carnaval 25

Campinas Pre Carnaval 18

Campinas Pre Carnaval 31

Y yo, mientras tanto, a una semana vista de mi visita a Rio, sólo podía imaginarme como sería mi experiencia por allí, sobre todo porque por cuestiones económicas no iba a visitar el famoso Sambódromo, si no a hacer algo parecido, tomarle el pulso a la ciudad en las calles.

Campinas Pre Carnaval 34

Campinas Pre Carnaval 32

Campinas Pre Carnaval 35

Había muchas ganas. Como negarlo.

Campinas Pre Carnaval 30

Si no recuerdo mal, todas las fotos están hechas con el 50mm. No se pierdan la galería completa.

Campinas, Sao Paulo, Brasil, Febrero 2011

7 Comments

Impresiones, no muy buenas, de Sao Paulo

Sao Paulo 45

Nada de sutilezas. Dejémosnos de complacientes y educadas metáforas. Sao Paulo es un horror. Una ciudad insufrible, colapsada en casi todo momento, con un transporte público bastante deficiente y escaso, y donde la mayor parte de la gente asume sus dos horitas de atasco de ida y otras dos de vuelta para ir al trabajo cada día.

Sao Paulo 07

Sao Paulo 02

Quedan algunas zonas que intentan salir de la fealdad decadente que rodea todo, consiguiéndolo a medias. Mucho rascacielo moderno, oficinas de cristal, acompañadas con chiquitiendas y pequeños comercios, que la hacen impersonal pero medio decente, acompañado de otros, según la zona, en pleno proceso de descomposición, presas de la naturaleza, donde sobreviven muchos otros.

Sao Paulo 01

Sao Paulo 19

En pocos lugares puede haber un salto en la estructura tan social tan abrupto como en esta ciudad llena de millonarios y de indigentes a partes iguales. Mi primer paseo por una de las avenidas principales (sin cámara, presa del miedo), fue para ver concesionarios de coches de lujo, unos detrás de otros, intercalados con tiendas de “blinde su coche”. Una acertada carta de presentación de lo que pasa en San Paulo.

Sao Paulo 05

Algunos números desorbitantes para esta metrópolis de 12 millones de personas con un área metropolitana de 20 millones: Están a la cabeza en el número de helicópteros privados, también son los principales compradores de yates de lujo a nivel mundial, tienen casi 100 centros comerciales, 280 salas de cine, 120 teatros, 71 museos, se hacen 1 millón de pizzas al día y el estado de Sao Paulo concentra un tercio del PIB de todo el país.

Sao Paulo 08

Sao Paulo 43

La décima ciudad más rica del mundo y una de las más caras para vivir de todo el planeta, se ahoga en si misma. Si quieres hacer negocios en Brasil es muy probable que acabes en San Paulo, o si tu empresa hace negocios en Brasil es también muy probable que acabes en San Paulo, engrosando su interminable lista de atascos.

Sao Paulo 27

Ármate de paciencia, las distancias son demasiado grandes para poder recorrerlas a pie y la escasez de lineas de metro o tren la hacen terrible. Sus 74 kilómetros de metro (en comparación con los casi 300 de Madrid para una superficie mucho menor) son a todas luces pocos.

Sao Paulo 23

Sao Paulo 30

Así que todo el mundo al coche. Una industria en alza, ya que siguen vendiéndose más y más coches cada día. Un intento de solución vino al limitar los días que los coches pueden circular. Según el número de tu matrícula hay días que puedes circular y otros que no. ¿La solución? Comprarse otro coche con otra matrícula.

Sao Paulo 09

(WIN: ir en bici y encima tener lugares preparados para poner la hamaca. Si sobrevives, claro. Cada día mueren 30 motoristas en Sao Paulo)

Pero a pesar de todo es una época de bonanza para la ciudad y más y más trabajadores vienen de todas partes del país en un intento de ganar dinero. Sao Paulo sigue creciendo, y no ha oído hablar de crisis. Si esto es todo una burbuja es un debate que está en la calle, pero mientras siga creciendo, a seguir llenando las arcas.

Sao Paulo 16

Sao Paulo 04

En el extremo de la escalera está la pobreza más absoluta, acuciada y asolada por las drogas. Especialmente el crack. Darse una vuelta por su zona centro es en muchos puntos desolador. Hay zonas, bajo el sobrenombre de cracolandia, en las que hasta acercarse está totalmente desaconsejado. Allí, en tierra de nadie, están parte de los seiscientos mil adictos al crack que tiene el país. Una epidemia que asola Brasil y de la que no se ve salida a corto plazo.

Sao Paulo 10

Sao Paulo 18

Las historias de los adictos, a los que se conocen como zombis, son un collage de abusos, palizas, prostitución, abandonos y marginalidad que les arrastra más y más al extremo. Los que vagan por la zona centro, vigilados por decenas de puestos de policía, se han vuelto invisibles para el resto de los viandantes y mucha de la fama de peligrosidad de la ciudad se debe a ellos.

Sao Paulo 22

(Bebé mirando con ojos golosones a un durián)

Sao Paulo 03

Debo decir que en todo momento que estuve en Sao Paulo, no tuve nunca ningún problema, pero también que es el primer sitio en el que me movía con miedo. Puede que no fuera real, pero es un bombardeo constante, en las guías de viaje, entre la propia gente de la ciudad, que por ejemplo me desaconsejaron por unanimidad visitar el centro. Insisto, no tuve ningún problema, pero los primeros días salía sin nada, atemorizado.

Sao Paulo 15

Sao Paulo 14

Sao Paulo 35

También es cierto, que hay muchas zonas de lo más tranquilas, donde la gente vive tranquila y donde nadie le da mucha importancia a quién eres, por donde vas y si llevas la cámara al hombro o no. De hecho, debo añadir, que toda la gente con la que trate me correspondió amistosamente, muy agradables, muy bromistas y en muchos casos sorprendidos de que no fuera brasileño. Ya ven, paso por paulista perfectamente.

Sao Paulo 29

Sao Paulo 26

(Atentos al sistema de precios. Papelitos con una pinza, según avanza el día, los precios de la fruta van bajando. Se pasa de hojita y se acabó.)

Por que esa es otra, si pensaban que llegar a Brasil es adentrarse en un lugar plagado de gente de color, en San Paulo se pueden llevar una sorpresa en forma de gente rubia, de tez clara, con ascendencia claramente europea, pero que ya hace generaciones que se pasean por allí. De ahí seguramente salen esas mezclas tan explosivas de mulatas y mulatos con ojos claros que quitan la respiración.

Sao Paulo 25

(Pastel de carne, lo que viene siendo una empanadilla titánica y señor divirtiéndose a mi costa)

Sao Paulo 20

Sao Paulo 41

Ahora que ya he utilizado este post como terapia personal para quejarme de todo, no voy a caer en la desesperación. No todo es Mad Max en esta ciudad y los que la conocen más a fondo aseguran que tiene una vida nocturna envidiable además de una buena ristra de museos y vida cultural. El problema, creo, está en saber como moverte. Con todo tan disperso, es necesario a algún local que te sepa orientar en como vivirla.

Sao Paulo 40

Sao Paulo 37

Sao Paulo 39

Aún así y si alguno aún tiene ganas de pasar por allí a echar un vistazo o si le toca asistir a uno de sus innumerables congresos o ser parte del turismo corporativo, hay unas cuantas cosas interesantes que hacer, como ir a dar una vuelta por el sorprendentemente organizado Mercado Municipal, lleno de delicatessen y montones de pilas de frutas, a dejarse engatusar por los vendedores y sus pedacitos a probar o darse por ejemplo una vueltecita por su propio Hyde Park, bajo el nombre de Parque de Ibirapuera, un pulmón verde hogar de corredores, ciclistas, todo tipo de deportistas y paseantes.

Sao Paulo 17

Sao Paulo 38

Sao Paulo 24

También les aconsejo que sean un poco osados y con algo de cabeza den una vuelta durante el día por el casco histórico, que aunque tampoco es que quite el hipo, tendrán la oportunidad de tomarle el verdadero pulso más local a esta ciudad, encontrándose abarrotados mercados callejeros inundados de los gritos de los vendedores…

Sao Paulo 21

Sao Paulo 28

… o lo mismo a una hinchada del Santos inundando las calles como una horda con banderolas, o un mini desfile del orgullo gay pre carnavalino, o incluso ensayos de batucadas. Así que no se desanimen, pero si me permiten un consejo, háganse amigo de algún local y déjenle la responsabilidad de la diversión.

Sao Paulo 32

Sao Paulo 36

Seguro que le ayuda a encontrar los huecos más divertidos de la de otra manera dura San Paulo.

Sao Paulo 44

28 Comments