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La ciudad del sol, nublada.
Además todo es muy sencillo. Sólo hay que acertar a la hora de salir por una de las 42 (!!!) salidas que tiene el metro para estar en la dirección correcta. No parece demasiado complicado, pero la cosa se complica cuando los mapas además de estar escritos en caracteres japoneses en casi su totalidad, además no tienen porque tener el norte apuntando a la parte de arriba del mapa, sino que pueden estar girados, con lo que los puntos cardinales pueden estar girados con respecto a lo habitual, y te puedes encontrar el norte a la izquierda, por ejemplo. Argh!
El objetivo principal era llegar al observatorio en el último piso del Sunshine 60, una de las torres del complejo Sunshine city, que con 240 metros de altura habría de tener vistas de esas que estiran la vista hasta que el infinito o la bruma lo detengan.
Así que subí hasta lo alto de la alta torre en su ascensor galáctico (atentos al video, navengantes) para tras el viaje místico, encontrarme con la ciudad. Bien que sabía que no iba a ser un día claro en que el final se viera con claridad, pero mucho me temo que hasta bien entrado Septiembre u Octubre va a ser muy dificil que me encuentre con un día de esos. En su lugar un Tokio de contrastes, difuminándose en la distancia aparecía ante mí.
Los más avispados y atentos espero que no necesitéis de mi para tener que fijaros en la cantidad de helipuertos que pueblan las cimas de los rascacielos, así como campos de fútbol, de tenis… y unas cuantas sorpresas más (Fijáros también en el contraste casas pequeñas rascacielos que aparece en alguna foto, todo y tan poco todo junto).
Pero para los que os guste más las imágenes generales y de los edificos rompiendo el cielo entre la niebla, los rascacielos tanto de Ginza y Roppongi como de Shinjuku son un espectáculo que puede dar una idea de la descomunalidad de esta ciudad.
En Sunshine City no sólo se puede disfrutar de este paisaje urbano tan caótico y tan desordenado, sino que además el complejo dispone (además del obvio centro comercial de taitantas plantas) de Planetarium, Acuario, Zoo… y hasta artistas callejeros bajo techo!
Resumiendo, un lugar para echar un día, especialmente de lluvia, o si hace bueno para darle un repasito al cogote de Tokyo. Pero ya basta por hoy!!! Que tras tanta paliza, se nos cierran los ojillos y lo único que apetece es arrojarse sin contemplaciones a los brazos de Morfeo…

















