(Selección de foto y documentación que tuvo que haber tenido lugar un 19 de Mayo de 2010)
Desde la cima de la colina Maunga Pu A Katiki, se podía apreciar casi la totalidad de la isla. Comparada con la inmensidad del salvaje Pacífico que lo rodeaba, la Isla de Pascua, la más remota, se veía diminuta. Alejado de todo, en mitad de la más absoluta de la nada y con una superficie árida, casi desértica, llena de cicatrices. Una historia de Muerte.
No fue siempre así. La isla de Pascua fue cómo tantas y tantas otras islas del Pacífico, un vergel. La vegetación cubría su extensión y en sus acantilados vivía una de las mayores colonias de aves del mundo. Era, en definitiva, un pequeño paraíso, que no sobrevivió para contarlo y sucumbió a manos de los primeros conquistadores. Los Rapa Nui.
Cuando comenzaron a llegar los primeros europeos allá por el siglo XVI, se encontraron a 2000 habitantes viviendo bajo el suelo, sobreviviendo con cultivos, en una isla sin vegetación alguna y con cientos de enormes y misteriosos hombres de piedra ¿Que había sucedido? ¿Cómo había llegado el Paraíso a convertirse en un desierto?
Pueden comenzar a especular. Sus teorías pueden ser igual de válidas que las que hay ahora, pues poco, muy poco, se sabe de lo que sucedió. Si se conoce que en el momento de máxima prosperidad, la isla albergaba a alrededor de 20.000 habitantes, que acabaron enzarzados unos con otros, en una espiral de guerras que les llevo a casi extinguirse mientras agotaban los recursos de la isla.
No ayudó, habrá que decirlo, las construcciones de los gigantescos hombres de piedra. Los inmensos Moais. Tallados en las faldas del volcán Rano Raraku las mastodónticas tallas se trasladaban a base de troncos por la isla. ¿Fue esto lo que causó la deforestación? En parte sí, pero si esto fuera correcto diría muy poco de los Rapa Nui. ¿No se dieron cuenta de que apenas quedaban árboles? ¿De que la deforestación total era inminente?
Hay una nueva teoría muy interesante que se basa en que lógicamente, los Rapa Nui, no llegaron solos. Junto con ellos llegaron más seres vivos, y entre ellos los roedores. Es muy probable que la deforestación no llegara a su fin cuando talaron el último árbol, sino cuando uno de los ratones devoró la última de las semillas.
Para entonces ya fue demasiado tarde y sin árboles, incapaces siquiera de construir embarcaciones para huir de allí, los Rapa Nui se quedaron atrapados en la prisión que ellos mismos se habían construido.
La llegada de los europeos no hizo sino empeorar las cosas. ¿Cómo dicen? ¿Que hay dos mil personas en una isla sin posibilidad de huir? ¡¡Eso es una fábrica de esclavos que nos van a venir estupendamente para nuestros trabajitos de remodelación de Sudamérica!!. Aunque más tarde se acabó devolviendo a los que aún seguían vivos, muchos volvieron a la isla portando nuevas enfermedades como viruela y tuberculosis.
En 1877 sólo quedaban 110 Rapa Nui. Y en el camino habían muerto todos la clase sacerdotal, la única que podía leer rongo-rongo, su escritura. Los misterios quedaban sin resolverse. Aunque son muchos los que hoy en día la visitan atraídos, precisamente, por su aura de misterio. No dejaría de ser impresionante, pero hay tantas incógnitas que lo hacen realmente interesante. Cómo intentar ir encajando piezas en un puzzle aún sabiendo que perdiste la mitad vete a saber donde.
¿Que fue exactamente lo que sucedió? ¿Cómo trasladaban realmente los Moais? ¿Que significaban? ¿Cómo las ponían de pie? ¿Cómo colocaban en algunas de ellas los pukaos (sombreros) de 10 toneladas de peso procedentes de roca volcánica de otras canteras? ¿Los derribaron ellos en sus guerras o los misioneros que llegaron en el siglo XIX? ¿Quienes eran los Rapa Nui? ¿De donde venían? ¿Del Oeste, de Polinesia? ¿Del Este, de Sudamérica?
La cosa se complica. ¿Porque quedan tantos y tantos moais (casi 400) en la cantera? ¿Quien los construyó y porque no se movieron? Quedan algunos semitallados en las rocas. ¿Porque no se terminaron? Parece ser que las construcciones se detuvieron de golpe, cómo si los artesanos hubieran abandonado el trabajo de un día para otro. ¿Por?
Rematemos la jugada con Tangata Manu, el hombre pájaro. Enfrentado al mar, en la cima de las lomas del gigantesco cráter volcánico del Rano Kau, hay un pequeño poblado ritual de piedra enfrentado a Motu Nui, un pequeño islote donde cada año llegaban para anidar las golondrinas de mar. Los más bravos de los bravos guerreros de las tribus se enfrentaban en un curioso ritual. El primero que consiguiera volver de la isla portando uno de los huevos recién puestos, sería un dios, el hombre pájaro.
(El descomunal Rano Kau…)
(… el poblado ritual de Orongo…)
(… y el pequeño islote de Moto Nui)
Así al menos lo cuentan los dibujos tallados en piedra que adornan el poblado. Pero ¿De donde surgió esa tradición? ¿Sustituyó al culto por los Moais o coexistía con ella? Sea como fuere, desapareció de la mano de los misioneros para caer otra vez más, en el saco de adivinanzas de esta isla.
Y aunque desolada, con sólo una pequeña ciudad que vive del turismo, la isla de Pascua es tremendamente bella. Quizás sean las olas que brutalmente arañan continuamente toda la costa, quizás sea el contraste de las llanuras y la roca volcánica con el azul del cielo y mar, quizás sea quedarte embobado mirando los Moais, intentando adivinar lo que habrían visto desde sus altares de piedra, quizás fuera porque era la primera vez que oía castellano por las calles, entre la gente, quizás porque volví a tener una moto con que dar y dar vueltas, llegar a ver el amanecer y el atardecer con la luz silueteada sobre el paisaje, o quizás porque de alguna manera inexplicable se respira algo especial…
Quizás sea mejor no saber. Que todo quede envuelto en dudas. ¿No?














































