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Velázquez y amigos: Karlsruhe Connection

Quién me iba a decir a mi cuando salí de Torrejón, hecho un panete, para irme de Erasmus a Alemania, que iba a hacer tan buenos amigos comos los que hice.

Acabo de tener la suerte de que por motivos de trabajo, el amigo Edu, compañero de residencia del platano de Waldstadt en Karlsruhe, tuviera qu pasar unos días por la ciudad inglesa. Por supuesto el que faltaba para completar el círculo era Graham, nuestro londinense favorito afincado en Edimburgo, que no dudó en bajar desde la tierra de las highlands para tan genial evento. Graham es además, el autor de entre otras “la guía Graham de Pubs de Londres” con la que descubrí Londres durante una breve vista un par de años antes de que viniera aquí a asentar mis posaderas de manera más permanente. (No digamos fija)… ^__^


Mientras os dejo adivinar quien es el ibérico y quien el isleño, os comentaré que tal y como cabía esperar, las risas fueron continuas y ya nos echamos unas buenas pintas a la salud del resto de clásicos de la fauna karlsruhera (entre los cuales están alguno de los que está leyendo esto ahora… me temo) :P

Aprovechamos en un acto cultural que nos pillaba de paso entre pub y pub a visitar la exposición que acoge estos días la National Gallery: Velázquez. Mi idolatrado Velázquez.

Y es que Velázquez es uno de esos artistas que tengo por absolutos genios. Vale que mis conocimientos artísticos no son motivo de jolgorio, pero desde que ví aquella mítica exposición en el Prado (no recuerdo ni la fecha, pero no tenía yo que tener más de 12 o trece años) donde se trajeron obras de todo el mundo para la ocasión, Velázquez me ha impresionado siempre. Me acuerdo perfectamente del madrugón y hacer cola a la entrada del museo madrileño, sin que hubiera salido aún el Sol, para poder disfrutar de sus lienzos. No creo que mis padres supieran lo mucho que esa exposición me gustó, ni todo lo que se me quedó grabada en la parte del cerebro donde se quedan los buenos recuerdos.

Supongo que eso hace que esta exposición en la National Gallery a pesar del esfuerzo que seguro han hecho para que sea de una grandísima calidad, no sea ni por asomo, tan impresionante como aquella. Además me aventuro a decir que la exposición permanente que tienen en el Prado es bastante superior a esta, pudiendo admirarse en Madrid obras como Las Meninas, La rendición de Breda, las Hilanderas y los borrachos. No es que sea una mala exposición valgamé. De hecho se la recomiendo a todo el mundo que no tenga la posibilidad de ir al Prado, pero si pasar por la capi española, meteros un bocata de calamares y disfrutar del genio en estado puro.

Mientras tanto, algunos “highlights” de lo que más me gustó (o que ya sabía que más me iba a gustar… jejejejeje).

De la colección del Prado, la Fragua de Vulcano :

Y Marte (posiblemente el cuadro que más me impresionó de enano y que me sigue pareciendo igual de espectacular):
Y a continuación dos motivos para pagar la entrada:

La vieja friendo huevos de la National Gallery de Edimburgo (aunque sólo sea por ver la clara del huevo a medio cuajar):

Y la venus del espejo: de la propia National Gallery:

Hecha esta breve reseña cultural informaros que tras el lapso artístico, empezamos “la guía Graham de pubs de Londres vol.2″ y acabamos en Brick Lane dando buena cuenta de la comida india en compañía de mis dos caseros Marta y Jesús. :)

Un rápido día, fugaz y breve, pero intenso y para recordarnoslo muchas veces. Saludaremos desde aquí al calvo y a sus amigos, por los buenos momentos. Fantastic.

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The Unilever Series: El retorno al TATE Modern

El TATE Modern y yo tenemos una relación amor-odio muy especial. Detesto (probablemente por desconocimiento) muchas de las cosas que hay allí y adoro el concepto de múseo realmente interactivo que promueve. La sensación de que cualquier cosa puede pasar al atravesar entrar por sus puertas es lo que supongo que nos atrae irremediablemente. Curiosidad al fin y al cabo. Y es está bien que el arte tambien lo genere.

Sin lugar a dudas, el enorme espacio que hay en lo que antaño era una sala de turbinas es motivo de inspiración para muchos artistas, pensando nuevas maneras de llenar semejante espacio. Las posibilidades son muchas. El encargado de utilizar este espacio hasta el próximo 9 de Abril es Carsten Höller, y que mejor que con toboganes: The Unilever Series.

Habeis leido bien, toboganes en un museo. Y para que puedas deslizarte aterrizar facilmente desde cualquier planta al nivel del suelo. Lo cual teniendo en cuenta que son cinco plantas (bastante altas cada una por cierto) resulta bastante impresionante.


El proyecto en sí es un prototipo planteando la posibilidad de incluir este tipo de estructuras en las ciudades de hoy en día. Una revolución arquitectónica o de movilidad en nuestras urbes. Os imaginais?



El principal problema no está en el posible vertigo de los participantes. Está en conseguir tickets para deslizarse, sobre todo si te lanzas desde los últimos pisos. El 4º y el 3º agotan cada día las entradas (gratuitas) antes de mediodía. Ya sabeis, si quereis tener una regresión a la más tierna infancia, cuando os rompiais los piños contra estructuras de acero en forma de demonicacos parques infantiles, aqui teneis vuestras oportunidad de oro. Se os suminstrará un saquito para que os desliceis aún mejor, pero no temais, que hay un gran número de colchonetas para que vuestras turgentes grasas puedan absober el efecto de la inercia.


¿Quién se apunta?

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Hacinados (5): Llegada del Sinpapeles y seguimos engullendo (¿lo dudabais?)

Tremendo fin de semana, que iré desgranando a lo largo de estos días mientras comienza mi operación hogar. Comencemos diciendo a los más incrédulos que el prisionero político en Francia llegó a Londres. No fue el suyo un viaje exento de problemas, pero las cosas al final salen, y más si tienes un equipo detrás que, aunque sea la pandilla basura, prepara toda clase de estrategias y maniobras alternativas para cubrir todas las posibilidades (Bien por Rafa!!!)

Si. Con dos días de retraso, pero mi hermano llegó. Consiguió un pasaporte en regla en la emabajada Parisina y maletón de 27 kg al hombro se preparaba para la travesía. No adelantemos acontecimientos todavía, que mientras él “disfrutaba” de un placentero viaje de 6 horas en buseto, nosotros cambiabamos de gatronomía para acercarnos ligeramente a la británica y meternos entre pecho y espalda un fish&chips tal y como mandan los cánones.

Fue esta una jornada gastronómica en la que los inquilinos recuperaron relativamente sus fuerzas tras haber pasado las mañana en el British Museum, que como los amigos de las peregrinaciones sabrán, no es un museo pequeño.

Por si la jornada no hubiera sido suficientemente cultural para los pobres tullidos, un paseito por el TATE Modern acabó definitivamente con todo rastro de coherencia en sus almas que no tuvieron otra opción que, abrumados por el peso de la cultura, ofrecer una performance al alcance del entendimiento de muy pocos. Exclusividad cultural señores. El increible hombre bombilla y sus amigos primarios.


Pero no critiquen vuestras mercedes sin saber, y piensen que los cerebelos y redes neuronales se habían visto afectadas por obras como “Mierda del Artista”, que tal y como indica la palabra es una defecación del fumao de turno creador, perfectamente enlatada en una serie limitada de 90 botes, perfectamente numerados y de los cuales el TATE Modern tiene el número 18 de tan preciada colección.

Sigo recomendando dicho museo aunque solo sea para disfrutar de las vistas de las última planta (la cafetería) mientras se coge aire y se intenta olvidar gran parte del material allí presente, sobre el que un visionado prolongado puede crear daños en el cortex cerebral de manera permanente.

Llegados a este punto nos reunimos con el ser que tengo por hermano, recogimos los fardos, las alforjas y la cantidad de basura que llevaba acumulada tras sus días de viaje y nos cruzamos la ciudad de Oeste a Este para llegar al East End y especialmente Brick Lane. Uno de los barrios más peculiares de Londres.

Brick Lane es una de esas calles con vidilla de todo tipo, pero es especialmente interesante por albergar al barrio hindú en Londres. De hecho las calles están escritas en inglés y en hindú y se pueden encontrar establecimientos de comida hindú directamente de la india. Otro pequeño cachito del mundo en Londres. :)

Brick Lane es sobre todo famoso porque tiene gran parte de la calle ocupada por restaurantes hindúes, que llenos de relaciones públicas te acosan al mismo tiempo que te hacen ofertas, contraofertas, regateas con ellos y llegas a un buen precio por el que comer.

Es curioso que todos los restaurantes tienes sus reseñas fotocopiadas y pegadas en los cristales para que se pueda admirar las magníficas reseñas que los periódicos locales han hecho de su exquisita comida.

Generalmente te llevas un par de botellas de vino para todos, o un par de bebidas (más pequeñas que el tamaño normal) y un tanto por cierto de descuento que suele rondar entre el 15% y el 25% dependiendo de los precios de los restaurantes. Al final entre unas cosas y otras y hagas lo que hagas te sale entre 8-10 pounds la comida y sales hinchado hinchado hinchadísimo!!! :) (si sois de los que no comeis con los ojos, probablemente os salga un poco más barato)

Y llega la hora de comer!!! NO me pregunteis muy bien lo que pedimos, ni a mi, ni a todos mis compañeros porque pedimos los acompañamientos al azar. Vamos, el hindú ruso se podía llamar.



Inciso: Foto de “Estoy vivoooooo y tengo hambreeeeee!!!!” ;-)

Fin del inciso

Come, que hay hambre, y no preguntes el qué, que no tenemos ni idea. Cosas ricas, cosas menos ricas, cosas picantes, cosas más picantes y cosas extras de picantes. ¿Quién dijo miedo?

Advertidos estais. De lo que me acuerdo (y me han chivado):
- Para comenzar: Papadum con Chutney (uno por cabeza)
- De acompañamiento (aprox. uno por cada dos comensales): Arroz (Pilau Rice) y pan (Nan Bread). Es importante pedirlo pq es la única manera de mojar la salsita!!! ñem ñem ñem…
- Cuidadin con el Vindaloo que pica como las puertas del infierno

Sé que esta lista es realmente lamentable, seguramente los amantes de la comida india podais recomendarme más platos para la proxima vez y esas cosas que no me puedo perder. Prometo mejorar!!!

Eso si, las autoridades sanitarias advierten a los estómagos sensibles ante nuevas especias y sabores tengan en cuenta que se va a producir una purga estomacal de cuidado. :) Los estómagos menos sensibles, en cambio, ni lo notaran.

Lo que no podreis pedir será la compañía. La mía era impagable. ;-)

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Sobre adaptarse y ser para todos: Tate Modern (3)

Habiendome pasado los dos últimos días refunfuñando acerca de los bochornosos espéctaculos ofrecidos por el TATE Modern en su Longweekend, no sería justo que no comentara tambien las cosas que si me gustaron. Recuerdo al público, que aún no he visto las obras expuestas y que por lo tanto sólo se discute, en el blog amigo, el nivel de las actividades pseudoculturales que allí tuvieron cita.

Como ya he dicho con anterioridad y a pesar del no deseado resultado, me gustó que el Museo hiciera lo posible por dar a conocer nuevas formas de arte a todos los públicos. Pero precisamente se trata tambien de lo contrario: que sea el museo el que acoja los últimos movimientos culturales y haga de él un espacio vivo para los más jóvenes y para las nuevas formas de entender el arte.

Las actividades que tuvieron lugar fueron basicamente: Skate, Hip-hop y Graffitis. Vale que debería haber muchas más, que parece que es lo único que hay, pero a pesar de las carencias me alegro de que el museo se haga eco de estas tendencias.

Para el Skate, habían montado una pista con un par de rampas, que tampoco es que fuera una maravilla, pero era gratis para el mundo y cada cierto tiempo muestras de los más experimentados. Es decir se lo estaba poniendo a la altura de deporte de exhibición. Cosa con la que estoy de acuerdo.


Como podreis observar todo el mundo estaba invitado a participar. :)

Pasemos a los graffittis. Debo decir que siempre me han gustado los Graffitis. Hace ya miles de años conocí a un amigo mío que hacía graffittis y se pasaba el día haciendo bocetos y pidiendo permiso en las paredes que quería pintar. No caigamos en meter en el mismo saco las vandálicas pinturas y firmas con los Graffittis. Que le pese a quién le pese es una representación de arte.

En este caso la idea no eran los Graffittis a base de sprays sino Graffittis digitales. Pasadón. No por la calidad de los graffittis en sí, si no por que lo que estaban haciendo era de la manera más amena posible un curso introductorio al Photoshop y sus posibilidades. La bomba. Desde los mas peques a los más grandes, jugando con las capas y con las máscaras. Si señor. Para eso están los museos.


Por un lado no se empezaba de cero, te daban un .psd lleno de capas con diferentes texturas e imagenes, que se podían ocultar, mostrar, recotar, etc. Y por otro lado eso ya era suficiente para picar el gusanillo y que la gente pudiera crear. Luego una vez terminado se metía en una serie y se iba proyectando por las paredes de la sala. Todo esto a ritmo del DJ, que pinchaba todo tipo de músicas (no solo hip-hop, si no de bastantes ramas de la electrónica).

Como idea, como taller y como realización me pareció excelente. Me quito el sombrero. Y esta vez con gusto.

Y por último la parte más divertida de todas. Aprenda usted a bailar break-dance al ritmo del hip-hop. Ya se sabe que no soy partidario de esta música. Es más, podría vivir perfectamente y más feliz sin ella. Pero aunque me cueste tengo que reconocer que me lo pase estupendamente. Es más, me reí a carcajada limpia. Aún asi bailar es una palabra que queda todavía un poco grande a la serie de movimientos de pato que yo hice. Y más si incluimos que a los 10 minutos ya estaba echando el bazo, tenía las piernas cargadas, llevaba una sudada del quince y ya empezaba a notar las posteriores agujetas. Jajajajaja!!!

Aunque las mentes más reticentes no os lo creais y todos me veais como una salchicha (que lo soy) fui capaz de hacer todos estos movimientos. De acuerdo, que de una manera anárquica. Pero la intención es lo que cuenta. Ya estoy totalmente iniciado en el mundillo. Advertidos estais.

El nivel expert ya ni lo intenté. Hay que mantener un mínimo de dignidad para ciertas cosas. Y yo haciendo esto significaría enterrar la poca que me queda.

Asi que disfrutar de los bailes, muchachos, e intentad borrad de vuestra mente esa imagen mía moviendo arrítmicamente las lorzas al sonido del hip-hop. Eliminado dicho pensamiento quedaros con una manera diferente de formar parte de un museo.

Quede como consejo eso si, si podeis ir al TATE subid a la última planta, la séptima y disfrutar de las explendidas vistas que ofrece. Que lo sepais.


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Sobre darme a las drogas para poder soportarlo: Tate Modern (2)

Debería hacerme mirar estas tendencias que tengo hacia el masoquismo. Que está bien probar cosas nuevas y abrir la mente a nuevos horizontes, pero lo de que el hombre es el animal que tropieza y se machaca dos veces o más con la misma piedra se aplica a la perfección, lamentablemente, en mi caso.

Si no tuve bastante con soportar la droga dura de las representaciones surrealistas, decidí repetir, en un acto del que me arrepentiré toda la vida, para darme al abstracto. Abstract Sunday. Haciendo un ejercicio de regresión mental, he de reconocer que no me fijé mucho en la tématica y me deje atrapar por la publicidad. Musicircus. Así sonaba. Y no me negareis que sonaba interesante. Pero bajo esa máscara de espéctaculo se encontraba la cosa más vergonzosa y transpasando el descojone que he visto hasta la fecha.

Un ser humano con dos dedos de frente habría examinado previamente lo que este “artista” nos proponía. A mi ya me sonaba raro que fuera a marcarse un número musical de tres horas, pero oiga, no fuera a ser que me lo perdiera y fuera a ser digno de mención. Error.

El perpretador acusado por crímenes contra la humanidad: John Cage. Si entrais en el enlace vereis en la foto que se esta partiendo el ojete moreno de todos nosotros. Y con razón.

No en vano compuso una pieza musical especialmente para piano de 4 minutos y 33 segundos en completo silencio. Con dos cojones. Y bien gordos. Vaya vacilada. Él y los colegas que le siguieron la gracia. Por lo menos tuvo la dignidad de hacerla solo para piano y no para orquesta entera. Que vamos, la única dificultad debe radicar en que el pianista se levante exactamente a los 4’33″. Que no debe ser fácil. Pero con un crónometro se consigue lo mismo y sin necesidad de pasarse años en el conservatorio. Digo yo. Ah y por si os lo estabais preguntando: Sí. Lo pusieron por la radio.

Pues nada, ahi estaba yo desconocedor de semejante hazmerreir. Esperando la puesta en escena dividida en varios escenarios.

El primero de ellos compuesto por tambores. Pensaba yo, ingenuo, y pensaba el resto de la concurrencia que estaban calentando, pero no. Era parte de la obra. Carente de todo ritmo. Ahora un pom. Me callo. Ahora golpeo un lateral. Plim. Bostezo. Ahora otro tambor responde. Pum pum. Silencio. Ahora pongo la mano encima. Y golpeo. Pf. Truño. La concurrencia alucina. Plof. Ahora golpeo cuando me apetece. Máxima concentración. Plis plas Pum. Sudores. Y ahora me quito un zapato y golpeo con él (atención a la foto). Ojo, moreno. Ojo.

Bueno. Un ritmazo. La gente como os podeis imaginar estaba enfervorecida. Un fiestón.

Otro escenario. El artista: un tío cool, con una mesa de sonido que debe costar una millonada, sintetizadores, ecualizadores, altavoces, un Mac-megapower megaconectado. Todo para hacer esto:

Y eso que esta era la parte animada. Que ya me estuve ahi unos 20 minutos esperando a que se despertara. Sin éxito. Más fiestón. Tanta juerga va a ser mala. Que los excesos luego se acaban pagando.

Siguiente escenario. Los artistas: una banda de metales. Trombon, trompeta, tuba. La pieza. Una única nota tocada contra la pared. Supongo que para evitar la vergüenza y por eso de que atacar por la espalda no es de hombres de honor.

Siguiente puesto. Este ni hice video, ni foto, ni margaritas en vinagre. Voy a ver si puedo describirlo. Un colega (se acabó lo de artista) emitiendo sonidos, gritos, ruidos variados. Eso si, con partitura. Y con un cronómetro. Que cada ruido tendra su hueco en el caos. Digo yo. ÑIiiii!!! uuuuooohh!!! MOOOOOO!!! pioojojoijo!!!! Insoportable.

Nota: Por algun extraño motivo me recordó al espidio de Friends del “sonido Ross”. Igual, pero sin ritmo.

Y vamos con el plato fuerte. La culminación de la fiesta. Que me he guardado lo mejor para el final. En escena 14 guitarras con sus respectivos amplificadores. 14 mujeres guitarristas con blusas de volantes y en el suelo las guitarras y un juego de unos 6 o 7 pintauñas por persona.

Bueno. Tuve que hacer videos, pues sabría que mi léxico no iba a bastar para describir semejante esperpento. Os juro eso si, que antes de empezar se paso una señorita guitarra por guitarra afinando cada una. No fuera a ser que alguna fuera a romper la armonía. Y ese cuidado con el sonido, ese mimo por el detalle tiene resultados como esto :

Sí. Es verídico. No es que el sonido sea malo por mi cámara. Sonaba así. El horror se puede recrear con pintalabios. Eso si, ellas muy concentradas y sincronizadas (tenían unas pantallas para ello) arrastraban los pintauñas, golpeaban o los lanzaban contra las cuerdas.

Claro, me entró la risa. Y demasiado que aguanté. Esa misma risa floja que te entra en estudiando en la biblioteca o en clase cuando no puedes reirte y que no hace sino incrementar. Me tuve que tapar la cara con las manos. Y reir y llorar conteniendo las lágrimas en silencio.

Vaya huevos señor Cage. Vaya huevos.

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Sobre del consumo masivo de drogas: Tate Modern

A fin de renovar su imagen y de atraer a una ingente cantidad de visitantes, el TATE modern of London, el museo de arte moderno ha dispuesto estos días de unas jornadas llamadas Long weekend, donde se trata cada día algunos de los movimientos que tienen cabida en el museo: Futurismo, Surealismo, Abstracto y Minimalismo.

No soy un gran amante del arte moderno, especialmente porque resulta la mayor parte de las vecces bastante incompresible para mi. No es que sea siempre una cuestión de comprender, basta simplemente con que las obras te digan algo. Reconozcamos, eso sí, que generalmente se va a un museo de arte moderno con la idea preconcebida de ver que tipo de absurdeces y ridiculeces se le habrán ocurrido al fumado artista de turno.

La masificación de gente debida al evento, unida al hecho de ser long weekend han sido para mi gusto y para poder deambular y disfrutar tranquilamente de las obras, así que aunque he de decir que hay algunas obras maravillosas, no habiendome tomado la visita al museo en serio no comentaré el arte, ni lo bello o lo absurdo de ellas.

Y es que tras presenciarme allí ayer, día del Surrealismo, toda la carga cultural que proponían a modo de espectáculo estaba basado en este movimiento artístico, siendo exactamente igual que lo que la palabra propone… surreal.

Entre los máximos exponentes de este movimiento un clásico amigo conocido por todos nosotros. Joan Miró. Artista que personalmente me dice poco como escultor y mucho menos como pintor. Que quede claro, pues, que no ha sido un artista que haya contado nunca con mucho de mi aprecio. Aprecio que si tiene, a mi gusto y entender, Dalí.

Resulta que Miró trabajó hace 25 años con la compañia teatral catalana La Claqua diseñando unas marionestas para la obra “Mori el Merma” que se estrenó en 1978. Pues bien, hete aquí que reestrenaron dicha obra como plato fuerte del día del Surrealismo y date que si no era bajo los efectos de algún psicotrópico no debía adquirir la plenitud de significado. Y yo que lo más que me había tomado era una Coca-cola no estaba en las condiciones místicas apropiadas para soportar disfrutar dicha obra maestra.

Atónitos se quedaron los padres y los niños (pues la obra se representó a las doce del mediodía con máxima afluencia de pequeños) viendo a las marionetas dar gritos estridentes, quedarse calladas durante largos periodos de tiempo, llorar, fornicar y trazar un guión incomprensible hablado en varios idiomas.

Atónito estaba yo (y un rato aburrido) viendo a una de las “azafatas” ir azotanto con un trapo el culo de los actores.

Curioso resultaba, cuanto menos, ver cómo metían frases en Español entre las líneas del guión. Bueno, frases y alguna que otra licencia… Atención si no a los primero segundos del siguiente video:

Será incultura la mía. No digo yo que no. Pero desde luego, ni me asombró, ni me divirtió. Ni a mi ni a gran parte de la concurrencia, que anonadada y pichicheante se alejaba de tan bizarro espectáculo.

(Pichicheante: Dícese del máximo anotador liguero de fútbol. Úsese tambien para aquel ciudadano del mundo que en estado de somnolencia intenta rematar (con o sin éxito) balones ficticios con la cabeza en lo que los demás entendemos como una cabezada producto del cansancio, aburrimiento o sopor.)

Me parece loable el hecho de intentar acercar la cultura o cualquier movimiento artístico por muy extraño que sea al público. Pero es una cuestión personal el que algo te guste o no. Claro que aqui estamos en el eterno debate: ¿Es el arte para uno mismo o para mostrarlo a los demás? Si es para uno mismo ¿Que sentido tiene exponerlo?. En fin, prometo ponerme las pilas e intentar por lo menos comprender los movimientos. Otra cosa muy distinta es que me vayan a gustar o no.

Y Dali es surrealista. Y me gusta.

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Culturizandonos: El Science Museum

Pues si, pipiolillos, hemos comenzado las visitas obligadas y culturetas por la capital britanica. Los megamuseos. Que tienes que llevarte la tienda de campanya, la brujula, comida y mudas nuevas para poder verlo todo.

Eso o, aprovechando que los museos son gratis, ir a verlos poquito a poco y no saturarte. Pues bien, incluso eligiendo la segunda opcion tambien acabas agotado viendo demasiadas cosas (uno, que no esta preparado para la cultura a estas edades).

Asi que ayer comence, en la companya de Patrici y Alvaro, por el Science Museum, por eso de que la ciencia y yo vamos de la mano. Ya sabeis.

Como sabiamos que iba a ser duro, nos centramos solo en la zona de energia (interactiva, con los peques, pegandonos con ellos para que nos dejaran los juguetes… ejem) y luego la zona de aviacion, que fue el plato fuerte.

A los amantes de las maquinas y las obras de ingenieria os encantara y a los que os gusten los motores y turbinas flipareis. Yo tuve la suerte de verlo siguiendo las explicaciones de Alvaro, que lo disfruta y le apasiona. Y si, por primera vez en mi vida me dieron una explicacion que me convencio, sobre como es posible que los aviones vuelen. Historias de diferencias de presion provocadas por el ala, que no repetire aqui, pero que sonaban perfectamente logicas. Los interesados, diriganse al museo de ciencias. :)

Fijaos fijaos, soy el amo de las turbinas:

Eso si, a la derecha podeis ver a Alvaro, y vereis que es cierto lo que os he contado. :D

Ire haciendole visitillas culturetas de vez en cuando, por eso de que me pilla bastante cerca de casa (Risas del personal… siiiii, claaaaaro), pero de momento aqui os dejo con algunas de las cosas con las que me entretuve en el museo. Fotos panoramicas, que ya sabeis que con ellas lo gozo.

Esto es la vista del hall principal desde una de las plantas superiores. Como podeis ver, el museo es inmenso.

Y una mas, simplemente por placer, jejeje:

Atentamente se despide de vosotros el profesor Bacterio.

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