Archive for Reykjavik

Retazos. Reykjavik (4)

Lo que queda de Reykjavik. Momentos inconexos, que no requieren explicación porque son pequeños retazos que sé que me recordarán buenos momentos. El albúm de fotos que resta para que esas pequeñas luces que significaron algo no se pierdan en el tiempo.

Pasen un buen fin de semana. Hagan pastel de chocolate y no duden en comerselo que el verano ya está a la vuelta de la esquina y ya no hay solución. Yo por mi parte tengo una cita con unas choupas ibéricas. Que San Maligno nos coja confesados.















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Semisol de medianoche: Reykjavik (3)

Según se sube de latitudes y uno (sea persona o glaciar carambanal) se acerca al círculo polar ártico los días en invierno se hacen tremendamente cortos y enormemente largos en verano. Si nos vamos a los dos extremos tendremos la noche polar en invierno, cuando el sol no llega nunca a aparecer (en el solsticio de invierno) y el sol de medianoche cuando el sol no se pone nunca (en el solsticio de verano).

Una locura para cualquier organismo que se precie, salvo para los que cultivan verduras que alcanzan unas dimensiones descomunales tras tanto tiempo de sol. Jejeje. :)

En Islandia este fenómeno se produce solo en las partes más al norte que son las más próximas a dicho circulo polar y solo durante los meses de veranete. Nosotros como fuimos en una época que ni chicha ni limoná, nos encontramos con un día muy próximo al nuestro aunque teníamos más de 14 horas de claridad. Lo más curioso es que a diferencia del ecuador en el cual el sol hace un movimiento perpendicular a la tierra calentando el cogote al mediodía, en esta zona no hace falta girar el cuello para verlo pues se encuentra moviendose casihorizontalmente.

Esto que puede parecer más o menos curioso, tiene una aplicación muy práctica fotograficamente hablando. El sol tarda bastante más en ponerse, por lo que lo atardeceres que generalmente duran unos pocos minutos aquí podían durar más de una hora. Más todo el tiempo de claridad que resta…

Nuff said. :) Hora del recreo!!! Hora de jugar!!













Y como infiltrado y por aclamación de los amigos de la lorza y el michelo… la estrella invitada:

A la salud de ustedes!!! ;-)

Actualización 20 Abril 2007: directamente de los comentarios y de mano de Oria para degustar tartazas de chocolate u otros ingredintes igual de apetitosos por Reykjavik:

Café Tómasar: Son trozos ENORMES, de los que te quedas tan lleno que ya no hace falta cenar a no ser que te vayas a dar a la bebida esa noche. A mi me encantaba la de zanahoria que también era dulce y costaba entender que ahí llevara zanahoria. La nata, a mi me sabía insípida porque no llevaba apenas azucar o quizás era que lo otro era exageradamente dulce.

Otros sitios donde probar trozos de tarta: El restaurante de La Perla, viendo a través de sus cristaleras el mar y el cielo unido en su infinito; Babalú en Skolagurstigur (la calle que baja desde la iglesia) que es como comérsela en casa por como es el lugar; café París en Austraestaeti y café Cultura que es el lugar multicultural por excelencia de Reykjavik.

No teneis excusa para no probarlos!!

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De patos, gansos y cúpulas furtivas: Reykjavik (2)

No fue hasta el 874 que los primeros colonos se empezaron a establecer en Islandia huyendo de una guerra civil y disputas en Noruega, Britania, Escocia e Irlanda. Islandia era por aquel entonces territorio sin colonizar que podía ser reclamado por quien lo quisiera. No es de extrañar, pues debía ser algo tremendamente desolador. A las condiciones atmosféricas se le añadía la falta de animales. Mayoritariamente aves y el zorro ártico como la única especie de mamífero.

El noruego Ingólfur Arnarson fue el primero en establecerse en la isla y lo hizo al lado de un pequeño lago en la parte suroeste de la isla. Este pequeño asentamiento dió origen a Reykjavik, que viene a significar algo como bahía humeante. No es de extrañar debido a la cantida de actividad geotérmica de la isla que se encuentra entre las placas téctonicas Norte Americana y Europea, cuyo calor evapora grandes cantidades de agua.

Este pequeño lago conocido como Tjörn, fue el punto sobre el que empezó a crecer la ciudad y que actualmente alberga a más de 40 aves migratorias.


Es lógicamente uno de los puntos de parada obligatoria, sobre todo porque los autóctonos (y los no tan autóctonos) suelen ir allí a dar de comer a los gansos, patos, cisnes y demás pajarada, con lo que la algarabía de aves está garantizada.




Es por lo tanto parada obligatoria (a pesar del frío) para los que disfruten estudiándolos y los que como yo se entretenga cazandolos a golpe de clic fotográficos. :)



Retomando la inconexa conversación a la que os acostumbro: Con el tiempo el hombre fue introduciendo nuevas especies animales, caballos, ovejas, vacas, ciervos y ratas y ratones (estos involuntariamente jeje) y si bien a su llegada Islandia tenía grandes extensiones de bosques de abedules, fueron rapidamente lipadidados dilapidados para hacer leña y poder soportar las frías temperaturas. Como resultado de esta época de devastación la isla esta prácticamente pelada. Parece ser que últimamente se están comenzando nuevos proyectos de reforestación, pero si lo vuestro son los bosques no estais en el sitio más recomendable para perderos por las arboledas. Hay incluso un dicho que dice que si estas perdido en un bosque islandés no tienes más que ponerte de pie.

Los motivos ecológicos son fuentes de discusión en la isla. No en vano Reykjavik usa exclusivamente energía geotérmica, por lo que se ha ganado el mote de ciudad sin humos (curiosamente siendo conocida en sus inicios como bahía humeante…). El agua caliente se acumula en unos enormes tanques sobre los que se ha construido un complejo turístico que responde al nombre de Perlan.

Tuvimos la mala suerte de ir en día de fiesta (ya sabeis, Semana Santa es lo que tiene) y fue un gran error. Vamos, es un gran error hacer cualquier cosa en Islandia en estos días de Semana Santa. Poca visión de negocio tienen nuestros amigos islandeses. Todo, todo, todo cerrado.

Claro que en cuanto vimos que algún otro hijo del turismo utilizaba la escalera de emergencia (que no estaba cerrada) para subir a la cúpula ni nos lo pensamos.


Nos perdimos el museo de las Sagas, pero la vista es espectacular desde el exterior de la cúpula. Se pueden ver la bahía, las montañas, el puerto, la zona vieja, las catedrales, el Hallgrímskirkja…



¿Como? Que ya va siendo hora de coger fuerzas y un reconstituyente… pues nada cervecita para el pecho, que eso es como comerse un pan! :)


Porque no estamos ahora para cazar patos… ;-)


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Pues va a ser que hace frío. Reykjavik (1)

Ya avisaba el piloto: aterrizaremos en un Reykjavik parcialmente nublado que se encuentra a -1º. Claro, nos dió la risa. Y más cuando a las tres de la tarde, supuesta hora punta de calor nuestras bocas echaban unas bocanadas de vaho que bien podrían ser nubes.


Curiosamente a lo largo del viaje la temperatura mejoró (un día llegamos a los 5ºC, fijese usted) y el cuerpo, ese misterioso aparato parece que cada vez soportaba mejor la asusencia de calor. De ese sol que manteniendose casi perenne en el cielo no arrojaba ningún atisbo de calor. Y es que ya en estas fechas teníamos más de 12 horas de luz, que intentabamos exprimir al máximo. Curioso su movimiento cuasiparalelo al horizonte nos daba siempre el mismo tono de luz.


Claro, que esto nos dimos cuenta al tiempo, mientras buscabamos que más podría generar calor en nuestro cuerpo.

Pero vayamos por partes pequeños y dulces frailecillos, que mis malos modales no me impidan presentaros a quienes amable y sufridamente me acompañaron con un optimista ánimo en toda esta aventura reglamentaria.


Mis compañeros de universidad Bea y Herman, rescatados para la ocasión, miembros de la primera hornada de amigos que se fueron de Erasmus a tierras italianas y que nos metieron el gusanillo (por no decir envidia) a los que a su partida rellenamos los papeles para el año siguiente. :)

Hechas las presentaciones, es hora de que presentemos al tercer invitado en esta reunión, una isla de 103 km cuadrados (la segunda isla más grande de Europa tras estas tierras inglesas) con más de un 50% de desierto, 10% de campos de lava y otros 10% de glaciares. Situada en medio del Atlántico tiene su punto más alto en 2111 metros y una media de 400 metros de altura. No es por tanto dificil imaginarse lo que soplar por allí y al ritmo que se mueven las nubes. Ni los mismos locales se fían del tiempo y nos esbozaban una sonrisa con preguntabamos por el parte metereológico para el día siguiente. Esto es Islandia, nos decían, en cualquier momento te puede llover, nevar o hacer un sol.

Tras el viaje doy completa fé a esas afirmaciones. Más sabe el diablo por viejo que por diablo! ;-)

Y es que esta islita estuvo deshabitada hasta bien entrado el siglo VI, habiendo siendo ignorada antes por los griegos (que no veían más que un monton de hielo y nieve) cuando empezaron a llegar temporalmente los primeros monjes irlandeses que más tarde darían paso a conquistadores nórdicos.

Y tampoco se ha convertido ahora, con el paso del tiempo, en un punto neurálgico de seres humanos. Con algo más de 300.000 habitantes repartidos por la isla (la mitad de ellos en Reykjavik) se puede notar que es una tierra dura para vivir. Preciosa, pero muy dura. Apenas hay superficie cultivable y los volcanes siguen activos y arrasando poblaciones cada cierto tiempo.

Reykjavik nos sorprendió porque no se parece a ningún otro sitio donde hubiera estado antes. Como ciudad me resulto bastante caótica, pero en lugar de estar todo arrejuntado formando callejas, es justamente lo contrario (a excepción de la zona más centrica), con una sensación de que todo esta muy lejos de todo. Totalmente anarquica en un tema arquitectural, cuya mejor baza es camuflar ese caos bajo manto de tejados y fachadas de colores, que le dan un aspecto francamente interesante.


Extrañamente es una ciudad que gana desde arriba.





Desde luego para los amantes de las vistas de pájaro, el mejor lugar para disfrutar de la ciudad y de los parajes colindantes es la cima de la Hallgrímskirkja, una iglesia ergida en honor de Hallgrímur Pétursson, poeta conocido en Islandia por sus himnos.




En la puerta destaca la impresionante estatua de Leif Ericson, quien se supone que fue el primer europeo en haber llegado a Vinland (ahora Norte América) aproximadamente en el año 1000 partiendo desde Islandia, casi 500 años que el oficialmente reconocido Colón. Curiosamente la estatua fue un regalo de los Estados Unidos. :)



Esta iglesia es el edificio más algo de Islandia con 75 metros de altura. Tardo la escorialesca cantidad de 34 años en ser terminada (comenzando en 1940) y el hecho de estar asentada sobre una colina la permite ser vista desde 20 km a la redonda.


A mi personalmente esta estructura, supongo que por lo diferente, me encanta. Aunque supongo que es probable que divida las opiniones. :)

Uy, fijaros que hora es!! Y con el frío que hace va siendo hora de entrar en algún lado a tomar algún café reconstituyente, volver a pegarnos la oreja que se cayó, recuperar la sensibilidad tactil y arrancar de un golpe seco los chuzos helados que se nos han formado en la nariz. Echamos un cafe y seguimos…

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