Chiiiisuu, Sapporo, Febrero 2009
Archive for Sapporo
El templo entre la nieve. Sapporo (y 4)
La nieve que había caído incesantemente durante la noche cubría toda la isla, una capa de algo más de un metro de grosor, mientras la ciudad acostumbrada a estos menesteres hacía uso de palas y quitanieves para poder moverse hacer vida normal.
El tiempo, indeciso, incapaz de decidirse entre dejar aparecer al sol y volver a cubrirnos en una ventisca no ayudaba a la hora de elegir el que hacer. Optamos por la fe y porque el tiempo se quedaría tranquilo para intentar tomar el teleférico que subiría el monte Moiwa desde donde supuestamente habría unas magníficas vistas de la ciudad.
Nunca lo llegamos a saber. El inconsistente tiempo, calmado a nuestros ojos, no convencía a los encargados del teleférico, que habían decidido cerrarlo hasta nuevo aviso. Nada a lo que nuestros jóvenes corazones de explorador no pudieran sobreponerse. Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña. O algo así. Al menos subirá un poco hasta que se quede sin aliento.
Y allí en mitad de la montaña a ninguna parte, en una pequeña colina sin nombre, apareció de entre la nada un pequeño templo con pequeños destellos dorados, al mismo tiempo que los cielos se cerraban y la niebla y las nieves se cernían sobre nosotros.
Todo un descubrimiento, que no fue más allá de la mera anécdota, pero que nos hizo sentir en mitad de ninguna parte, en algún lugar olvidado con un templo semienterrado en la nieve, al que habíamos llegado tras días y días de marcha por las montañas, sorteando yetis y tribus de terribles y perversos trolls invernales, escasos de comida y bebida, sin serpas y tiritando de frío para encontrarnos allá ante los ojos del budha de oro y poder preguntarle por el secreto de la felicidad.
Una regresión en toda regla, vamos.
Más fotos, llenas de buen karma, aquí.
Las enormes construcciones de nieve de Odori Park. Sapporo (3)
Comentabamos en el post previo que el festival de Nieve de Sapporo se había originado en 1950 cuando varios grupos de colegios comenzaron a reunirse en Odori Park. ¿Qué sucedió para pasar de unas estatuas hechas por colegiales a unas estructuras mastodónticas?
La intervención del ejército (o fuerzas de autodefensa, como se llama aquí), que pensó que no se podía perder parte de la diversión y usaron su maquinaria para apilar ingentes cantidades de nieve y poder construir algo que dejara con la boca abierta a los Sapporeños.
Lo sucedido desde entonces ya es historia, el festival fue aumentando su participación año tras año y ahora es uno de los eventos más famosos de Japón con participación internacional de paises como de China, EEUU, Finlandia, Lituania, Corea, Malasia, Mexico, Nueva Zelanda, Suecia, Tailandia… Es curioso que dudo que alguno de estos países hayan vista la nieve si no es fuera de si mismos.
El momento surrealista: Grupos de hard rock y punk, tocando (en camiseta) con el mundo congelado de Walt Disney por detrás.
El momento nostálgico. Poder comprar Glühwein!!
En definitiva toda un evento que merece la pena ver y disfrutar del ambientillo de la zona, aunque haya que llevar sucesivas y sucesivas capas de ropa.
Más, más y más fotos, aquí.
Las esculturas de hielo de Susukino. Sapporo (2)
No. No era sólo el estómago el que nos había llevado a la fría y remota Sapporo, si no un evento anual que llena la ciudad de turistas (atrae alrededor de dos millones de personas, la mayoría japoneses) y que dispara los precios del alojamiento y el transporte durante un fin de semana. El Yuki Matsuri (雪まつり).
Un festival de hielo y nieve que decora las gélidas y heladas calles, donde por mucho que asome el sol el grajo siempre vuela bajo. Un festival precioso repartido por la ciudad que se originó en 1950 cuando seis colegios locales comenzaron a hacer esculturas de nieve en el parque Odori.
Una de las partes de este festival son las esculturas de hielo de Susukino, que casi se puede considerar un festival en si mismo ya que tiene alrededor de 100 esculturas. En esta parte predomina el hielo por encima de la nieve, lo cual lo hace un mar de reflejos y cristales fantásticos si lo atraviesan los rayos de sol, como tuvimos la suerte de comprobar.
Tiene una parte meramente publicitaria, en la que algunas marcas patrocinan su propia escultura y otra parte de concurso, donde destaca el detalle con que se han trabajado las obras. Dragones, Águilas y caballos dominan este éfimero museo al aire libre. Joyas heladas.
¿Damos una vuelta?
Más fotos, esculpidas en frío hielo, aquí.
Nieve, Nabe, Ramen. Sapporo (1)
Como bien sabéis lo que me conocéis, bajo este aspecto de alma cándida y adorable hay un ser corrompido por la envidia. Así que cuando Sirventés, Vanessa y gran parte del populacho Madrileño decidieron rebozarme por la cara las preciosas nevadas que asolaban el viejo continente no tuve más remedio que tragar bilis y dejar que otros me contaran lo que me hubiera encantado ver con mis propios ojos.
Tenía el destino otros planes para que yo satisficiera mis necesidades para con la nieve demostrándome además que hay que tener mucho cuidado con lo deseas, porque lo mismo se cumple y acabas en medio de una ventisca con copos como puños en plena ciudad.
Llegamos a Sapporo, capital de Hokkaido, la isla más al norte de Japón, una mañana soleada en la que ya desde el avión todo se veía cubierto de una gruesa capa de nieve. Con la siempre excelente compañía de Pablo, Yuko, Héctor y la visita estelar de un Pierre Nodoyuna recién aterrizado para la ocasión, comenzamos un fin de semana mítico.
Marimokkori, la mascota de Hokkaido. Sí. Efectivamente, lo que tiene entre las piernas es una enorme p….!!! ¿Nadie piensa en los niños? De hecho el propio nombre es un juego de palabras entre Marimo (un tipo de alga de la zona) y Mokkori, jerga para referirse a las erecciones. Insisto. ¿Nadie piensa en los niños? Jotacé, ¿donde estás?
Sapporo es una de las ciudades más jóvenes de Japón, pues se formó en 1868 pero es además la quinta más grande de este país con casi dos millones de habitantes. Hokkaido siempre había sido el hogar de los Ainu, un grupo étnico indígena que fue despreciado y marginado por los japoneses cuando se fueron asentando en la isla.
Actualmente la población de Ainu es bastante reducida y se calcula que hay alrededor de 15.000 japoneses que tienen descendencia directa con los Ainu, aunque se encuentran mezclados con el resto de nipones. Los Ainu que conservan su modo de vida original son pocos y se encuentran reducidos y confinados en algunas zonas de la isla. Solo reciéntemente se les ha reconocido su aportación a la cultura japonesa y se han ganado el respeto por su cultura, lengua y modo de vida.
Desafortunadamente Sapporo es una ciudad japonesa 100%. Ni rastro de Ainus.
Sapporo emergió a finales del siglo XIX y principios del XX como un gran productor de productos agrícolas y de cerveza. Destaca y es reconocido a nivel nacional, su Ramen, teniendo multitud de restaurantes que sirven está especialidad y una calle, Ramen Yokocho, dedicada únicamente a este tipo de restaurantes. No podíamos fallar.
No fue con lo único que llenamos el buche. Estando el mundo exterior a bajas temperaturas y con nieve casi constante durante todo el fin de semana, había que comer mucho y muy calentito para poder coger y generar calor y poder recorrer la ciudad.
Entre estas comidas caloríficas, está el Sapporo Soup Curry, una especialidad de la zona con distintos grados de picor que podríamos definir como picante, muy picante, mexicano, aliento de dragón y Satán lloraría. También destaca el marisco y el pescado en general, estando el sushi y el sashimi de rechupete y completamos el tour gastronómico con Chanko Nabe, comida favorita de los luchadores de sumo. Algo ligerito.
Pero a pesar de que podía haber sido perfectamente factible, no habíamos cruzado Japón simplemente para comer. No. ¿Qué intenciones podrían habernos llevado a ese lugar en ese momento determinado?
Me temo que no puedo revelar más por el momento. Los que anden deseosos de completar este relato deberán esperar a la siguiente entrega. En su kiosko al día siguiente.
Mientras tanto, para aliviar la espera, más fotos, frescas y nevadas, aquí.























































