No se puede decir adiós a una ciudad como esta si no es a traves de canales de luz rompiendo la noche. Esa fue, para mí, la imagen de esa ciudad llena de contrastes y excesos.
Archive for Shanghái
Las históricas calles de Yuyuan. Shanghái (8)
Se deja volar la imaginación y entre las angostas calles que entretejen el desordenado plano de Yuyuan uno se la puede imaginar entresaliendo de la niebla, pegado al río y con piratas chinos y demás filibusteros y malandrines haciendo sus oscuros negocios en igual de oscuros antros.
Y es que la arquitectura aglomerada de sus edificios tan típicamente chinos, te sacan del tiempo para hacerte retroceder unos siglos. Desafortunadamente la cantidad de tiendas, souvenires, starbucks, restaurantes y demás comercios no siempre tradicionales, le restan encanto y te devuelven a nuestros días, donde los bravos aventureros del mar en busca de tesoros sólo habitan en los libros.
Aún así, este bazar es una visita imprescindible dentro del Old Town de Shanghái, donde 700 años se acumulan en sus rincones, patios, estanques, puentes, pabellones y algún que otro templo escondido.
La maravilla de la zona son sin duda los Jardínes de Yuyuan, que tardaron 20 años en construirse alla por mediados del siglo XVI, y es un oasis de paz y calma en el centro del ruidoso Shanghái, lleno de caminos y paseos decorados con plantas y rocas que le han valido la reputación de Corona de la Belleza del sureste Asiático.
Más fotos con cicatrices de aventuras, aquí.
Siglos de arte. Shanghai Museum. Shanghai (7)
No visité muchos museos durante mi viaje por China, pero hice caso de las recomendaciones de las guías y de la gente para pasar una mañana entera en Museo de Arte de Shanghái. Una lección maestra de historia de China a lo largo de los siglos con más de 120.000 piezas.
Allí se dan cita cerámicas, porcelanas, bronces, esculturas, pinturas, caligrafías, joyas, trajes con una variedad tan rica como la cantidad de diferentes pueblos y culturas que han campado a lo largo y ancho del vasto pais.
Es abrumador por un lado. Por el otro es sobrecogedor ver la brutal transformación de un imperio como el chino en lo que es ahora. Restos de otra época de grandeza que ahora parece olvidada o muy lejana pero que se afana en recordar que existió en lugares como este.
Una visita obligada en Shanghái tanto como un paseo por Lujiazui o el Bund.
Espejo de occidente. Lujiazui. Shanghái (5)
No estaba el gobierno Chino muy contento con esto y en 1990 decidió contraatacar creando una ciudad financiera propiamente china que compitiera contra esa “aberración capitalista” llamada Hong Kong.
La ciudad elegida para ser el nuevo estandarte de la economía china sería Shanghái.
Si el Bund, con su aire marcadamente occidental ocupaba la orilla Oeste del río Huangpu fue la orilla Este, Lujiazui en Pudong, la zona que se rediseñó para relanzar está ciudad y hacer frente al resto del mundo. Un Skyline atrevido, irreal, lleno de colores. Un ejercicio de prepotencia que resulta tan increible que no puedes por menos que sentirte atrapado por él. Como una mosca a la luz.
De cualquier manera a los simples mortales “sólo” nos quedará sentirnos unas hormiguitas a los pies de estos impresionantes mastodontes frutos del orgullo… y alucinar.
Más fotos de este otro planeta, aquí.
La huella de Occidente. Shanghái (4)
Corría el siglo XVIII y los productos chinos tales como la seda, el té o la porcelanaeran ampliamente codiciados por los compradores europeos. A pesar de está interesante demanda el gobierno chino, gobernado por Qianlong no estaba interesado en el comercio europeo, pues consideraban su influencia bastante nociva para la cultura china.
Hecha la ley hecha la trampa. Los comerciantes europeos empezaron a buscar otros modos de conseguir los productos chinos. ¿La clave? Las drogas. Los ingleses comenzaron a introducir como contrabando grandes cantidades de opio procedente de sus cultivos de la India para intercambiarlos los productos chinos.
La situación en China que no era fácil en aquel momento lo que hacía que gran cantidad de los chinos acogieran el opio como vía de escape, avivando así el comercio de esta droga. Para cuando el gobierno Chino quiso pararlo ya había alrededor de 10 millones de Chinos eran consumidores habituales. Decidido a pararlo en 1839 el gobierno chino empezó a registrar almacenes y acabó encontrando y quemado unos 20.000 cofres de Opio en Guangzhou.
Los “traficantes” ingleses lejos de sentirse avergonzados, consideraron dicha destrucción como una confiscación de su propiedad privada y exigieron una compensación económica que por supuesto no obtuvieron por parte del gobierno chino.
Indignados, los ingleses bajo las ordenes del primer ministro Lord Palmerston mandaron sus flotas a las que se denominó la Primera Guerra del Opio, que acabarían ganando con la derrota y rendición del gobierno chino y la firma del tratado del Nanking que abría cinco puertos de China a Inglaterra y además cedía la isla de Hong Kong a los británicos a modo de compensación.
Entre estos nuevos puertos abiertos estaba Shanghái. Ya por aquel entonces una de las ciudades mercantiles más importantes de China donde los ingleses se asentaron de manera permanente y donde a rebufo llegaron otros paises europeos.
Los chinos molestos con esta situación en sus puertos estallaron en la Segunda Guerra del Opio en 1856. Volvieron a perderla y acabaron firmando el tratado de Tientsin que acabó abriendo aún más puertos y aumentando la cantidad de países que podían comerciar con ellos.
Para 1936 Shanghái era una de las ciudades más grandes del mundo con tres millones de habitantes entre los que se encontraban 35.000 extranjeros que prácticamente controlaban la ciudad, la cual empezaron a abandonar en la guerra del Pacífico en 1941, para marchar definitivamente con la llegada al comunismo de China en 1949.
De este apasionante episodio de la historia quedan muchos recuerdos físicos en el actual Shanghái. Mucha de su arquitectura mantiene el estilo europeo de principios del siglo XX donde se estableció el Asentamiento internacional y la concesión francesa.
Y entre todo estos, destaca por encima de todos El Bund.
Uno de los mayores centros financieros de Asia a principios del siglo XX donde se ubicaban los bancos de China, Inglaterra, Francia, Alemania, Japón o Bélgica a orillas del río Huangpu. Lugar de encuentro de refinados gentlemen de ostentosas fortunas que aún hoy en día sigue siendo considerado uno de las más bellas orillas de Asia.
Y es que una cosa no quita la otra… o no?
























































