De lagos blancos, agujas rojas y agujetas dolorosas

La simple frase de la boca tímida de el Pachinko resumió entre resoplidos y dolorosas agujetas el sentimiento general. “Hay que ver, lo bien que estamos aquí ahora. ¡¡Tenemos hasta agua!!” Definitivamente, nuestros estándares de satisfacción habían caído hasta los mínimos insospechados. Pero ¿qué había sucedido? ¿Cómo habíamos llegado a ese estado tan lamentable? Veinticuatro […]

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