La luz de Lisboa

Lo llamaban mercadillo pero era la mayor acumulación de trastos de la que podía dar fe. Las aparentes pilas de cachibaches, piezas olvidadas, ropa usada, juguetes rotos, se intercalaban con libros usados, trozos de futbolines, muebles, algunos incluso habiendo sobrevivido a la carcoma, espejos, cintas de VHS, botones, cubertería, herramientas para el jardín o las […]

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