El Corral de la Morería, Madrid,
MinubeTrip Febrero 2010
Archive for February, 2011
Colaborando con LaPagina0

Cuando conocí a Alexia, una de las cabezas de LaPagina0, un nuevo medio de comunicación online, y me propusieron colaborar con ellos no tardé demasiado en aceptar. A ellos les gustaban mis fotos y para mí era una oportunidad excelente de dar difusión a mi trabajo. El resultado para el primer número ha sido una serie de retratos del mundo, que a muchos puede que os suenen.
Retratos inmundos, en LaPagina0
No dejéis de ver toda la página online, que nace con la ardua tarea de hacerse un hueco en el mundo del periodismo y además, luchar por hacerlo de una manera libre. El listón está alto, pero que al menos hay que intentarlo. Cualquier opinión es bienvenida.
Estad atentos, que en breve aparecerá el número 2.
El espacio sideral…
… poseyendo a Pak dentro de un sótano/bar y otras cosas más extrañas que nos ocurrieron en el Minubetrip por la Comunidad de Madrid, en breve.
Barrigas que cambian una vida
Aguantaron todo lo que hizo falta, sin quejarse durante las cuatro horas que duró la sesión de fotos. Sabíamos que era un momento especial. Madres y papis primerizos ante el vértigo de sentir que todo inevitablemente iba a cambiar. Ser testigo, como amigo, de la transformación es fantástico. No sólo los cambios físicos, también sus caras, sus miradas, la inquietud, los nervios… poder fotografiarlo fue un privilegio.
Probamos, experimentamos, jugamos con luces, sombras, telas, con un foco, dos, tres… y con la ayuda de un ventilador, se perdía la tensión inicial al ponerse delante de las cámaras y poco a poco, llegábamos a un grado de intimidad cómoda para todos. Está siendo una constante en las fotos de estudio. Las primeras siempre cuestan. Preparando la sesión, me comentaron que uno de los mayores problemas al hacer este tipo de fotos, es hacer que las propias embarazadas se gusten, pues la mayoría no se ven tan guapas como les vemos el resto, presas de tantos cambios. Pero no me negaréis que están preciosas.
Algo más de una decena de fotos de satisfacción que cumplirán, espero, su cometido cuando dentro de un tiempo se las puedan enseñar a Pablo y Cristina y vean donde comenzó todo. Un beso, chicos.
Para Chus, Armando, Chistu y Lucy.
Si te apetece ver unas cuantas más, aquí tienes todas las fotos de la sesión.
La hora mágica en San Petersburgo
Sevilla
(Post este que echaba de menos el llegar tarde y tener este tipo de encabezamientos, así que se abstuvo de aparecer cuando tenía que haberlo hecho, en algún momento de Noviembre de 2010)
Había pasado demasiado tiempo desde la última y única vez que pisé Sevilla. En aquel entonces, hace cinco años, la recorrí fugazmente en compañía de amigos, que me la mostraron orgullosos, como si me descubrieran un tesoro, saltando de tapa en tapa, serranitos y cañas, entre naranjos y callejuelas estrechas coronadas por la Giralda.
Fue este cruce de miradas suficiente para que me quedara con ganas de más, pero la vida, caprichosa, no me lo había permitido hasta hace unos meses, cuando recién aterrizado de allende los mares pude asistir al EBE, ponerle cara a mucha gente de la que solo sabía un nick y volver a pisar esta ciudad. Sobre el EBE, ya se ha dicho y leido todo lo que habría que decir y leer, y yo además llego con mi retraso habitual tres meses más tarde, por lo que asumo que ya no será de interés, así que pasaré elegantemente a obviarlo para centrarme en las calles de una ciudad que ahora sí, tenía algo de tiempo para explorarla a mi agrado.
A pesar de recibirnos con lluvia, la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y mariana Ciudad de Sevilla, acabó regalando días en camiseta de tibio sol. Carros de caballos cargando de turistas y algún que otro local a través de su centro local, esquivando a viandantes y tranvías. Callejuelas empedradas, blancas con detalles radiantes de color que habrán hecho de decorados a mil y una intrigas, escarceos y amoríos.
Terrazas de buen comer y buen beber, conversaciones con un par de frases que lo dicen todo, las omnipresentes naranjas decorando las placitas, la ocre cuasi roja plaza de España, que tanto enamoró a George Lucas como enamora a cualquiera que pase por allí. Ladrillo visto, mármol y azulejos cerámicos que hacen un huequito para todos las provincias de España.
La torre del Oro, vigilante del Guadalquivir, río navegable que originó la semilla de Sevilla siendo el único puerto fluvial de España, lo que le permitió crecer gracias al comercio. Llegando incluso a convertirse en el puerto de entrada y salida con el Nuevo Mundo, tras el descubrimiento de America. Centro económico del Antigo continente. El puerto de Indias. Sin duda, debe mucho al Guadalquivir. Fueron los árabes lo que le dieron este nombre (evolución de algo como al-wadi al-Kabir) aunque fueron primero los fenicios los que lo renombraron como Betis. ¿Os suena de algo?
Y la joya: La Giralda. Más de 100 metros de altura para el campanario de la Catedral de Santa María, el edificio más alto de Sevilla (hasta la fecha), desde donde se puede apreciar el intrincado laberinto de las calles de la ciudad. La Giralda gobierna Sevilla, aparece tras cada esquina, por encima de todos los edificios que la rodean, calles pintadas en luces y sombras, y galerías de cristales.
Me sorprendió, aunque no debería, escuchar muchísimos idiomas en la calle. Inglés y alemán campaban a sus anchas, entre miarmas y killos, la mayoría de estudiantes llegados de todas partes en lo que es una de las ciudades más apetecibles de España, uno de los destinos turísticos favoritos de mucha de la gente que he conocido. Una apuesta casi siempre segura, salvo (dicen), en los extremadamente calurosos meses de verano. Cosa, que por otro lado, ni he probado ni me veo con ganas.
(El camarero al verme hacer la foto: “Que se quiere usted llevar la factura, ¿no?”)
¿Y que te encuentras por las calles? Restos de todas las épocas, de la romana Hispalis hasta la de esplendor árabe que en la época andalusí la renombraron como Ishbiliya. Un mosaico de historia, donde igual te encuentras restos del Califato que vírgenes adornando las calles.
¿Y bien? ¿Que les parece? No estuvo mal para apenas un par de días, ¿no creen? Sí, sí… aún me deje muchas cosas… no me lo recuerden.
Las gracias van para la hospitalidad de Samu, Lupe, Salva y Bea. Las dedicatorias en cambio para Marta y Gsu, que se que la echan de menos.
Todas, toditas las fotos, en su galería de flickr.


















































