Qué alguien me detenga!! Que alguien me recuerde que existen otras lentes!! No puedo parar!!
Qué alguien me detenga!! Que alguien me recuerde que existen otras lentes!! No puedo parar!!
El autócrata emperador y tirano Qin Shi Huang, consiguió en el 221 a.c. unificar el estado de Qin (lo que hoy conocemos como China). Dos mil años después todavía (sorprendentemente) se mantiene. Qin Shi Huang abolió el feudalismo mientras formaba un estado eficiente y centralizado, creo una extensa red de carreteras y canales (algo más de 6000 kilómetros), introdujo una moneda común, estandarizó unidades de medida y estableció una escritura unificada… todo ello antes de llegar a los 40 años. Todo un hito para un fanático y paranoico emperador capaz de hacer trabajar a cientos de miles de esclavos y prisioneros en proyectos mastodónticos.
Uno de ellos todavía se tiene de pie. Aprovechando los muros que había entre los previos reinos, Qin Shi Huang decidió unirlos para crear una impenetrable muralla que protegiera su vasto imperio. Empleo 10 años de trabajo y 180 millones de metros cúbicos de tierra para crear una de las estructuras más impresionantes que se pueden ver sobre la tierra. La Gran Muralla China.
Lógicamente, no fue impenetrable y fue el Mongol Genghis Khan quien la atravesó en 1213 (catorce siglos depués, no está nada mal) cuando dijo sabiamente que “la fortaleza de las Murallas depende del coraje de los que las defienden”. En 1215 Khan conquistaba Pekín y se comenzaba a forjar el Gran Imperio Mongol. El imperio más extenso que ha existido desde la faz de la tierra, desde Corea hasta el Danubio (no os perdáis el gif animado de la Wikipedia para haceros una idea). Sus dimensiones sirvieron para unir Europa con Asia y con ello la famosa Ruta de la Seda. Pero me desvío del tema, que esto habrá de ser contado en otra ocasión! (Cuando la haga por ejemplo…
)
Los mongoles no gobernaron más de un siglo, pues siendo un pueblo nómada, no les sentó demasiado bien el asentamiento y fueron absorbidos poco a poco por los pueblos que habían conquistado. Comenzaron las rebeliones, revueltas, se fue diviendo todo hasta que se colapsó y fue entonces cuando Zhu Yuanzhang se alzó con el poder estableciendo la dinastía Ming que habría de reunificar China. Se retomó entonces la Gran Muralla en una descomunal obra que duró 100 años y se cobró muertes de similares épicas proporciones apodando a la muralla como el mayor cementerio del mundo. La Muralla se extendió casi otros 1000 kilómetros hasta llegar a su máximo esplendor. En total unos 7000 kilómetros en su tramo principal sin contar ramificaciones. Casi 7 Españas una detrás de la otra…
Allí aguantó la Gran Muralla China el envite de los Manchúes, hasta que se les dejó pasar pensando que una alianza con ellos ayudaría a sofocar las armadas rebeldes de campesinos que asolaban Beijing. Los Manchúes ayudaron y lógicamente se quedaron con el poder, estableciendo la dinastía Qing y la Muralla que pasó a ser gobernada por los que deberían haberse quedado en sus afueras, perdió su sentido y cayó en el abandono.
Más de 2000 años de historia apasionante cuyos vestigios aparacen hoy en día como cicatrices sobre los montes de China. Ahora quedan trozos, retales que te hacen imaginar lo magnificente que fue. Los tramos que aún quedan en pie pueden ser visitados, siendo Badaling la zona más turística por ser la que está más cerca de Pekín. Por recomendación expresa de mi amiga Núria, decidí no visitar esta parte, pues la infame cantidad de visitantes podría arruinar la experiencia. Me aconsejó en cambio ir a una de las zonas más alejadas (aproximadamente a 110 kilómetros de Pekín) en el tramo que une Simatai con Jinshanling. Nunca se lo agradeceré lo suficiente. Consejo de oro.
La Muralla no está reconstruida, pero eso le añade encanto en lugar de restarselo. Se puede elegir entre hacer un trekking de 20 kilómetros o uno de 10 (me lo llevo!!) que lleva unas 3 horas y media viendo como la maravillosa serpiente de piedra aparece y desaparece por las montañas hasta donde llega la vista. Fantástico.
Recordaba con una sonrisa y con especial cariño como de pequeño veía en los libros los relatos de los aventureros que se habían cruzado el mundo y aparecian posando encima de la Muralla China. La Muralla China. Esa sensación extraña de que ese lugar remoto y lejano estaba más allá de lo imaginable mientras pensaba en como habría que cruzarse el mundo para poder llegar a verlo. Y 20 años después allí estaba yo. Qué fuerte.
Ha sucedido. Todo el mundo con sus juguetes nuevos y yo muerto de envidia tuve que hacerme con uno. Aunque no se como usarlo todavía llevo un par de días disfrutando como un enano. Con ustedes, mi nuevo ojo de pez!!!
No puedo mentiros, me encanta.
Me temo que voy a estar algo pesadito con esto en los próximos días. No me lo tengan mucho en cuenta. Luego lo mismo se me pasa… o no.
¿Quién tiene hambre? Venga golosos!!! Que tenemos de todo y para todos los gustos (o casi todos)! Pasen y elijan las vísceras y los bichos que prefieran!!! Cierto es que también hay cosas normales (al menos desde el punto de vista gastronómico occidental) pero dado que esas ya nos las conocemos, lo mejor será armarse de valor y probar las que no. No os hagáis lo remolones, que lo mismo hasta nos acaban gustando.
Donghuamen Night Market, un divertidísimo lugar “ligeramente” orientado hacia el turista más que hacia el pekines que podría definirse como un zoo comestible. A los clásicos pinchos de pollo, terneras y similares, se unen ciempiés, gusanos de seda, escorpiones, serpientes, riñones, corazones, testículos (de vaya usted a saber que o quien), caballitos y estrellas de mar, filetes de avestruz y mucho más…
¿Quién dijo miedo? ¿Os parece si comenzamos el menú con un poquito de serpiente…
… y seguimos con unos escorpiones?
Tanto unos como otros estaban bastante buenos (los escorpiones muy crujientes y saladitos por cierto), pero la ruleta rusa (o china mejor dicho) tiene lo que tiene, que luego decides jugartelas con las larvas de gusanos de seda y el resultado es mucho menos satisfactorio. :S
Sin riesgo no hay victoria, amigos de Arguiñano!! Bien saben los que me conocen que rara vez le hago ascos a la comida, pero no pude comer más de una y me fui corriendo a beber algo para quitarme el sabor! Horror!! Habré encontrado a mi némesis? Gusanos de seda 1, Ignacio 0… pero mientras urdo mi venganza aquí tenéis un video del ambiente de la calle. A ver con que os quedais!! Suerte!!
Alguna foto más dispuesta a ser atacada por los jugos gástricos, aquí.
Vía Sólo otro blog infame he descubierto Poladroid, un programita que rememora el efecto de las cámaras de fotografía instantáneas que lentamente iban apareciendo ante tus ojos. El aire añejo de las fotos me ha parecido muy apropiado para las fotos que tenía de Wangfujing Street, una calle estrecha en el centro de Pekín, abarrotada con souvenires y puestos de comida bajo la atenta mirada y sonrisa complaciente de los tenderos que intentaban entablar conversación contigo en un intento de atraerte a su tienda a la par que te hacían regateos imposibles.
Retomamos la senda de Pekín y con ella el más mastodóntico de sus lugares. Si pensabáis que Tiananmen Square y La Ciudad Prohibida eran grandes y que deberías llevar cantimplora y bocata para recorrer el Templo del Cielo, permitidme que os presente el Palacio de Verano.
Lugar de recreo de la corte real, esta formado por templos, jardines, pabellones, corredores y lagos en un intento por que la Casa Real tuviera un veranito más fresquito alejada del calor que recalentaba la Ciudad Prohibida. En total 300 hectáreas de las cuales tres cuartos son agua con su gigantesdo lago Kumming en el centro vigilado por la Colina de la Longevidad Milenaria como puntos más emblemáticos de todo el complejo.
Es ciertamente cansado recorrerlo entero, pero supongo que esa era la idea cuando lo idearon, que te lleve muy muy lejos. No en vano, tenía hueco para la corte… y para las cortesanas, así que bien sabían cuando lo hacían que deberían hacerlo bien grande para que no se encontraran.
Su diseño, es muy armónico, intentando compensar los elementos a la vista para que encajen perfectamente. Por ejemplo la Pagoda que corona la Montaña de la Longevidad Milenaria, se destruyó para volver a construirse con una reducida parte de su tamaño de modo que el conjunto fuera más agradable en el entorno.
Además está lleno de detalles curiosos, como un barco de Mármol, que lógicamente nunca navegó, pero que hacía las delicias a la hora de tomar el té con la brisa del lago, o un enorme corredor de 750 metros, que con 14.000 pinturas recordando la historia de China permitía a la emperatriz pasear a lo largo del Palacio sin importar de que cara se desperatara el tiempo.
Barcas, dragones, islas, puentes, templos, pabellones, bosques, montañas… Realmente es un ejemplo del poderío y el arte de la China de hace unos siglos. Es completamente imprescindible en Pekín (aunque llevará más de medio día verlo o hasta que las piernas reniegen de ti).
Por cierto, un breve inciso. Ya sabéis que yo no soy de corte deportista y líbreme de hablar mal de los que desean mover sus músculos y articulaciones pero por muy sano que sea, montar un Aerobic Makinero a las puertas del templo no es que me parezca mal, pero algo de grandeza y épica si que quita. Os pongáis como os pongáis.