Archive for November, 2007
El bosque encantado
Enchanted Woodland, el bosque encantado en que se transforman con la caida del sol los jardines de Syon Park, cuenta con más de mil lucecitas de colores vistiendo de luz la noche.
El resultado, raro, extraño, genera un sentimiento curioso, de ir mirando a un lado y a otro, sintiendo el cambio. Queda lejos la imagen de bosque tenebroso, bañado por la negrura a orillas de un lago que podría tener en cualquier otra fecha y se hace amigable y desde luego sorprendente.
Si estáis por Londres, no os lo podéis perder. (Aunque está en Zona 4, aviso). No dura mucho. Hasta el 9 de Diciembre.
¿Vais a resistiros a la magia?
Desde la fortaleza. Stirling (y 2). Por Escocia (23)
No sólo eso, sino que además es de los más bonitos y en mejor estado. Su ultima reconstrucción data de los siglos XIV y XV, aunque algunas partes se añadieron en el siglo XVII (y por lo que nosotros vimos, siguen restaurando unas cuantas partes – parece ser que estará completamente listo en 2008).
Empezó siendo remodelado por Jacobo IV de Escocia (¿Alguien sabe por qué se tradujo James por Jacobo?) y es una pequeña ciudad en miniatura. Muy cuidado, con un Gran Salón con un impresionante techo de madera y montones de salas con todo lo que cabría esperar: chimeneas, armas, armaduras, tapices. Caballerizas, almacenes, torres, almenas, murallas… y jardines (por supuesto).
Resulta especialmente interesante las cocinas, ambientadas con muñecos, estatuas en mitad de movimiento que recrean con todo lujo de detalles la vida entre calderos. La caza, la pesca, los cocineros, los sirvientes, los perros… (una pena que no tenga fotos decentes, pero seguro que os lo podreis imaginar)
También tiene unas cuantas exposiciones sobre los maestros de la época, carpinteros, alfareros, escultores, escritores, incluso bardos y bufones.
Nos costó un maratón y probablemente la comida más rápida de todo el viaje (en modo total del Equipo W) llegar a tiempo y disfrutar brevemente (una pena) de todo su esplendor. La verdad es que en un castillo de estos, se pueden echar bastantes horas. Y si no siempre quedan las maravillosas vistas.
Hijos de Escocia. Stirling (1). Por Escocia (22)
Ansiosos por entrar en batalla, la caballería inglesa atacó empezando a cruzar el puente. Los arqueros escoceses lanzaron una lluvia de flechas por encima de los caballeros partiendo su ejército en dos. Los 5.000 ingleses que quedaron aislados fueron masacrados y muchos fueron arrojados al río donde murieron ahogados por el peso de sus armaduras. Tras el golpe moral el ejercito inglés derruyó el puente y se retiró, dejando las tierras en posesión de los escoceses.
Fue la primera de una serie de batallas que llevaron al ejército de William Wallace a llegar incluso hasta Newcastle, antes de caer derrotado en la Batalla de Falkirk, traicionado por los nobles escoceses comprados por el rey Eduardo I de Inglaterra. Aún a pesar de esta derrota William Wallace siguió luchando a los ingleses hasta que fue capturado cerca de Glasgow y conducido a Londres donde se le torturó hasta la muerte.
Precisamente en Stirling, donde tuvo lugar su primera gran victoria, en la cima de la colina Abbey Craig, se alzó en el siglo XIX un monumento para recordar su imagen y su historia.
67 metros de altura, desde cuya cúpula se pueden observar los siete campos de batallas que rodean Stirling, tiene unas vistas impresionantes y solo por eso merece la pena subir los 246 escalones en espiral.
El edificio además está dividido en plantas (no todas con el mismo interés) donde se puede encontrar entre otras muchas curiosidades el mandoble de William Wallace, uno de tantos espadones Claymore de 1,64 metros de altura (aproximadamente la altura media del escocés de la época).
Lo peor sin lugar a dudas las cutreactuaciones de la vida de Braveheart perpetradas por un par de actores…
… y la hipermegacutre estatua de Wallace Mel Gibson. Mis ojos! Mis ojos!
Luchad y puede que muráis. Huid y viviréis… un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces por una oportunidad, sólo una oportunidad, de volver aquí a matar a nuestros enemigos? Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán LA LIBERTAD.
Por cierto, que siento quitar parte de la magia, pero la última frase no la dijo el propio Braveheart, sino el guionista de la película adaptándola de una frase de Enrique V, de William Shakespeare. Jur jur!
Un anillo para gobernarlos a todos… cantando y bailando.

Muy pocas cosas parecen ya imposibles de adaptar de un medio a otro y el señor de los anillos no podría ser una excepción. El libro parecía inabarcable en cualquier otro formato que no fuera papel y ya se han hecho películas (una hasta de dibujos animados).
Quizás el llevarlo al teatro supondría un reto aún mayor que el que tuvieron que enfrentarse Peter Jackson y su equipo en su sagrada trilogía. ¿Se pueden adaptar tres libros de bastante densidad y complejidad a una obra de teatro teniendo esta una duración aceptable? Ya para comprimirlo en 12 horas de película se sufrió lo suyo, así que dejarlo en una duración aproximada de tres horas puede parecer una misión imposible.

¿Sería podría además rizar el rizo y llegar al más difícil todavía? Parece ser que así lo pensaron los que se embarcaron en este proyecto. El resultado: The Lord of the Rings, the Musical.
¿Como salen parada de este desafío esta producción? Pues con una obra bastante irregular que tiene su principal inconveniente en la imagen ya icónica que las películas le han dado a la obra. Cuesta mucho olvidarse de los paisajes de Nueva Zelanda y de los rostros de Viggo Mortensen, Elijah Wood, Christopher Lee, Ian McKennen y demás reparto cinematográfico.

El segundo problema es una cuestión de tiempo. Debido a la compresión la obra parece acelerada. Las escenas son demasiado cortas y rápidas para poder ir llevándote de un lado a otro, sin tener muchas veces el dramatismo que necesitan. No estaría de más añadir 30 minutos más a la obra para que las escenas reposen cuando tienen que hacerlo o por el contrario quitar algunos elementos de la historia, que con los cambios del guión no tienen mucho sentido seguir dejando. Porque además, es casi imprescindible conocer la obra de antemano para saber que está pasando, y donde está cada uno en cada momento.

Puede parecer entonces que es un completo desastre, pero no es así. Tiene una gran baza guardada y es la espectacularidad. El musical más caro de la historia sabe muy bien donde ha invertido sus dineros, en un alarde imaginativo para recrear bosques, montañas, ríos, volcanes… el escenario más impresionante que he visto en un teatro y en constante movimiento: gira, sube, en módulos que se abren, se cierran, se juntan, se separan, mientras los actores saltan de unos a otros, se mueven mientras el suelo se mueve, es alucinante.

También tiene ciertos momentos muy cuidados en los que se te pone la piel de gallina y son unos cuantos. La primera aparición de Gollum, la caída por el interior del monte del Destino, Déagol encontrando el anillo por primera vez, la aparición de entre las sombras de Ella y sobre todo ese momento escalofríante que enfrenta al Balrog de Moria con Gandalf el Gris: Soy un servidor del Fuego Secreto, que es dueño de la llama de Anor. No puedes pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada, llama de Udûn. ¡Vuelve a la sombra! No puedes pasar!!.

En resumen, no es el musical con mejores canciones ni donde mejor cantan, pero merece la pena por ver que la artillería pesada que se puede desplegar en un teatro. Para dejarte con la boca abierta. Claro que entramos en la eterna discusión de si uno va al cine a ver sólo efectos especiales, pero eso ya que cada cuál decida.
Marchester. Madchester. Manchester
Manchester me pareció un cúmulo extraño de todo tipo de elementos. Se convirtió gracias a la revolución industrial en al primera ciudad industrial del mundo occidental, siendo esta una herencia que todavía se puede ver en las calles. La arquitectura de lo que ahora son oficinas y apartamentos no puede ocultar que fueron antaño fábricas o almacenes. Junto a ellos, se alzan nuevos edificios, junglas de cristal, creando un variopinto y extraño paisaje urbano.
En este ambiente industrial surgió uno de los movimientos industriales más importantes de finales del siglo pasado. Grupos indies como The Smiths, New Order y The Fall, daban paso a un movimiento principalmente musical que se denominó Madchester (también como Sonido Manchester) agrupando bandas como The Stone Roses, Happy Mondays, y empezando a tomarse en serio tipos de música como el House.
Madchester puso a la ciudad culturalmente en el punto de mira internacional y especialmente a un club. The Haçienda, ya derruido sobrevivió desde 1982 hasta 1997, potenciando el Acid-House y las Rave. Para muchos los 90 comenzaron en su interior. A menos escala se puede comparar en términos de revolución con la movida madrileña.
Uno de sus episodios más importantes ocurrió en 1996 cuando el IRA hizo estallar una bomba en sus calles más céntricas. Afortunadamente no murió nadie, pero la zona quedó devastada y sólo quedó en pie un buzón de correos, que a día de hoy, en funcionamiento y con una plaquita conmemorativa, recuerda un episodio que como los que se asocian a actos terroristas nunca tuvieron que ocurrir.
Todo estas influencias, se pueden ver por la calle. Especialmente en la gente. La mezcla es… industrial. Jajaja. Bastante macarra.
Siendo además como es una ciudad universitaria, el ambiente nocturno y el jolgorio están por todos lados y no es raro encontrar sitios abiertos hasta las tres de la madrugada. Vamos, un sitio ideal para salir sin complejos a quemar la noche.
Curiosamente, los taxistas no conocen sus calles y en todos los momentos que cogimos alguno para desplazarnos, nos preguntaban como ir a los sitios (WTF!) lo que nos llevó a alguna que otra discusión seguida de improperios con alguno. Obviaremos gran parte de las aventuras nocturnas y perdidas de orientación que nos dejaron en lugares remotos, pues merecen ser contadas no en post, sino en compañía y aderezadas con cañas, pero la experiencia merece la pena. Abstenerse delicados.
También tuvimos nuestro momento German Revival, pues un mercado navideño al más puro estilo alemán, cargado de Bratwurst, Glühwein y artesanías variadas adornaba sus calles. No entiendo muy bien la influencia germana en esta ciudad inglesa, pero afloró esas preciosas navidades rodeados de luces en los Weinachtmarkt.
Darle las gracias a Borja, por el alojamiento, comida y compañía y acompañantes variados. También por llevarnos por los más oscuros antros aún cuando el cuerpo le pedía descansar. Muchas gracias. Pero no tienes escapatoria. Sabemos donde vives. Volveremos!




















































