Tengo especial predilección por Siete Picos. De las rutas de la Sierra de Guadarrama que conozco es de las que más me gusta. Mezcla un poco de todo. Tramos de bosque, tramos abiertos en altura con decenas de rocas en todo tipo de rocas. Es una delicia y se ha convertido desde hace unos años en mi prioridad si puedo acercarme a pisar la nieve. Es cierto que Peñalara es inmensa y tiene ese plus de sentirte en el punto más alto de la zona, pero Siete Picos me tiene el corazón robado.
No es una ruta con mucho misterio. Madrugas todo lo que puedas para llegar con tiempo a coger el 691 y adelantarte a las hordas de esquiadores y curiosos que quieren sentir la nieve, subes hasta el puerto de Navacerrada y en cuanto empiezas a comenzar y a subir desaparece la mayoría de la gente y tienes la montaña casi para ti. La única pega de esto es la poca frecuencia del autobus desde Madrid, siendo los dos únicos por la mañana entre semana a las 8:30 y 9:30.
Una vez comienzas a caminar tienes una pequeña subida entre el bosque, seguida de un llaneo abierto para acabar con otra subida que te lleva al inicio (o final) de los 7 Picos. A partir de aquí crestear los picos es una ruta bastante cómoda pero con nieve las cosas se vuelven más divertidas. Y es que según las condiciones me he encontrado hundiéndome hasta más de media pierna o con la nieve dura durísima en la que solo se puede caminar con seguridad con crampones o raquetas. De hecho en muchas ocasiones he acabado bajándome hacia el camino Schmidt sin haberlo completado porque se volvía intransitable.
De cualquier manera, se completen o no los 7 picos y se baje hacia la ladera norte, donde está el camino Schmidt que desemboca en el Collado Ventoso ya solo queda decidir como terminar la ruta. O se vuelve hacia el puerto de Navacerrada por el Camino Schmidt o se comienza la bajada hacia Cercedilla por alguna de sus múltiples variantes. Se puede añadir algún pico más desde Collado Ventoso como el propio Cerro Ventosos que desemboca en el puerto de la Fuenfria donde se puede añadir el Pico del Águila, por ejemplo. Y en Cercedilla ya no hay problema de vuelta a Madrid porque se junta el autobús y el tren. Malo será no pillar en algún momento alguno de los dos.
Este principio de año ha llegado cargado de nieves, pero no ha habido muchos respiros ya no con sol, sino con algo de buen tiempo para disfrutarlos. Durante estas primeras semanas del 2026 el tiempo ha sido inmisericorde. Llegaron las nieves, si, pero antes de que pudiéramos sentirlas en su esplendor llegaron las lluvias y el viento. ¿Resultado?. Para cuando llegó el sol las grandes capas de nieve ya eran un recuerdo y las melenas de los árboles ya se las habían sacudido en gran parte. No siempre se gana, claro. Pero aún así quedaban rincones azotados por el gélido viento donde la nieve no había sentido aún el calor del sol y se resistía a su metamorfosis en gotas de agua.
Siete Picos nunca decepciona, porque las vistas son magníficas y en un día claro como el de ayer, se podía ver sin problema la cordillera de Gredos o Segovia bajo la siempre presente vista de Peñalara, nuestro pequeño Fuji. Y si la nieve es la excusa para recorrer la preciosa orografía de Guadarrama, bienvenida sea.
Y ahora si, dentro fotos.
Nos vemos el año que viene.




































































