Habíamos estado toda la semana pendientes. El parte de mal tiempo y borrascas que azotaba la península estaba dejando la sierra de Guadarrama impracticable con muchos accesos y carreteras cortadas por el mal tiempo. Víctor y yo solo nos preocupábamos de que la previsión del tiempo nos prometiera un final y un poquito de sol para lanzarnos a la montaña. Con el tardío paquetón de nieve que estaba cayendo y sabiendo de su más que probable efímera vida, no queríamos perdernos el espectáculo. Necesitábamos, sobre todo, verlo en su esplendor.

Me encanta la ruta por Siete Picos. Es una de las rutas más cómodas de la Sierra de Guadarrama, ideal para enamorar a quién no la conoce demasiado pero con algo más de emoción que el Camino Schmidt, cuya comodidad lo convierte de alguna manera en la arteria principal de esta zona. Así que si todo iba según lo previsto nos podríamos encontrar con una buena ruta llena de nieve atravesando los bosques de pinos antes de hacer la preciosa hilera de cumbres de Siete Picos.

El plan era, por tanto, madrugar un poco, subir hasta el parking de Navacerrada en coche, empezar a escuchar el crujir de la nieve con los primeros rayos del sol y ver que nos deparaba las condiciones de la montaña tras la nevada. La verdad es que ya, con la ascensión hasta el Alto del Telégrafo y la pradera de Siete Picos, viendo como estaba de bonito todo, ya me habría vuelto a casa contento.

La Virgen de las Nieves (haciendo honor a su nombre)

Al fondo Peñalara

Caminábamos atravesando los bosques de pinos engalanados de blanco hasta que nos encontramos con la Virgen de la Nieves que nos indicaba claramente como había sido los días de mal tiempo. Semienterrada, vestía un traje de nieve y hielo moldeado por el frío y el viento gélido. Viéndola era fácil imaginarse las duras condiciones que había soportado. A partir de ahí, para nuestros ojos ávidos de paisajes fantásticos, todo siguió mejorando.

Porque realmente el entorno estaba impresionante. De cuento. Lleno de dunas congeladas sobre las que abríamos camino. Con mucho esfuerzo, con mucho trabajo. Hundiéndonos hasta más allá de la rodillas, en una odisea lenta y agotadora. Se nos pasó por la cabeza darnos la vuelta pero fue un pensamiento fugaz. No porque no estuviésemos consumiendo nuestras fuerzas y porque nos lamentásemos de no haber sido lo suficientemente previsores de no haber buscado unas raquetas que traer con nosotros, sino porque no podíamos renunciar a ese paisaje desolado, prístino e inmaculado que nos hacía sentir los últimos habitantes del mundo.

Pero nuestras excusas, disquisiciones y pensamientos a la Sierra le daban igual. Su único acto de misericordia era el habernos concedido un día exquisito, carente de nubes y con una temperatura magnífica que a la pocas horas empezaría a hacer agujeros en su perfecto manto blanco. Solo teniendo que preocuparnos por el cansado caminar y el hundimiento de cada paso nos dirigimos hacia los primeros de los Siete Picos. Se sentían nuestras huellas como una profanación de un terreno perfecto, olvidado, ignoto.

Recorrimos cinco de los siete picos, con la nieve a veces casi hasta las caderas, antes de decidir lanzarnos ladera abajo hacia Collado Ventoso. El track aseguraba que nos encontrábamos como el camino, pero el terreno sin una sola huella se volvió una bajada entre nubes. Descendíamos por intuición, atravesando metros profundos de nieve en polvo, mientras las capas heladas de las copas de los árboles empezaban a derretirse poco a poco sobre nosotros.

El pobre Víctor tuvo que soportarme dándole la turra para que me hiciera de modelo. 🙂

Fue un momento único. Duro pero mágico que nos llevó hasta la llanura de Collado Ventoso, punto de encuentro con el Camino Schmidt donde se rompió el hechizo de ser los últimos supervivientes del apocalipsis helado. Desde ahí solo restaba comerse el bocata rodeados de nieve antes de ponernos en marcha y hacer el cómodo camino Schmidt de vuelta. Un broche final maravilloso para un día inolvidable.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Aquí os dejo un mapita de la zona. Podéis descargar la ruta GPX a través de wikiloc.

Perfil de la etapa

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