Fugu, de la familia de los Takifugu, es un ser vivo tremendamente venenoso. Sus órganos internos así como la piel y testículos contienen cantidades mortales de tetradotoxina, que actúan paralizando los músculos hasta que el intoxicado completamente consciente muere por axfisia mientras es incapaz de inflar sus pulmones. Precioso.

Con semejante carta de presentación, Fugu, el pez globo, considerado un manjar en Japón tenía que pasar por nuestros paladares. No nos lo podíamos perder. Vivamos peligrosamente.

Surviving Fugu 01

Haciéndonos una idea, la tetradotoxina es aproximadamente 1200 veces más venenoso que el cianuro por lo que el Fugu sólo puede ser preparado por chefs con una licencia especial, algunos de los cuales consideran una delicia incluir una minúscula parte del veneno para producir un pequeño cosquilleo en la lengua el comensal. Y claro aún cada año fallece algún cliente debido a «errores» en la estimación o una deficiente limpieza en la preparación.

Surviving Fugu 02

Tampoco seamos dramáticos, el Fugu se come diariamente en un país como Japón y riesgos hay continuamente en nuestro día a día, como cuando se cruza la calle o se mete la lengua en un ventilador (según el teniente Frank Drebin). Malo sería que acabaramos con algo más que con la tripa llena. Elegimos un restaurante muy cerquita de Shibuya, especializado en esta especia y donde podimos degustarlo en una cuantas variantes, crudo como sashimi, a la plancha en hervido en nabe.

Surviving Fugu 03

Cuando hablamos de Nabe, nos referimos a una especie de cazuela llena de agua y en la que se echan los ingredientes que formen nuestro Nabe. En el caso del Fugu, estaba compuesto por varias partes del pescado y unas cuantas variedades de verdura. Si os fijáis detenidamente en las fotos veréis que en centro de la mesa hay una placa vitrocerámica, con lo que la comida la preparabamos a nuestro gusto. Este cook it yourself es algo muy común en infinidad de restaurantes de todo tipo de comida.

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Podemos asegurar eso sí, que el/los Fugu que nos trajeron era fresco fresquísimo, pues los pedazos se sabían recién cortados del pez vivo ya que aún mantenían algunos de los impulsos reflejos y se movían ligeramente. Ñam Ñam.

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Lo mejor de comer nabe es que según avanza la comida cada vez está todo más rico, porque el caldo de la olla va adquiriendo más y más sabor de la comida. Y cuando ya has acabado y sientes que no puedes comer ni una pizca más entonces aparecen los camarermos con un enorme cuenco de arroz que se echa en el caldo para aprovecharlo. Y amigos míos, eso está de rechupeeeete!!!!

Surviving Fugu 07

Sobrevivimos sin más complicación que un ligero empacho. Entre nosotros advierto que el sashimi no sabe a nada y que dicen las malas lenguas que lo realmente sabroso es el semen.

Curiosidad esta que me temo tendrá que esperar a alguna otra ocasión. 🙂