Ya hacía tiempo que no paseaba por Madrid, un viaje relámpago, unas tapas, buena compañía, pongame una cañita, que sean dos, un paseo por el centro, la puerta del Sol, la calle Mayor, Preciados, la Mallorquina, Bamba pal buche, el Palacio Real, el Madrid de los Austrias, la Ópera, los jardines del Moro…









Ya lo dijo Sabina, Madrid es insufrible pero insustituible. Pero con estos atardeceres que me regalas, ¿cómo no voy a caer rendido a tus pies? ¿Cómo no me voy a enamorar de ti?

Ya ven, soy uno de esos seres extraños a los que les encanta Madrid. Nadie es perfecto. 🙂

Que pasen todos ustedes un buen fin de semana, que mañana dudo que nos veamos por aquí, aunque lo mismo sí por allí.