Un breve ejercicio de narcisismo para comentaros que ya estoy disfrutando del generoso regalo de sus majestades de Oriente, que llegaron con un poco más de retraso de lo esperado… aunque nunca es tarde si la dicha es buena. Jeje. Una lente f/1.4 de 50mm. Ñam Ñam!!!

Rapidamente para los menos interesados en esto de la fotografía, lo que hace a esta lente especial es que es mucho más luminosa que una lente normal porque la apertura se puede hacer mucho mayor (1.4) así que necesita mucha menos luz para hacer fotos y el hecho de trabajar a esta apertura hace que la profundidad de campo sea menor, es decir que puedes conseguir que haya un pequeño margen enfocado en toda la foto. Cosa que siempre me ha encantado.

Como todavía no he enganchado a nadie para poder ir probando pacientemente (ya sabeis que soy un poco chapas) todas sus posibilidades, no me ha quedado otra que experimentar conmigo mismo. Más lo siento yo. 😛