Eso siempre. Y más si este es su año. Su año chino, pero su año. Y para recibirlo al igual que nosotros intentamos sin éxito tragar 12 uvas al repiqueteo de 12 campanadas, descorchamos nuestros vidrios y nos vamos de cotillón campeón, la comunidad china lo celebra a su manera.

A diferencia de nuestro calendario de 365 días y un día extra cada cuatro años, el calendario Chino tiene 354 días y añade un mes cada dos o tres años!.

Agarrense los machos. La celebración del Año nuevo Chino coincide con la segunda luna llena tras el solsticio de invieron boreal, que resulta ser el 21 de Diciembre, con lo que el año nuevo puede caer entre el 21 de Enero y el 21 de Febrero. Da la casualidad de que este año se ha celebrado el 18 de Febrero. Usease hoy. Y como no podía ser menos la comunidad China de Londres ha reclamado su derecho a celebrarlo. Y como viene siendo tradición es una fiesta abierta a la participación de todo el mundo, lo hayan celebrado ya con anterioridad o no. 😉

Para comenzar una especie de pregonero, abre una inmensa cabalgata deseando feliz año nuevo de parte del ayuntamiento de Londres, al mismo tiempo que tolontonea una campana (atención al detalle del gorro).


Tras el le siguen los leones, dragones y bailarines chinos (y no tan chinos) y por supuesto el cerdo!! Protagonista indiscutible de este nuevo año (aunque sea le hayan puesto pezones cual Batman de Schumacher).




Uno de las tradiciones más importantes es la danza del león. El león, símbolo de fuerza y vitalidad va paseando por los comercios superando pruebas de habilidad.

Aquí un León chino, aquí unos lectores.

Prestad atención a lo siguiente, porque lo que veis se repite en cada tienda, restaurante o comercio.

Se le ofrece al león una lechuga. O_O!!!

Parece ser que la tradición viene de que en Chino «fortuna» se pronuncia igual que «lechuga» (si alguien sabe Chino y lo puede corroborar mejor que mejor) y da buena suerte el que el León baile y consiga atrapar la hortaliza a la que va atada un hung-pao (un sobre rojo lleno de dinero).

Es todo un espectáculo, pues va acompañado de tambores y timbales y los comercitantes se esfuerzan en atraer, lechuga en ristre, al león vegetariano para que dance y traiga buena fortuna al negocio.

Como os podreis imaginar en un evento de estas magnitudes, en las que todo el centro de Londres está cerrado al tráfico desde Trafalgar hasta el Soho pasando por Leicester Square, la afluencia es masiva.





Las calles totalmente decoradas a base de farolillos rojos, están abarrotadas, no apto para claustrofóbicos. Me sorprende que siga habiendo gente que intente atravesar multitudes apelotonadas con un niño en un carrito.

Yo cada vez me lo tomo con más filosofía y como además no tenía ninguna prisa no me ha importado demasiado el tardar más de una hora el cruzar la calle principal de Chinatown. Bastante otra gente, parece que se lo había tomado con otra filosofía diferente y entre empujón y empujón, no se ha llegado a las manos de milagro. Lo malo hubiera sido que si se empiezan a zurrar a tu lado, alguna guaya te llevas seguro, porque no tienes donde huir. 🙂




Por cierto, ¿Que harían estos tomates entre la multitud?

Y por último los fuegos artificiales! Por supuesto! Los fuegos artificiales y los petardos son muy famosos porque ahuyentan a los malos espíritus. Así, a los pequeños petardos por las calles se unen dos series de fuegos artificiales que han sido una gozada!!


Atención a las constelaciones! 🙂


Y quizás lo más bonito (para mi gusto pirotécnico), la especie de casacadas de fuego sobre la que se recortaba la estatua de Shakespeare en el centro de Leicester!!


Poco más. Así ha sido y así se lo hemos contado. Ya he comentado antes que puede ser un poco agobiante, pero aquí el abajo firmante se lo ha pasado pipa. 🙂

FELIZ AÑO DEL CERDO A TODOS!!! ^__^