La cultura inglesa no se caracteriza precisamente por su cocina. Al menos yo aún no he descubierto la variedad pues aunque me confieso totalmente enganchado a un enorme plato de fish&Chips o a los Sunday Roast, no he encontrado nada mucho más allá que se pueda considerar genuinamente inglés en términos gastronómicos. Vamos, muy sosos para mi gusto.

Aún así, Londres se caracteriza por poder encontrar comida de todo el mundo. Tanto es así que yo no conocía la comida japonesa hasta que aterricé en esta capital y ahora no pasa un mes sin que vaya a darle gusto a las gustativas a base de Sashimi. No había comido nunca en un Tailandés y también los frecuento aunque sigo sin aprenderme sus nombres. Lo mismo me ocurre con los vietnamitas, los chinos, italianos, franceses, incluso españoles. Si, vuelvo a confesar.. entré el otro día en un restaurante de tapas y voto a Brios que estaba bueno!!

Es cuestión de buscar y rebuscar. Entre toda la oferta hay muy buenos restaurantes de cada tipo. Suele sonar a caro pero según te vas moviendo y descubriendo sitios a muy buen precio. Me voy a permitir la libertad de recomendaros tres sitios que se están convirtiendo en mis prefes para zampar por buen precio (bugdet food):

3) Food for thought: rompiendo todos mis principios de carnívoro declarado es un vegetariano. Sobre lo que pinto yo en un vegetariano se puede discutir. Aunque yo tampoco lo tengo muy claro. ;-P Situado al lado de Covent Garden (en Neal Street). Uno de mis últimos descubrimientos y que me dejó gratamente sorprendido. El Quiche vegetariano está para chuparse los dedos.

2) Hummus Bros: Si me hubieran dicho hace tiempo que se podía montar un restaurante solo con hummus, lo primero que habría preguntado sería que que diablos es el hummus, y después una vez informado lo habría considerado inviable. Pues bien, este pequeño restaurante en el centro del Soho, tienen un montón de cosas que echarle al humus y un estupendo pan de pita para rebañar todo bien. Si vais, no os olvidéis de pedir el Malabi, uno de los postres más ricos que he probado aderezado con miel de dátiles. Ñaaaaaaaaaaaaaaa (mesecaelababa)

1) Misato: Sin lugar a dudas y hasta la fecha, mi japonés favorito. Buena comida, buena cantidad (quizás excesiva. O no), y buen precio. Además suele estar muy regentado por japoneses, lo que siempre suele ser buena señal de influencia autóctona. Siempre, siempre, siempre, hay que esperar cola, pero merece la pena. Adobado al lado de Leicester Square.

Sentiros libres de utilizar esta información como os plazca y aunque deniego cualquier responsabilidad sobre estas elecciones, espero que si alguno de vosotros tiene algún lugar recomendable por Londres, me lo haga saber, que uno siempre está ávido de buenas gangas gastronómicas.

De hecho uno de nuestos últimos hallazgos para poner a prueba los jugos gástricos y retomando el tema japonés, ha sido el buffet de Sushi. Buffet es una palabra mágica que te hace desear convertirte en vaca y tener cuatro estómagos. El fin de la dignidad.

El buffet es un enemigo peligroso. Bajo una engañosa apariencia de buen amigo te incita a llenar esa parte del estómago que nunca debiste llenar. Te hace concentrar toda la sangre en tu estómago impidiendote cualquier atisbo de razonamiento. Como mucho algún «uy, creo que me he pasado. A ver como me muevo yo ahora». Dolor.

Porque sí, queridos míos y mías. No entra dentro de la categoría de muy baratos, pero te pones hasta las cejas. Nos decantamos por el Gili Gulu, en medio del Seven Dials, entre Leicester y Covent Garden.

¿El resultado? Los japos llorando por las pérdidas y nosotros buscando Almax a las mil de la noche. La potencia sin control no sirve de nada. A las pruebas me remito. Debo confesar aún haciéndome eco de la vergüenza, que tras hacer la foto añadimos un par de platos más. Necesitamos entrenar más. Y no. Regarlo con pintas depués no ayuda nada a bajarlo. Believe me. Yo nunca os mentiría. Más dolor. 🙂


Y lo peor de todo es que estoy deseando volver. Que estaba muy muy rico (Ñam ñam). Y además, la próxima, pasamos de los 30 platos! Vamos que sí! 🙂