A medida que los primeros colonos fueron estableciéndose a lo largo del suroeste de la isla y creciendo en forma de múltiples y disgregadas granjas, con el tiempo se hizo necesario para la gente el formar algún tipo de gobierno y leyes.

Como la mayor parte de los islandeses habían llegado huyendo de las reyertas políticas de sus tierras natales decidieron que no querían ser controlados por un rey. Rechazaron por tanto la monarquía y se estableció un sistema de gobierno parlamentario. Era la primera vez que se probaba un modelo como este en esta zona en el que las personas más poderosas se reunían para repartir justicia.

Se comenzaron a reunir en Þingvellir (llanuras del parlamento) a las orillas del Þingvallavtn, el lago más grande de Islandia (84 km2) y dicho parlamento creado en el 930 pasó a llamarse AlÞing.



El acontecimiento, una vez al año, reunía a toda familia que quisiera acudir y allí se juntaban mercaderes, cuentacuentos y viajeros de toda la isla organizados en un campamento.

La asamblea tenía lugar sobre una roca la Lögrétta (Roca de la Ley), desde donde los portavoces hablaba y se discutían y creaban leyes.

Ahora mismo apenas quedan vestigios de toda la cultura vikinga por toda Islandia pero aunque este lugar resulte especialmente interesante de visitar por motivos históricos lo es también por motivos geológicos, pues curiosamente habían elegido uno de los puntos más claros del mundo de unión de placas tectónicas (la Norteamericana con la Europea). Aunque la palabra que mejor describe lo que sucede en ese punto sería mejor desunión o separación.



Impresionante, verdad? Las placas se separan en este punto 1 mm cada año, creando fisuras y grietas que dan lugar a cascadas, caminos y ríos (en algunos tramos de hasta 70 metros de profundidad!). Resulta especialmente interesante el poder ver las paredes separadas y como las formaciones de milenarias de lava han sido base para líquenes y hierbas. En poco sitios se puede apreciar todo este fenómeno como aquí.




Curiosamente fue aquí en la asamblea del año 1000 cuando se decidió que Islandia se sumaba al cristianismo en detrimento de los tradicionales ritos paganos de que adoraban a otros dioses como Þor (Thor). Esto se hizo de manera bastante civilizada al darse cuenta de que la sociedad se estaba dividiendo por motivos religiosos. Más curioso me sigue resultando que una vez más el cristianismo se impusiera.

Algunas de estas pozas como la Drekkingarhylur se usaban para ahogar a los que cometían crimenes o bien se usaba algun trozo de llanura para quemarles vivos, y es que muy civilizados a la hora de montar un nuevo sistema parlamentario, pero seguían aplicando las mismas medias inquisitorias contra herejes y criminales.

Merece la pena vagar un poco entre las enormes cicatrices formadas en la superfice y la fuerza de la naturaleza separando mundos y creando vida. Además, semiescondida entre uno de estos pliegos se puede encontrar una pequeña y muy cuca cascada que responde al nombre de Óxaráfoss y que sin estar congelada si había bastante hielo sobre las piedras que castigaba. 🙂

La historia de Islandia a partir de este punto vuelve a sus origenes y tras estos primeros siglos en que parecían vivir en calma a partir del siglo XIII, entraron en una época de anarquía denominada la Edad de Sturlung que acabó con Islandia absorbida por una Noruega que se aprovechó de su decadencia. Luego rizando el rizo, Noruega se unió a Dinamarca en el siglo XIV y cuando se volvieron a separar a consecuencia de las guerras Napoleónicas en 1814 quedó como parte de Dinamarca (!). No volvió a recuperar su independencia hasta 1944 y con ella cierta antipatía por los daneses. 😉

Si os gusta la Historia no encontrareis mucho que admirar, pero si os dejais llevar por la imaginación podreis subiros a la Roca de la Ley e imaginaros como sería el tener al pueblo originario islandés escuchando lo que decís (o gritais). Si os gusta la geología es imprescindible y si nosenocontesto, me parece muy recomendable por la curiosidad tectónica.