Vuelvo a vosotros en los albores de la tempestad, mis queridos hobbits. Impresionante y superdivertido largo fin de semana en Madrid, viendo como la gente normal organiza su vida, se quedan embarazados y tienen niños, y como otros tantos seguimos haciendo oídos sordos a la llamada de la naturaleza. Jeje.

Pero ya daré cuentas de este finde en otro momento y de momento y a falta del ataque del choco (en próximos episodios de su blogoserie favorita) seguiremos con el recorrido por la inhóspita e indomable Islandia.


Partímos de Skógafoss, y estudiando el mapa vimos que cabría la posibilidad de adentrarse en un camino de cabras para llegar a los pies de una lengua de un glaciar. Una posibilidad que se nos antojó muy interesantes después de no haber podido llegar a las lenguas heladas de Þórsmörk.

Y en efecto mereció la pena. No pudimos llegar con el coche hasta la base, pero tras un breve paseito se nos regalaron unas imágenes sorprendentes. Llegamos a Sólheimajökull una de las lenguas del Mýrdalsjökull.


Curioso efecto el de los glaciares. Según el profesor Locovich el glaciar es un fenómeno muy interesante. Atención lector: Nueva bacalada científica! agárrense los machos!!

Cuando una capa de nieve no se derrite en verano a medida que vuelve a nevar se va acumulando nieve en las capas inferiores, sometidas cada vez a más presión. Se va cambiando la estructura del hielo para formar algo denominado neviza en un proceso de evaporación y recondensación que causa una recristalización. (Naninooooo!!!! Primera alarma)

Este efecto sigue manteniendo el hielo hasta que alcanza altura de 50 metros que es cuando el hielo comienza a comportarse como un material plástico que empieza a fluir siguiendo la irresistible fuerza de la gravedad. Como la parte inferior tiene más rozamiento al estar en contacto con el suelo, la parte de arriba es la que avanza más rápido se van produciendo grietas denominadas rimayas (Naninoooooo!!!! Segunda alarma). Por otro lado según se va derritiendo el glaciar se puede producir el efecto contrario y el glaciar «retrocede».


Otro efecto muy interesante es el de la erosión glaciar. Se produce cuando el agua del glaciar derretida se introduce entre las rocas y al congelarse las rompe. La roca reventada, pasa a formar parte del glaciar. Todos estos sedimentos más los que el propio glaciar va empujando reciben el nombre de Morrena y es precisamente esto lo que da el color negro y sucio a los pies del glaciar. Imaginaos la fuerza de una montaña de hielo avanzando y arrancando trozos de suelo y montañas a su paso.


Bueno no hemos llegado a la tercera alarma de bacaladas, así que me evito la expulsión y puedo continuar. 🙂 Logicamente tuvimos que subir aunque solo fuera a sentirlo y a ver los trozos de rocas cercenados a su alrededor. Sobrecogedor.


Desde este punto se realizan muchas excursiones a base de piolet y crampones, para los que no estábamos preparados, pero que os podréis imaginar que tienen que ser toda una experiencia. Nosotros optamos por maravillarnos y aunque no fue el único glaciar con el que nos topamos, si fue el primero y sobre el que pudimos, aunque brevemente, caminar. Y como tal ha quedado marcado. 🙂