Día 300: Sobre la inconsciencia, la suerte, su ausencia y la mezcla de todas

(Donde intento resumir de manera breve sin lograrlo, todo lo acontecido en los últimos días hasta un tal 14 de Marzo de 2010)

Northland 30

– ¿Qué sucedió, Gandalf?
– …Me retrasé.

No me lo podía creer. No podía estar pasando. Colgando del cinturón de seguridad sólo se pude escuchar el sonido que indicaba la rotura de los cristales y después, consciente del choque, el ligero y continuado siseo de una rueda reventada desinflándose. Salí en vertical por la puerta de la furgoneta, temblando y observé la extraña postura en que se había quedado. Casi volcada sobre su lado izquierda, detenida por una valla pastoral que había evitado que diera unas cuantas vueltas de campana y cuyas maderas atravesaban las ventanas y la sujetaban. Consciente, sin ningún rasguño y viéndola destrozada y sin saber que hacer el mundo se me vino abajo. Nueva Zelanda se alejaba aún más de casa.

Northland 28

Desde el principio había ido encadenado una serie de decisiones erróneas. Partí de Auckland a media día, tras papeleos varios que me hacían tener toda la documentación en orden y un nuevo soporte para el colchón, más sólido y con suficiente espacio para colocar mochila, comida y unas cuantas cajas de material bajo ella.

Northland 19

El plan era llegar a Cape Reinga, en el lejano Norte de Nueva Zelanda. Lugar sagrado para los maoríes que debería dar el pistoletazo de salida a la bajada por la isla Norte e Isla Sur. El comienzo. Subestimé la distancia y las carreteras y prontó me dí cuenta de que iba a ser imposible llegar en mi tiempo estimado. Muchas curvas. Mucha colina. Mucha montaña y poca velocidad de crucero.

Northland 29

No hay problema, grumetillos. Llegaremos donde lleguemos, que para eso llevamos la casa a cuestas. Mi idea original era atravesar la infinita playa de los 90 kilómetros con la furgoneta al atardecer. Pero cuando quise llegar a ella ya se habían puesto los rayos del sol y apenas quedaba una breve claridad en el horizonte. No llegaría con luz, pero la imagen era realmente preciosa.

Northland 02

¿Que hacer? ¿Seguir? ¿No seguir? ¿Buscar otro recorrido? ¿O cruzar los 90 kilómetros de noche? No debería ser demasiado problemático. Una línea recta con el mar a un lado y colinas a otro. Era imposible perderse. ¿Sería peligroso? Lo dudaba. Había visto publicidad de incluso autobuses turísticos paseando por la zona. Esto está chupao, señor Frodo. Hacia el infinito y más allá.

Northland 01

Llegó la noche y con ella cientos, miles, millones de estrellas. Todo el cielo cubierto. Espectacular. No recuerdo haber visto nada similar en mi vida. Habíamos llegado al punto en que si añadiesemos más, tendría que empezar a contar puntos negros en lugar de blancos. Tantas, tantísimas y apareciendo desde todas partes hasta en el horizonte que parecía que estuviera conduciendo hacia ellas.

Northland 06

A pesar de ir casi con la cabeza por fuera de la ventanilla no daba a basto. Me permití parar un momento y salir a disfrutar del espectáculo. Incluso se podría disfrutar de la vía láctea. Allí, al arrullo de las olas del mar la boca se me desencajaba mirando al cielo bajo. Ara. Lepus. Compás. Sagitario. Centauro. Imposibles de ver desde el Hemisferio Norte.

Northland 03

Borracho de estrellas volví a ponerme en marcha. O a intentarlo sin éxito. La furgoneta, una vez parada y más alejada de las aguas de lo que yo pensaba se había quedado atrapada en una duna. Nos hemos lucido, Sam. Sólo era una rueda, así que nada que mis mañas no pudieran solucionar. O eso pensaba yo. A cavar se ha dicho. Cavar, preparar rampa de salida, colocar piedras (que me llevó un rato de recoleción) y similares y vamos. Run Run. Ruuuuuuuuun. Nada. Tal y como me temía, si no salía se hundiría aún más. Más cavar. Más intentar rampa de salida. Pffff. Pues va a ser que no.

Northland 05

Después de una hora, ya perdida toda esperanza y cuando ya había decidido que ese sería un gran sitio para pasar la noche a la espera de que alguien pasar al día siguiente, apareció una luz en el horizonte. “¡¡Hey Bro!!” Un pequeño cuatro por cuatro con un amable kiwi que se estuvo riendo un rato de mí, me remolcó fuera de las arenas, me deseó buenas noches y asegurándome que mi destino final sería imposible para esa noche, me recomendó un sitio para pasar la noche a escasos kilómetros.

Northland 04

Para allá que fui, para allá que me metí y para allá… que me volví a quedar atrapado en la arena. Repetir los pasos explicados en dos párrafos anteriores hasta que agotado y extenuado me tiré en la cama rezumando arena y me dije que mañana sería otro día y ya veríamos que hacer.

Northland 10

Ciertamente había acabado cerca de la zona recomendada, y cuando amanecí, pude acercarme a pedir de nuevo ayuda a un grupo de pescadores que habían hecho noche por allí. Más risas a mi costa (y con razón). “Bro!, la clave para conducir en arena es… No parar nunca!!” gritaba mientras la pasaba a toda velocidad por las pequeñas dunas. Ya me temía que sería algo así, pero mis nefastas nociones de aprendiz de Carlos Sainz me habían hecho conducir con cuidado. Craso error.

Northland 25

Atravesé los kilómetros que faltaban de costa, pase pequeños ríos, bordeé dunas, mientras pensaba en que eso estaba siendo mucho más difícil de lo que pensaba. ¿Cómo podía ser que un recorrido turístico requiriera semejante habilidad? No estaba en esos momentos para discutirlo ni para razonarlo. No parar. No parar. No parar. Hasta que salí a tierra firme. Prueba superada. Respiré aliviado ¡La leche!

Northland 20

Me remití a la guía de nuevo, por curiosidad. Bla bla bla… cosas por hacer… bla bla bla… Ninety Mile Beach… Bla bla bla… Pues aquí no pone nada. A ver. A ver este párrafo que no había leído. “Las agencias de alquiler de coches no permiten que se conduzca por esta playa… sólo debería hacerse con 4×4… hay que mirar cuando suceden las mareas para no quedarte atrapado irremediablemente… bla bla bla”. Tragué saliva. Glup. Glup. Me la había jugado sin saberlo, inconscientemente, y lo que es peor, sin ninguna necesidad. Bueno, ya, pero ahora podría presumir de que mi furgo, el canario milenario podía con todo. ¡Saltamos al hiperespacio!

Northland 07

Comencé los últimos kilómetros hasta Cape Reinga, un tranquilo paraje entre colinas con la carretera serpenteante. Paradas para hacer fotos, un día magnífico y… CRASH.

La furgoneta se salió de la carretera antes de que yo pudiera hacer nada por evitarlo. Todo sucedió tan rápido que aún a día de hoy sigo sin saber el cómo. Probablemente conducía más hacia la izquierda de lo que debiera (un error bastante común para los que hemos aprendido a conducir por la derecha), probablemente me entretuve un instante más de lo que debiera mirando el paisaje, probablemente arrastraba cansancio de la noche anterior. No lo sé. Se había borrado de mi memoria que a día de hoy sigue reviviendo sólo el momento en que ya fue demasiado tarde.

Northland 17

Era incapaz de actuar. Era incapaz de tomar decisiones. Era incapaz de nada. Sólo me sentía tremendamente cansado. Muy cansado. Esto debía haber sido una pesadilla. Tendría que despertar en algún momento. Pero no, la furgoneta seguía volcada, reventada y yo seguía más sólo y perdido que nunca. ¿Y ahora? ¿Ahora que iba a hacer?

Northland 14

Cuando el primer coche se detuvo apenas podía articular palabra. “Estoy bien. No hay nadie herido”. No era consciente de mi relativa buena fortuna. No tenía ni un arañazo. Ni una contusión. Nada. Comenzaron a llegar más coches. A pararse. A preguntar. A llamar a la grúa. Todo sucedía a mi alrededor demasiado rápido para mí. No podía asimilar nada. El mundo me quedaba demasiado grande y yo encogía y encogía, deseando desaparecer.

Sólo quería que alguien tomara las riendas, que alguien me dijera que hacer, dejarme llevar. Y ahí, cuando más he necesitado tener a alguien a mi lado, aunque fuera tan sólo una voz amiga que me mintiera con un “no pasa nada, todo va a salir bien” estaba en una de tantas y tantas zonas sin un ápice de cobertura. Infinita soledad.

Northland 12

Robert me extendió la mano saludando tras las gafas de sol y sombrero de cowboy. Vaqueros que se movían al ritmo de un andar pausado inclinándose de lado a lado, a lo John Wayne, camiseta de tirantes que mostraba su piel oscura revelando ascendencia maorí y un bigote alargado que caía por ambos lados de la mejillas. Le acompañaba Raymond, su hijo, delgado, de grandes ojos abiertos, espejo del padre. Si uno sonreía el otro sonreía al segundo. Si uno fruncía el ceño y arrugaba el morro, el otro le acompañaba en un perfecto mimetismo. Ciertamente, era de lo más perturbador.

Northland 24

Engancharon la furgoneta a la grúa, la remolcaron y partimos al taller. Habría que ver si se podía hacer algo. Y yo sólo podía pensar en dinero, en si llegaría, en si no, en si abortaba, si me rendía. Si me hubieran ofrecido volver a casa en ese momento habría contestado sin dudarlo que sí. Tan baja estaba mi moral. Y no habría de recuperarse en las próximas horas.

Northland 26

El starter había ardido y no quedaba más remedio que cambiarlo. En aquel taller sacado del salvaje Oeste, con miles de estantería cargadas de herramientas, descolocado, desordedenado, con coches abiertos, motores, centenares de piezas, olor a grasa, rodeado por un cementerio de coches semi despedazados, Raymond comenzó a reconstruir el starter. Pieza por aquí, pieza por allá. Tornillo por aquí, solenoide por acá. Y el nuevo starter tal y como cabría esperar, no funcionó. Pasaban las horas y no había manera de conseguir que funcionara. Debería, pero no, toda la familia se arremolinaba alrededor de la furgoneta, opinando, mientras yo me concentraba al máximo para poder entender algo de ese inglés cerrado, sin pausas y sin vocalizar que hablaban entre ellos. “Hey, Spaniard! ireckondasawokfortumorow”, concluyeron al fin. Nada que hacer por hoy, mañana más y con un poco de suerte mejor. Y Allí pasé la noche, en ese taller, durmiendo sólo en esa furgoneta de cristales rotos y lateral destrozado. Sin un pueblo alrededor. Sin teléfono. Sin internet. Que sensación más miserable.

Northland 11

El día siguiente fue un master en mecánica para mí. Conseguimos que el starter funcionara, pero el motor no. Y eso que debería hacerlo. Después de más de medio día de trabajo, agotadas todas las opciones que a padre, hijo, abuelo y otros mecánicos de la zona se ocurría, no había mucho más que hacer. Habían presurizado el depósito, chequeado la bomba de diesel, chequeado todos los puntos eléctricos. Todo estaba bien, pero no funcionaba. “Spaniard. No hay nada más que yo pueda hacer. Si quieres lo llevamos a otro mecánico, pero en mi opinión no me preocuparía demasiado. Será un gasto de tiempo y de dinero”.

Northland 22

Mierda. Mierda. Mierda y mil veces mierda. Pero decidí agotar todas las opciones. El motor tenía que funcionar, el golpe no debería haberlo dañado, así que opté por llevarlo a otro mecánico y jugármela perdiendo algo más de tiempo y dinero. Fue el momento en que cayeron en la cuenta de donde estaba el problema. ¿Y si el starter estuviera girando… al revés? Todo cuadraba, el motor giraba al revés y por lo tanto no bombeaba diesel. Vuelta a desmontar el starter, reconstruirlo, pieza por aquí, algo que nos quedaba del starter quemado por aquí, un poco de polvos mágicos más allá. ¡Voilá! la furgoneta volvía a funcionar.

Northland 21

Me despedí de Robert, de Raymond, del abuelo, de la abuela maorí que con tanto cariño me había alimentado durante dos días y partí a la búsqueda del resto de piezas que me hacían falta para el coche: Una ventana y una puerta lateral. Siendo la furgoneta del 89 no quedaba más remedio que buscar entre más y más cementerios de coches. Encontramos el cristal sin demasiado problema pero hacerse con una puerta como la mía acarreaba bastantes más problemas.

Northland 23

Nada por aqui, bro. Pregunte en el pueblo de allí. Nada. Pregunta a Bob. Espera que te acompaño. Nada. Mira a ver en tal taller. 40 kilómetros para el taller. Tampoco. Tira para Koma. Tampoco. A todo esto, viajando con una puerta medio destrozada, sin cristal que podría caerse en cualquier momento. Acabé llegando a Whangerei, la única “gran” ciudad al Norte de Auckland. Búsquedas, llamadas a talleres, internet, hasta que conseguimos una puerta. A 8 horas de distancia. Y hoy viernes. Uff. Para el lunes. Y esperemos que funcione que la furgoneta está bien abollada y habrá que trabajar. Ah. Y la puerta, bro, será blanca.

Northland 16

Será lo que sea, pero eso significaba que podría volver a esta en marcha. Y hecha de retales. Que mejor manera de hacer honor a su nombre de Canario Milenario. ¿Y yo? ¿Que iba a hacer mientras tanto? Pues abusar de la confianza que aún no tenía para con un amigo de un amigo que vivía casualmente cerca de Whangerei.

Northland 27

Ginés, un español ya asentado en Nueva Zelanda, amigo de Aitor y Héctor, se apresuró a recogerme y llevarme a casa. “Nada, ningún problema. Tu te quedas el fin de semana en casa, con nosotros y ya veremos que hacemos. Yo te hago de guía por la zona así que no te preocupes de nada”. O algo así me vino a decir. Que una persona que no te conoce de nada, más que de una referencia, te abra su casa, te acoja y use uno de sus pocos fines de semana libres contigo con la mejor de sus sonrisas no es algo habitual. Pero así han sido Ginés y Loren. Aparecieron cuando más lo necesitaba y me dieron todo y más de lo que debían.

Northland 09

(El a partir de ahora mítico Ginés…)

Northland 13

(… y la encantadora Loren)

Así que tras un fin de semana fantástico, perdidos entre calas, bordeando la costa azul del Norte de Nueva Zelanda, viviendo en una entrañable casita en mitad del bosque, sin nadie en los alrededores, con la naturaleza por vecina, y entre buen comer, buen beber, muchas historias de viajes y muchas muchísimas risas (que tanto necesitaba), pasé los dos últimos días, tras los cuales, ahora sí, el Canario Milenario con una nueva cicatriz en forma de puerta blanca, me esperaba para recomenzar el viaje.

Northland 08

Por motivos obvios, para Ginés y Loren. Gracias.

83 comentarios en “Día 300: Sobre la inconsciencia, la suerte, su ausencia y la mezcla de todas

  1. Lo primero, me alegro que est’es bien, vaya susto que nos has dado a todos (esto creo que viene de mi parte de madre). No hace falta ya que te lo diga, pero las carreteras (y cuanto m’as al sur peor, vas a flipar) son horribles, si pone 70 es 70. Adem’as ya has podido experimentar en tus carnes la incomunicaci’on por falta de poblaci’on. Pero bueno, basta de broncas y avisos. Viste las estrellas ya? Es uno de los espect’aculos m’as acojonantes que he visto en mi vida. Por cierto, si por esto que te expliqu’e te met’i en aquella 90 mile beach lo siento en el alma. Joder, lo abajo que he tenido que venir para meter un comentario!! Cu’idate, ya he visto que est’as en Taupo, disfruta de los sulfatos! un abrazo!

  2. Menos mal que todo quedó en el susto; no puedo evitar escuchar en mi cabeza la canción de ‘hasta que aparezcan y brillen en el cielo las estrellas de la Cruz del Sur, no te olvides chaval, la promesa eres tú….’ jajaja ¿sabes cuál es? ¿la has visto, la Cruz del Sur, digo?…como dices, desde aquí siempre vemos las mismas, aunque no consigamos aprenderlas pese a las fantásticas charlas del Alex jajaja. Mil besos…

  3. Igna, menudo susto me he llevado!! menos mal que sólo ha sufrido daños el canario. Que sirva esto para mantenerte más alerta con los peligros, pero no para atemorizarte. Mucho ánimo y sigue adelante, que aunque estemos lejos, nos tienes a todos ahí contigo!!! un besazo enorme y más ánimos. Cuídate mucho, sabes que como te pase algo no te lo perdonaríamos!

    PD: esa es la casita en la que viven Ginés y Loren?? diossss, yo soy tú y me quedo a vivir ahí!!!

  4. Muchas muchísimas gracias a todos por los ánimos!! Rapidamente, estoy bien, estoy perfectamente y con la moral en todo lo alto otra vez!! (lo cual no quita que efectivamente, fuera el momento más bajo desde que comencé el viaje).

    Un par de apuntes para mi vergüenza: no iba rápido. De hecho creo que me salvé sin más problemas por eso, iba bastante por debajo de la velocidad recomendada. Lo que lo hace todo tremendamente lamentable es que era en una recta. Que bochorno.

    Pero bueno, se quedará en un susto y ya veréis como va a ganar la historia con el tiempo. Lista para batallitas.

    @Phosy, @Sirventes, yo pensé lo mismo. Me he cruzado en la moto las peores carreteras donde todo el mundo circula como locos, sin normas y no he tenido ningún problema. Como dice Sirventes, no hay peor enemigo que la confianza.

    @Venturita, que detallazo. Muchas gracias!!

    @Yoda, si que la he visto, claro. 😉

    @Vane, intenté la ocupación pero eran más fuertes que yo!!

    De nuevo, gracias a todos!!

  5. shhhhh que aventura Ignacio, enhorabuena por tí, ya decía yo esta tardanza no era normal. Pero la buena fortuna esta contigo, el canario revivió y te encontraste con grandes personas en el camino, casualidad. . . . Que con todo y el ajetreo aún así sacaste unas fotos preciosas señor no más ver el canario en medio de la playa con el anochecer de fondo fuuuu me conmovio.

  6. Estimado Ignacio,
    He llegado a tu blog a través de un comentario que ha dejado en el blog de Ikusuki. Quiero decirte que me he quedado maravillado de lo que estás haciendo. No sé si eres fotógrafo profesional, ahora te digo, las fotografías son espectaculares. Mi más sincera (y envidiada) enhorabuena. Estoy empezando en esto de la fotografía y he quedado impresionado de tu trabajo.
    Si tus viajes te llevan hasta Filipinas, donde vivo desde hace un año, y tu furgoneta te deja tirado, no dude en buscarme.
    Un abrazo
    Mario Jimenez.

  7. Sigo tu blog pero no escribía nada.
    Solo darte las gracias por enseñarnos esas fantásticas fotos en tus aventuras.
    Nos haces un poco más libres….
    Cuidate..
    Juan

  8. Bufff menudo susto te debiste llevar!
    Espero que todo vaya bien a partir de ahora y a seguir! Llevo siguiendote desde hace más que empezaras el viaje y ahora no es momento de tirar la toalla :). Lo que no te mata te hace más fuerte! Muchos ánimos!

  9. Ostras!!! me alegro que estes bien y que todo se haya resuelto.
    Estas cosas pasan y mas en países donde conducen al revés de nosotros.
    En adelante ten más cuidado y continua disfrutando del viaje, lo pasado pasado está. Hay que mirar adelante y continuar con tu sueño.

    Un abrazo

  10. puf, si te digo el susto que me he pegao cuando he leido el primer parrafo! pero bueno, luego me he recordao a mi misma, a ver, ha escrito esta actualizacion asi q tiene q estar bien y he seguido leyendo apresuradamente.
    je, bueno, me alegro de que estes bien y q puedas seguir ofrenciendonos esas magnificas fotos, buena suerte para el resto del viaje!

  11. Que aventura! menos mal que te rescató Gines y la familia mécanica -acorazada- 😉 Nunca se está totalmente solo.

    El dinero es el gran problema, adaptate a lo que te quede y no te agobies, “hay mas dias que ollas”. La verdad es que raro era que no te hubiese pasado ninguna experiencia chunga con todo lo que llevas de viaje… esperemos que sea la única.

    Cuidado con las cabezadas conduciendo y con mirar el paisaje como si condujera otro. Las dunas son pa los 4×4, en fin, cosillas que tu ya sabes ^_^

    Nada de bajar la moral eh, las fotos son espectaculares!! sobre todo la 1 y la 25.

    Porque no hay una foto del canario milenario ????? poreisito!

  12. Bueno qué decirte… ¡¡¡para delante pero con cuidadinnnn!!!.. muy atento a la carretera porfaaaa..

    Las fotos muy bonitasss!
    Un beso grande.

  13. Todo estaba perfectamente planeado. De no haber sucedido así no habrías conocido a esos estupendos Ginés y Loren. Su casa se merece un edificioLHD. Y el baño en la poza de la cascada… buah. Increíble. Bien está que lo hayas dejado para la imaginación de cada cual.
    Enhorabuena por la aventura. Mucho más divertido que el guirismo en el tercer mundo ja ja ja.

  14. Piensa que, de no haber tenido ese pequeño accidente, te esperaba algo peor. Y lo de que fuera en una recta y a poca velocidad que no te avergüence, al contrario, es lo mejor que te puede haber pasado,(velocidad=Energía cinética; curva=Energía centrífuga; velocidad+curva-rueda=ostión+daños corporales. Disculpa el momento Friki).

    Además, siempre se sacan buenas cosas de momentos malos, como conocer a gente buena.

    Suerte!!!

  15. nacho! hacia un monton que no te leia por que yo ya empece mi gran viaje 🙂 pero hoy me lei todo de un tiron, y la verdad es que es casi como ir al cine 🙂

    que bajon lo de la camioneta, pero creeme que mas adelante esta, ahora, tragica historia, mas adelante sera una de las historias mas miticas de tu viaje 🙂

    saludos!!

  16. Hou la la!!! it seem that you have a great shock…
    Quedate con nosotros, en esa preciosa tierra….
    No se puede levitar con el canario millenario ni hacer fotos conduciendo
    Lo de la arena se llama una advertencia : la proxima vez que la suerte te quita y que sientes un viento contrario, puedes parar un dia de meditacion, sera menos caro (en hombre, en tiempo y en dinero)
    Al fin : I’m so happy to read you and see your marvellous shots …and there are no more consequences other than mecanics too… At time, I hope you feel really and completly good…
    Un pasaje que se accaba bien! no habia imaginado que todo fue al reves, el starter tabiem!!! lo mas importante has descubierto nuevos amigos : the must
    A big kiss since France (don’t mean it’s a french one). I send you also many luck

  17. De nuevo, muchísimas gracias a todos. Es un placer llegar a un lugar remoto como este (que sí, es remoto, me quejaba yo de las comunicaciones en el sudeste asiático pero aquí es peeeeor), y encontrarse mensajes de ánimo. Gracias. Por lo demás, la moral ya estupendamente y con ganas de más marcha, así que estén atentos a tus ordenadores… más en breve!!! 😀

    Un abrazo a todos!!

  18. Llevo leyendo tu blog desde hace unos 320 días y ésta es la primera vez que escribo un comentario. La ocasión lo merece. ¡Dios santo, menos mal que estás bien! Jooooo, aún sabiendo que la entrada la escribías tú después de que pasara todo, al final he suspirado sabiendo que sigues vivo (¡qué tensión!). Y menos mal, porque la tuya es mi única oportunidad de dar la vuelta al mundo y aún nos queda mucho por recorrer. Sigue con tanto ánimo y ese humor tan grande.

  19. Llevo leyéndote desde antes del principio, pero no me había animado a escribir nunca antes, al igual que otros que lo han hecho hoy. Solo decirte que cuando lo leimos, lo comentamos en casa como si fuese de uno de nuestros amigo, y así te consideramos, uno más, ya que comentamos con frecuencia tus aventuras con cierta envidia, que todo hay que decirlo.
    Nos alegramos mucho de que todo haya sido un sustillo, y que sigas disfrutando de tu aventura, de la cual seguiremos siendo partícipes siempre que nos lo permitas como hasta ahora.
    Y ya aprovecho para decirte que lo de tus fotos, …, no se ni como describirlo. Son espectaculares, de las más bonitas que he visto en mi vida.
    Saludos desde Granada.

  20. Que historia, espero que este sea el único bache en todo el camino. Menos mal que buena gente hay en todas partes del mundo.

    Mucho ánimo y a seguir adelante!

  21. ay qué zuto por dios…más de estos no eh??? bueno me alegro infinito de que estés entero, y de que hayas recuperado el ánimo y al Canario Milenario que te permita seguir tu viaje. Cuídate mucho mucho muuuuuucho! MUACS

  22. Me alegro de que todo se vaya solucionando.

    Yo estuve en NZ hace dos años y algo y si, las carreteras suelen estar en muy buen estado: firme y muy bien peraltadas, pero tienen muchos tramos de carreteras con infinitas curvas en las que el ritmo es muy bajo. Autopistas? eso que es!!! hay unos 70km o por ahi en la zona de Auckland y no se si un poco mas en Wellington, de resto, que yo recuerde, brillan por su ausencia. Aunque no les hacen falta: en NZ viven cuatro gatos.

    Un saludo,

  23. Oh mi Dios, no había leído esta entrada, debió ser horrible, yo me hubiera soltado en llanto, me dieron ganas de salir corriendo en tu auxilio y eso que ya pasó, ya una vez dió vueltas mi coche y yo en él y sé que es una experiencia que nomas no se entiende y horrible, pero encima estar en lugar alejado del mundo debe ser mil veces mas fea.

    Afortunadamente estas bien y nos lo has podido contar.

    Abrazote fuerte fuerte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *