Pues salió todo bien. Parece ser que las velitas a las diferentes vírgenes, los rosarios y los amuletos hicieron su efecto y nada se torció en el último momento. Que se puede torcer ahora, no digo que no, pero ya me amarraré a la cama al grito de «No nos moveran».

Y es que créanme, no ha sido fácil. Y no sólo por la búsqueda de antro entre zulos y trincheras, no. Si no por la burocracia inglesa que roza el absurdo. Y si no expliquenme como es posible que para hacerme una cuenta del banco necesite una dirección y para tener una dirección necesite una cuenta del banco. Consideremos además, que no nos vale la dirección de un hotel, ni de un B&B y entonces solo nos quedará, nuevamente la okupación. 😉

En algún punto se ha de romper el círculo vicioso, así que no queda más que hacer las cosas en paralelo y rezar para que se crucen en algún momento. Traducido: el momento en que te confirman la casa y te mandan la ristra de papeles para firmar es el momento en que sales corriendo hacia el banco más cercano para decir que tienes hogar. Considernando eso sí, que a ellos les plazca hacerte una cuenta.

Que sigue sin ser fácil. Y eso que tú les vas a dar dinero. Yo doy, tú recibes. No te quejes (no quiero ni pensar lo que habrá que hacer para las hipotecas). Aparte de necesitar una carta de la empresa donde trabajas para que quede constancia de que no eres un terrorista, ni un criminal peligroso, te someten a un tercer grado que de verdad, roza la estupidez: «Que tipo de móvil tiene, cuanto se gasta en móvil al mes, cuanto se gasta en ropa al mes, cuanto se gasta en la compra al mes, tiene usted pensado ahorrar mientras este aquí, en caso afirmativo cantidad que espera ahorrar al mes…» Lamadrequetetrajo… «mire usted señorita, llevo un mes comiendo sandwiches, así que cuando pueda entrar en un supermercado a comprar comida decente ya le diré lo que me gasto, la ropa me la traje de España, móvil tengo uno de prepago por que no me puedo hacer uno de contrato al no tener cuenta del banco que no podía hacer hasta no tener dirección y sinceramente, es la primera vez que vengo a Londres y como no sé cuanto me voy a gastar en ropa, comida y móvil no sé si voy a ahorrar o no. Achilipu. Pupu».

Lo dicho. Rozando el absurdo.

Dicho lo cual, y tras despedirme de la señora del B&B y de sus salchichas y huevos fritos, pasé a tomar posesión de mi nueva casa. Dire que erré en mis cálculos y que sólo son tres inquilinos en la casa en lugar de los cuatro que previamente dije. Cosas de los nervios en la entrevista, del idioma y de que cuando nos conocimos estaban los compañeros de piso, los vecinos y parte de la familia.

Lo que no quiere decir que no fuera tratado con amabilidad. Que lo fuí. Pero a estas alturas de la historia ya lo que más querreis será ver en que suelos vais a dormir cuando vengais a garrapatear. Lo entiendo. Perdonad la inútil verborrea.

Foto number juan: La fachada de la casa, mi habitación es la de arriba del todo a la derecha (la que tiene la cortina roida) y lo que es la casa son los dos pisos de arriba. Las habitaciones arriba y la cocina y el salón abajo. Los baños en las entreplantas.

Foto number chu: La habitación. Como veis teneis mucho sitio para revolcaros por el suelo mientras yo ronco en la cama. En cuanto tenga sábanas y edredón mejor, que de momento ayer reposé mis huesos en un saco.

Foto number zri: La cocina. Para merendolas y deglutes variados. Ñumi Ñumi.

And Afoto number for: El salón. Para siestas, fiestas, tele, Satélite, DVDs, música, internet (de momento solo en ese ordenador por cable a falta de instalar el wireless) y Playstation. Ole.

Bueno, decir que ayer sólo estuve con dos de los tres housemates, que me invitaron amablemente a cenar suponiendo que como recien acomodado no tendría nada que llevarme a la boca. Benditos ellos y bendito plato de pasta. Se portaron genial conmigo y espero suplirlo con buenas dosis del chorizo que me traigais y con alguna tortilla española. Por cierto, les encanta la paella. Y no creo que pueda escurrir el bulto mucho tiempo. Help!!! (Rafa, ¿algun consejito, o manual detallado?)

Introducimos aquí a Kate y a Brett, la pareja de australianos y contemplamos a un servidor acallando el rugir de sus tripas.

Y hoy a comprar. Por fin entraré en un supermercado y dejaré la sección de sandwiches detrás. jur jur jur.