Para muchos puede ser una sorpresa pero en el centro de España, en la Mancha, se encuentra la mayor zona productora de vinos del mundo. No son gigantes, ni molinos, ¡¡sino ejércitos de vides, querido Sancho!! Casi medio millón que producen la mitad de todo el vino que se hace en España. Viñedos que se extienden a lo largo de Guadalajara, Toledo, Cuenca, Albacete y por supuesto Ciudad Real, donde se encuentran los vinos con Denominación de Origen Valdepeñas, producidos en la ciudad homónima, pero también en otras cuatro cercanas: Moral de Calatrava, San Carlos del Valle, Santa Cruz de Mudela y Torrenueva. Juntas forman el lugar de origen de esta D.O. y también dan nombre a una ruta turística que las agrupa: la ruta del Vino de Valdepeñas.

Vistas desde el Hotel La Caminera

Cooperativa vinícola Valdepeñas

Los campos de vides en los alrededores de las Bodegas Real

Hotel La Caminera

Quizás sería de recibo añadir que aunque nosotros nos escapamos un fin de semana es literalmente imposible ver en tan poco tiempo todo lo que tiene que ofrecer esta zona y aunque la mayor parte del tiempo lo pasamos en Valdepeñas y alrededores creo que con estas palabras tendréis una idea bastante general de que cosas se pueden hacer y ver. Aún así, será un placer volver en algún momento a completar el recorrido de esta zona llena de historia y riqueza que cuenta con restos arqueológicos del siglo VII a.C., y con restos de producción y consumo de vino del III a.C. Tradición vinícola, como veís, no le falta.

Bodegas Megía e hijos (Córcovo)

Bodegas Real

Un rápido vistazo por la zona nos hará fijarnos en las grandes bodegas, muchas de las cuales sobrepasan el centenar de años. Estas se llevan gran parte del protagonismo pero gran parte de su historia se encuentra enterrada a alrededor de 7 metros de profundidad, donde en los siglos XVI y XVII llegaron a existir hasta quinientas pequeñas cuevas que producían vino. Las excelentes condiciones de temperatura y humedad bajo tierra, unos 15ºC y un 85% de humedad constantes a lo largo del año, lo hacían ideal para la producción, artesanal, del vino. Las propias condiciones del terreno favorecían la proliferación de estos pequeños secretos subterráneos. Toda la zona reposa sobre una veta de dura roca, pero una vez atravesada el suelo calizo permitía cavar y dar forma a cuevas sin necesidad de ningún sostén ni techo abovedado. La propia veta evitaba el colapso.

Bodega tradicional de Navarro López

Descenso hacia la Bodega tradicional de Megía e Hijos (Córcovo)

Muchas de estas se pueden visitar hoy en día y aparecen en los lugares más insospechados, tanto que de entre las que no se han perdido hay unas cuantas de uso privado o particular. No se les puede culpar. ¿Quién no querría disfrutar de una habitación fresquita ahora que llegan los calores del verano? Es bastante probable que visites lo que visites siempre encuentres algún punto en que unas escaleras desciendan hasta estas salas donde se acumulan con siglos de historia tinajas de barro que servían para la producción del vino.

Bódega de 11 Ánforas

Cata de vinos en la bodega tradicional de la Antigua Bodega de los Llanos

Sin embargo, tal y como pasó en gran parte de España hubo dos condicionantes a mediado de siglo XIX que hicieron que el vino se convirtiera en una actividad tan importante. El primero fue la filoxera: Una plaga que llegó a Europa procedente de las vides de Norteamérica (donde no era un grave problema) y que arrasó con los viñedos europeos, especialmente los franceses, que buscaron múltiples maneras de salvar sus cosechas. Aquí entra en segundo elemento: el ferrocarril, que permitió poner a muchas de estas vides a salvo de este insecto acompañado de hongos y bacterias que necrosaban a la planta. De esta manera fue como entró la producción más industrial de vino en España: huyendo del diminuto individuo.

Viñedos de Bodegas Real

Olivos de Bodegas Real

Museo del Vino

A día de hoy los vinos blancos de D.O. Valdepeñas destacan principalmente por su variedad airén (aunque se puede encontrar macabeo o viura, verdejo, sauvignon blanc, chardonnay) y los tintos por Tempranillo (aunque también se puede encontrar syrah, merlot, cabernet sauvignon, garnacha y petit verdot), pero también se elaboran rosados e incluso cava. Obviamente todo esto sirve para acompañar a los paladares con la cocina más tradicional castellana machega, donde prima el producto. Como destino gastronómico, Castilla-La Mancha es sinónimo de buen comer.

Samosa de Rabo de Toro con salsa Thai – Antigua Bodega de los Llanos

Yogur de Folie, piñones y polvo de Setas maridado con un Finca Marisánchez Chardonnay 2020 de Bodegas Real – Hotel La Caminera

Cremoso de Queso Manchego, helado de frutos rojos maridado con un Muscat Petit Grain Finca El Carrascal 2020 de Bodegas Corcovo – Hotel La Caminera

El tiempo ha pasado e inexorablemente, todo ha evolucionado. Ahora el barro ha dejado paso al acero inoxidable y las tinajas antaño descomunales, impresionan menos a la sombra de sus nuevas y brillantes hermanas. Ahora es la tecnología la que asegura vinos excelentes y ya no hace falta horadar el suelo aunque bajo tierra las cuevas, las bodegas supervivientes de otra época de esplendor pueden seguir deleitándonos con el proceso.

Megía e Hijos (Córcovo)

Barricas en la Cooperativa Vinícola de Valdepeñas

Bodegas para visitar:

Corcovo (Megía e hijos):

Una bodega de 1884 que en 1994 paso a manos de Juan Antonio Megía y su familia, dando lugar a su marca Corcovo. El exterior conserva el edificio original del siglo XIX, pero es su cueva la que destaca y donde se envejecen sus vinos, unos de los más vendidos y premiados de la zona.

Bodegas Real:

Resulta impresionante alejarse un poco de la ciudad para adentrarse en Campo de Montiel y verse rodeados de vides por todas partes. 300 hectárea del viñedo para trabajar 10 variedades de uvas distintas y una estructura original restaurada con elementos modernos y espacios para eventos. También tienen actividades asociadas como recorridos en Segway o vuelos en globo por encima de la zona.

Bodegas Navarro López:

A pesar de que la planta principal está fuera del centro de la ciudad pues su producción anual de 14 millones de botellas (si, has leído bien), en las calles de Valdepeñas se puede visitar su bodega tradicional en dos partes: la sala de tinajas y la cueva donde se almacenaban, que ahora puede utilizarse para eventos.

Cooperativa Vinícola de Valdepeñas:

Adornada a su entrada con llamativo molino de viento tradicional donde poder realizar catas, esta cooperativa que cuenta con 80 socios, donde se elaboran los vinos monovarietales de marca Concejal. Impresionan su nave con casi 200 tinajas de cemento de 5 metros de altura y 18.000 litros de capacidad así como su cueva con más de 1000 barricas de roble.

¿Dónde comer?

Antigua bodega de los Llanos:

Este restaurante en el centro de Valdepeñas tiene un tesoro bajo sus pies, pues por ahí sobreviven casi dos kilómetros de galerías, convirtiéndola en la cueva más grande de Valdepeñas, donde uno puede caminar entre paredes de botellas antiguas y aprovechar el espacio único entre barricas añejas para hacer una cata. Sin embargo cenar al aire libre en su preciosa terraza es un lujo, con una gastronomía a la altura del lugar. No deberías dejar para el cordero en su jugo… Luego no digáis que no os advertí.

La Venta del Comendador:

Lo primero que destaca según entras en este restaurante situado en el centro de Valdepeñas es la sensación de retroceder un par de siglos para encontrarse en este edifico histórico, con un comedor en dos plantas como si fuera una corral de comedias, con gran variedad de carnes y pescados.

Restaurante San Antonio:

De corte muy similar al anterior y situado en una casa típica manchega del siglo XVIII, este restaurante podría definirse como tradicional de cocina castellano manchega pero con una vuelta de tuerca y un toque más innovador. Ojo a las migas.

Hotel La Caminera:

Lo añado en el apartado de restaurantes porque solo pasamos por allí para cenar, pero sin lugar a dudas es un sitio por el que pasar para quedarse al menos a dormir. El hotel, en Torrenueva, en mitad del campo y en lo alto de una colina está en un enclave espectacular (pocos puntos de la región podrán batir su localización para disfrutar de las puestas de sol). Si no quieres quedarte a dormir y disfrutar del relax de la zona y el spa, siempre puedes darte un homenaje y hacer una cena degustación con maridaje de vinos con platos de estrella Michelin. Fue sencillamente sublime. A destacar: el tartar de solomillo de ternera junto con un Casa Albali Garnacha Rosé de Bodegas Félix Solís y el taco de rabo de toro acompañado por un Don Aurelio Garnacha de Bodegas Navarro López.

¿Dónde tomar un vino?

11 ánforas:

Esta enoteca está dividida en dos partes: la parte superior según entras desde la calle tiene una gran selección de vinos manchegos y la inferior con una bodega con 11 tinajas que le dan nombre.

Chato Grato:

Pocos espacios mas agradables que este local con un precioso jardín donde dejarse aconsejar por el que fue galardonado como mejor sumiller de Castilla la Mancha en 2018.

¿Donde dormir?

Aloque Posada:

Casa típica manchega con un pequeño jardín llena de color y tranquilidad a pesar de estar en pleno centro de Valdepeñas.

Casa Rural Doña Elisa:

Un viaje al pasado, a una casa modernista del siglo XIX, con 11 habitaciones alrededor de un espectacular patio central y un jardín con piscina.

Extras:

Museo del vino:

Si quieres saber un poco más del mundo del vino, entender su producción y evolución a lo largo de la historia, no puedes dejar de pasarte por este museo dividido en varias partes, por un lado salas informativas donde conocer la historia de la ciudad, de su relación con el vino y donde poder ver una muestra de los vinos pertenecientes a la D.O. a lo largo de los años y por otro lado también puedes visitar la bodega tradicional con sus tinajas.

Espero que os haya gustado y que aunque sea a través de la pantalla os podías haber imaginado los aromas de esos vinos, el frescor de las cuevas y el animado ambiente que se respira en Valdepeñas.

Más información: Ruta del Vino de Valdepeñas