Día 253: Los hombres del bosque

(Lo que aprendí de la selva aunque lo cuento ahora, lo aprendí un 27 de Enero de 2010)

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Como salido de la pluma de Joseph Conrad, el Satria remontaba el curso del Sengai Sekonyer adentrándose en el corazón de las tinieblas. La frondosa jungla del parque nacional de Tanjung Puting iba cerrándole y cerrándole el paso, infranqueable pasadizo entre un acantilado de hojas y ramas sobre un río de aguas turbias.

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Los macacos flanqueaban el río saltando de rama en rama, o manteniéndose en el más completo de los silencios, donde sólo la aguda visión de mi guía podía localizarlos mientras yo intentaba afinar mis sentidos desde la cubierta del barco.  Mis ojos inexpertos, ciegos entre tanta maleza apenas podían discernir nada si no era siguiendo las indicaciones.

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Entonces sí, se revelaban quince o 20 macacos de cola larga o una familia de monos narigudos observándonos aténtamente. Algunos de ellos, buenos nadadores y buceadores, se lanzaban al agua a escasos metros por delante del barco para cruzar el río. No era locura. Saben que el ruido del motor intimida a los cocodrilos. No hay momento más seguro para cruzar.

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Tras no pocas dificultades había llegado a mi destino. Tanjung Puting, en el corazón de Kalimantán, una de las selvas tropicales más grandes del mundo y sólo accesible (salvo para unos cuantos aventureros de machete) en barco. Mi idea inicial de compartir uno se había visto truncada cuando descubrí que… era el único turista que había llegado a la ciudad.

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Al mal tiempo buena cara, no tendría compañero de abordo, pero a cambio me aseguraba el puesto honorífico de Capitán Pirata Garrapata. No tendría a Carafoca, ni a Cuchareta, ni a Chaparrete, pero a cambio tenía un auténtico capitán que presumía de haber tenido una novia alemana (y ¡durante cuatro días!), junto con un asistente que siempre sonreía desde el silencio y una santa cocinera de ascendente abuelil cuyo único objetivo era añadir kilos a mi esbelta figura (que estás muy delgado, hijo).

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(He aquí mi camarote: mesa, comida puesta…

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… convertible en magnífica suite para dormir, con toda la música que la selva es capaz de producir como nana).

El plan era pasar tres días en la jungla, con el Satria como casa, mientras intentabamos encontrarnos con la única especie de grandes simios que habita en Asia. Los orangutanes, los simios de pelambre anaranjada, los hombres del bosque, los mismos que los locales aseguraron en su momento que podían hablar perfectamente nuestro idioma pero que no lo hacían por miedo a ser malinterpretados.

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Hasta hace apenas 40 años muy poco se sabía de ellos. Fue Biruté Galdikas, una canadiense hija de lituanos nacida en Alemania (oleee) la que tuvo el valor de adentrarse en las junglas de Kalimantan para estudiar al simio rojo. En aquel entonces (1971) tenía 25 años. La salvaje jungla repleta de legiones de sanguijelas, insectos carnívoros y demás lindezas le esperaba, mientras ella y su marido montaban un campamento (Camp Leaky) con una pequeña cabaña y se desplazaban por la jungla con un bote de madera.

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(Mi guía, subido a un “champiñón” que crecía en un árbol)

Similarmente a Jane Goodall con los chimpancés en Tanzania y a Dian Fossey con los gorilas en Ruanda y el Congo, Biruté Galdikas pusó al orangután en el mundo. Pasó 30 años en la jungla de Borneo y puso en marcha un centro de rehabilitación de orangutanes que sigue funcionando hoy en día.

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En muchos lugares del sudeste asiático, pero principalmente en Indonesia y Malasia ha habido mucho interés en tener un bebé de orangután como mascota. Su precio se cotiza alto y son muchos los cazadores furtivos que se lanzan a la selva para conseguirlos. Pero a pesar de lo poco conveniente que puede ser tener un orangután como mascota sólo hay una manera de conseguir uno y es matando a la madre. Para complicar aún más las cosas dada la ilegalidad de tener un bebé orangután, se transportan en maletas cerradas y similares con alto porcentaje de mortalidad. Para que un bebé llegue a manos de su nuevo dueño es probable que otros 8 bebés orangutanes hayan muerto bien por el shock de la perdida maternal o por las condiciones de transporte.

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El ciclo reproductivo del orangután es de 4-6 años basándose en el periodo de aprendizaje del bebé. Estamos hablando de un animal que pesa alrededor de 100 kilos y que es… vegetariano. Os podéis imaginar la cantidad de plátanos, mandarinas y cerezas que hay que comer para alcanzar ese peso. Esto implica que los orangutanes son capaces de crear un mapa mental de la selva y saber exactamente en que semana del año hay frutos en que zonas de ella. Mientras el bebé aprende todo esto simplemente no se despega de la madre durante estos cuatro o cinco años.

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El segundo problema es que precisamente porque tienen que recorrer enormes distancias su territorio es masivo, lo cual choca frontalmente con los procesos de deforestación (tanto legales como ilegales) para entre otras cosas producir aceite de palma. Aunque la discusión podría ser si ambos motivos hacen al orangután una especie malamente preparada para la supervivencia lo cierto es que cada vez tienen más complicado su existencia.

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Con la llegada de Galdikas y el centro de rehabilitación que surgió a partir de su estudio se cubrían dos puntos. El primero era recuperar a todos esos bebes que habían perdido a su madre, cuidarlos y reinsertarlos en la selva. El segundo es proveer un extra de comida a todos los orangutanes que no encuentren suficiente en su hábitat.

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Este segundo punto, además, es la clave para atraer a los turistas. Hay ciertos puntos situados en la selva donde se deja diariamente comida para estos orangutanes. El principal problema que podíamos encontrarnos para verlos era precisamente que siendo temporada de lluvias, había demasiados frutos en el bosque como para que aparecieran. Al fin y al cabo, vagos somos todos. Tocaba paciencia y apelar a la esperanza.

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Recuerdo perfectamente el primer instante. El primer momento en que  aún no lo habíamos visto pero unos cuantos árboles tambaleándose indicaban que el/los orangutanes estaban llegando, respondiendo a la llamada de los guardias. Desplazándose entre árbol y árbol sólo con la fuerza de sus brazos, muy pronto aparecieron bajo la lluvia las primeras manos oscuras y tras ellas el “pequeño” hombrecito. Tan igual. Tan diferente.

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Se quedó un buen rato mirándonos, recogió parte de las troceadas cañas de azúcar que habían dispuesto para él y se volvió a lanzar a la jungla. Fantástico. A apenas cinco metros y sólo para mí. Una de las discusiones que tenía con mi guía era sobre la conveniencia o no de alimentar a los orangutanes. Después de todo, si se acostumbran a comer de la mano del hombre ¿no impediría esto una rehabilitación?

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Lo cierto es que son muy pocos de los orangutanes los que se pasan por estos puntos. La mayoría no se sienten cómodos y no pasarán nunca por allí. Muchos otros semisalvajes, pasarán por los puntos únicamente si no tienen otra posibilidad. Hay algunos que se pasan años sin ser vistos. Por último están los que fueron recogidos desde muy muy pequeños. Estos han vivido con los humanos que les cuidaron desde entonces. Están habituados a ellos y aunque viven en libertad se pasan habitualmente por los campamentos.

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Uno de los primeros orangutanes que llegaron al campamento cuando sólo era un bebé es Princess. El Doctor Gary Shapiro se encargó de ella desde el principio y fueron inseparables durante cuatro años. Literalmente, la llevaba colgada todo ese tiempo. Gary fue la figura materna que Princess necesitaba. No os perdáis este video donde incluso se baña con ella.

Pero Princess se hizo famosa por muchas otras cosas. Demostró tener una inteligencia privilegiada y era capaz de aprender por observación. Con el tiempo podía usar un martillo, utilizar herramientas para abrir puertas e incluso desatar las barcas y remar por el río. Espectacular.

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Lo cierto es que ver a Princess era una de las cosas que más ilusión me hacía. Y se resistió hasta el final, de hecho fue la última con la que nos encontramos, tras más de una hora de espera (de nuevo bajo la lluvia) y cargada con Putri su último retoño de alrededor de dos años de edad. Allí sólo habíamos aguantado la espera dos chicas holandesas y yo. Una nueva recompensa.

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(Un par de retratos de Princess)

Tan habituada está al contacto humano que es el único bebé que permite que le toque la gente. A mi sin embargo me daba algo de respeto y me conformaba con hacerle fotos de cerca, pues se aproximó sin miedo hacia nosotros. Fue ella, que seguro me leyó la mente, la que decidió romper el hielo y agarrarse a mi brazo.

“Vamos, llévame a dar un paseo”.

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Sabía perfectamente lo que hacía. Ahora tenía a un par a los que agarrarse y que le llevaran en volandas sin tener que hacer ella ningún esfuerzo. En muchos momentos paraba, se daba la vuelta, observaba se salía del camino, cogía algunas hojas que repartía entre ella y el bebé y se volvía a agarrar al brazo. A seguir paseando.

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El momento fue indescriptible.

Era mi despedida de la selva, de Tanjung Puting, irremediablemente enamorado de estos animales, irremediablemente agradecido al trabajo de la Doctora Galdikas y al de toda la gente local que están cuidando y mimando la selva. Su selva. En la que tuve el privilegio de estar.

Pero también era saber que puede que en un futuro sólo queden fotos que enseñarles a los que vengan detrás, que los tímidos hombrecitos rojos se fueron para no volver.

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Para Brilly, para quién este post no será suficiente.

Unas cuantas fotos más, saltando de rama en rama, aquí.

47 comentarios en “Día 253: Los hombres del bosque

  1. Menuda experiencia, seguro que es una de esas que no se te olvida en la vida. Tus fotos son geniales, pero la ultima me ha impactado especialmente como has captado el momento de la despedida, supongo que quizas un poco agridulce.

    Buenisimo este post.

  2. que guapos, me encantan los orangutanes 🙂
    La experiencia de una jungla es muy autentica, te acerca un poco a nuestra esencia a tiempos pasados. No se si has probado durian ahi o en Thailandia, si no lo has hecho te animo a que lo pruebes. Huele a ostias, pero sabe delicioso. A los orangutanes les encanta!

  3. Joder, Ignacio, una experiencia así (dentro de la experiencia que supone ya de por sí tu viaje) vivida con la sensibilidad que tú tienes tiene que ser de una intensidad brutal. Enhorabuena, y que la vida te siga dando muchas de éstas (espaciadas eh, que si no te va a dar algo).

    Muchísimas gracias, amigo, es una maravilla ver el mundo desde tu viaje.

    El blog se está empezando a convertir en imprescindible.

  4. Buenas,

    Mira, sólo me queda FELICITARTE. Te sigo hace tiempo, como muchos otros, pero además de las fotos (que me encantan) admiro tu forma de currarte los post y después de 253 días tener esas ganas de seguir viendo mundo como lo estás haciendo.

    Sigue así y muchos ánimos desde Barcelona.

    Isaac

  5. Otra vez? No sé qué les pasa a mis pelos que los tengo de punta…
    Increíble post, impresionantes fotos. Con los monos me pasa como cuando observo troncos ardiendo… me quedo embelesado perdido!
    Este post es de mis favoritos!

  6. Increíble relato y experiencia, la verdad que no hay palabras para describir lo que uno debe sentir al estar tan cerca de animales tan sorprendentes.

    Otra experiencia más que te llevas muy adentro, de esas que no olvidan y uno se emociona al recordarlas con el paso de los años.

    Un saludo!

  7. an emotional experience
    cuando encontras a la vida salvaje es muy difficil volver despues… para mi fue como si fue borrachada y no queria mas de civilizacion… mi razon se habia parado… tu precioso reportaje despierta esos recuerdos y es lleno de noticias y sensibilidad tan el las fotos que en el texto

  8. Esta vez no hay duda, a Nacho le han encantado las dos fotos donde sales con los orangutanes. 🙂

    Y a Marta todas las fotos (escribo al dictado :-)), porque le encantan los orangutanes.

  9. fascinante señor izquierdo, 3 días como capitan del barco, me imagino despertarme en medio de un río con todo el paisaje al rededor y luego conocer a los hombrecitos rojos del bosque que honor, que honor.

    Saludos

  10. Vaya desayunito en la barca!! Creo que te vas a acordar de este animal por muuucho tiempo. Geniales las fotos a la cría, y sobre todas esa de familia que ya te comenté en flickr.

    A seguir tan bien Ignacio!

  11. Ya no solo eres Rey del retrato robado, ahora Sir Ignacio por este post,por Taman Negara y por todos los reportajes submarinos le nombro, Señor de las bestias.

    Gracias por acercarnos a este impresionante animal.

  12. Muchísimas gracias por los comentarios. Sin duda ha sido de las mejores experiencias del viaje. Una de las cosas que me olvidé de comentar y que os lo dejo como extra para los que os pasáis por aquí es que Princess puede comunicarse con los cuidadores. Tiene un código de 30 símbolos, con lo que realmente… puede hablar con ellos!! (aunque sea a un nivel básico). Es flipante.

    J. Insausti, muchas gracias. Sí, espero no olvidarme nunca. 🙂

    Marcoiris, probé el Durian en Tailandia cuando aún no sabía que era. Simplemente un vamos a probar que es esto. Y me pasé todo el tiempo que lo estuve comiendo dudando de si me habían vendido uno en mal estado!! jajajaja! Si, a los orangutanes les chiflan las frutas dulces.

    LaCasaSin, 🙂

    Bionyka, muchas gracias a ti!!

    Vicente Alfonso, pues si. 🙂

    Maria 🙂

    César, muchas gracias! (aunque no quiero yo responsabilidades laborales, eh?) 🙂

    Edu, si, si, de poco en poco… que si no no lo abarco. Bueno, de hecho este viaje ya no lo abarco, creo que el cerebro ya desconecto hace tiempo… “ya no proceso más, esto es un sinvivir” (o algo así me dijo).

    Isaac, muchas gracias!! Y que sean muchos días más! 🙂

    Memoriadepez, al natural es una sensación extraña, porque parece que son personas, pero no, pero si, pero no, y acabas hecho un lío! 🙂

    Japogo, 🙂 Tengo que hacer una foto de un mono con una BBQ o que? XD

    Nico Cinero, sip. eso mismo dije yo.

    Oria, y me voy dando cuenta de todas las cosas que no he contado!!! ains… tres días que dieron para mucho!!

    Javier I. Sampedro, si, esto que me llevo. Fue alucinante. Si estabas intetando escaparte a Borneo ya sabes…

    Marie Midi, pues si, me imagino en un futuro en alguna oficina pensando en los orangutanes, la selva, el barco… ¿Como volver?

    Yoda, fantástico!!! jajajaja!! Besazos para los tres!! 🙂

    Inuk, muchas gracias!!

    Queseyo, al final habrá que hacer un ranking, no? (lo mismo con un concurso… mmmmm… dejame darle vueltas….)

    Pati, cada día. 🙂

    Cilinderman, 🙂 muchas gracias!!

    Lograi, me da a mí que aquí somos unos cuantos de la misma generación… y de la de Fray Perico y su Borrico… XD

    Monchoman, todo un honor, no se puede describir mejor. 🙂

    Diego Labajos, ¿cómo olvidarlo? 🙂

    Gala! Jajajaja! 🙂 sip, pero es un efecto óptico. Los organgutanes… no pueden sonreir!! 🙂 Simplemente no tienen los mismo músculos que nosotros en la cara. Pero claro, si haces la foto un poquejo desde abajo si que lo parece!! XDD

    Susana, beso recibido!! 🙂

    Belén, eso eso… a ver si te escuchan! No hay nadie de National Geographic en la sala? XDD

    Veronica, muchas gracias!!

    Cristina, esta es de las que os voy a recordar en cada cena… jajajaja! (ya está el Ig otra vez con los orangutanes…zzzzZZZZzzzZZZZ)

    Jose Diego, jajajaja! Acepto el título con sumo agrado! XDD

    Saludos a todos y muchísimas gracias por los comentarios!!!

    🙂

  13. Esperaste mucho tiempo y retrasos para Kalimantan y quienes por allí pasean. Pero vaya que si ha merecido la pena.

    Qué bonito. Todo.

    Un abrazo, fiera.

    P.S. De entre todos los orangutantes, con gafas o sin ellas, mención al de la foto 20, que no es orangután pero también parece que dominase el idioma.

  14. Me he quedado muerta con este post. De la envidia(je je) y de la emoción.Ya sabes lo que me gustan los bichos, no diré nada más que…gracias ;-D

  15. que bonito, este debe ser uno de mis post favoritos, debe ser una de las experiencias que marcan, no? ojalá no lleves razon y estos hombrecitos rojos, con esa cara de sabiduria antigua existan siempre
    Bravo Iggi

  16. Pierre, merecio la pena, no cabe duda. Se olvidaron los intentos fallidos cuando se movio la primera rama…

    Perkins, no hace falta que lo cuentes, ya lo se. 🙂 Besos!!

    Amezle, a ti. 🙂

    Vir, es que fue flipante. Las fotos saben a tan poquito…

    CARMEN, ya me contaras tu…

    Gerard, gracias!!

    Begoraz, ya veremos. Parece muy complicado!! \

    Saluditos!

    🙂

  17. Vaya vaya, qué buena historia y qué buenas fotos sacaste de los hombres del bosque.

    La verdad es que es una pena que se encuentren en ese estado de incertidumbre, pero bueno, esperemos que sigan viviendo por muchos años más.

    Saludos!

  18. Hola ignacio, te estoy escribiendo de argentina, veo que viajaste por todo el mundo, me encanta tu blog y algun dia sueño con poder dar la vuelta al mundo como vos.
    Pero bueno te escribo para ver si me podes dar un poco de ayuda, a fin de año estoy saliendo para indonesia, mejor dicho Borneo, tengo muchisimas dudas, mi idea es ir a Tangung Puting y a las islas de kakaban, maratua, sangalaki para hacer algo de buceo.
    No te asustes pero aqui van mis preguntas.
    Bueno como hago para volar de Jakarta, con que compania, hay que reservar con anticipacion, cuanto dinero sale el vuelo, a que ciudad me conviene ir primero de Borneo, Banjarmasin o Pangkalan bun, cuanto dinero cuesta el tour por el rio, bueno si tienes ganas de contestar feliz de la vida, si no ni te preocupes, ya bastante informacion me la dio tu blog, te mando un abrazo enorme hermano!!

  19. Pues Adrián no te sé decir. Sorry. O lo miras por Internet o cuando estés en Jakarta preguntas en el aeoropuerto directamente. Yo no tengo nada de esa información.

    Saludos!

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