Os voy a desear algo muy bonito: Ojalá en algún momento podáis coger en las manos un libro vuestro. Ojalá podáis sentir su peso, su tacto y abrirlo por primera vez para embriagaros de su olor mientras os sumergís por primera vez en el resultado. Olvidaréis pronto esos momentos en que solo fue una idea, un abstracto, un boceto desdibujado sobre un papel, esos momentos de incertidumbre ante las oportunidades infinitas del moldeo, esas zozobras sobre que forma debería tomar. Lo olvidaréis y empezaréis a pasar páginas, y con la ligera brisa de cada una de ellas, en cada foto, no solo recordaréis el momento inmortal en el cual las hicisteis, sino también lo que hubo que sacrificar para domarlas en los límites físicos del papel. Los problemas de color, de composición, de búsqueda de coherencia para que el viaje de quién lo abriera por primera vez fuera suave, agradable y que la calidez del arrullo le acompañara de principio a final, hasta que cerrase la tapa y el periplo mental, cargado de memorias concluyera. Y entonces, aunque tan solo lo hayais visto vosotros, aunque aun no haya sido sometido al escrutinio de extraños, respiraréis aliviados.

Habrá merecido la pena.

Cuánto se ha recorrido desde que aquellos días jóvenes de 2021, desde ese Enero en que las nieves cubrieron Madrid. Cuánto ha pasado y que lejos se ve ahora, en los calores incipientes que anticipan el asfixiante verano en la ciudad. Filomena podría parecer un recuerdo difuso, pero no. Ahí están esas páginas para recordarlo. Para que en momentos de duda podamos certificar su existencia. «Filomena: Crónica fotográfica de la nevada que congeló Madrid» ya está con nosotros. Y a todos aquellos que hicisteis que existiera, deberíais tenerlo ya en vuestras manos. Recompensa a vuestro mecenazgo. Hijo adoptivo, agradecido, en vuestro hogares. Lo conseguimos entre todos.

El resto, que no desfallezca, ni caiga en el desespero. Sigue habiendo oportunidades de conseguirlo. Filomena, está ahora… al fin y para todos, a la venta.

HAZTE CON FILOMENA: CRÓNICA FOTOGRÁFICA DE LA NEVADA QUE CONGELÓ MADRID

Hacer un libro es trabajo colaborativo del que no sabía casi nada y del que he aprendido muchísimo, gracias a la editorial Libros.com y a todo el equipo que se han volcado para conseguir un libro memorable. Me permitirán las palabras bonitas, pero que tipo de padre sería si no presumiera de hijo. A este formato final y definitivo, hay que agradecerle mucho a Patricia Casal y a Irene Escribano, las diseñadoras y maquinadoras con quien tanto tiempo estuvimos puliendo el diseño para alcanzar la sencillez y fuerza sobria que tiene ahora mismo. No puedo estar más contento de como a esas fotos en un carpeta se las acabó convenciendo para recolocarse de manera tan armónica.

(Obviamente, el agradecimiento se extiende a todo el equipo, desde Marta Cid en la campaña, como a Miguel Ángel García, durante todo el proceso y a Aitor Nova y a Jose Andrés Fernández, que se están encargando de los envíos y del excelente servicio de atención).

El libro narra cronológicamente los cambios que sufrió Madrid, desde los primeros copos hasta que tras la intensidad de la tormenta el sol salió al fin. Espero que la experiencia de pasar las páginas os sumerja en esos días locos de cambio, que veáis en la sucesión de imágenes como los copos se van acumulando en las calles, en los coches y en las ramas de los árboles, en ocasiones, por encima de sus propias fuerzas. Espero que sintáis lo que habría sido acompañarme entre el viento en esa gélida madrugada del 9 de Enero, esa en que nuestro mundo cambió mientras dormíamos. Espero que podáis sentir la nieve crujir bajo vuestros pies mientras poco a poco el amanecer pedía permiso tímidamente para aparecer. Espero que os sirva para vivir con una sonrisa en la boca lo que fue caminar por esa ciudad abandonada a su suerte.

Quién lo tenga ya en sus manos, verá que he contado con la inestimable ayuda de dos buenos amigos para completar el libro. En primer lugar con mi queridísimo Eduardo Sáenz de Cabezón que aceptó, y fue un honor, escribir un prólogo que abriera las páginas y por el que le estaré siempre agradecido. Edu siempre ha sabido domar las palabras con certeza, con cariño y con precisión. Gracias. Por otro lado, también he podido contar con mi divulgador meteorológico y amigo de unas cuantas correrías, Emilio Rey, quien añadió un epílogo especial y esencial, para entender porque Filomena existió y que fenómenos se conjugaron para traernos este hecho tan insólito. Gracias, Emilio, porque el conocimiento es comprensión y con la comprensión todo siempre es más bonito.

Lo dicho. Filomena está aquí, en papel. Para todos vosotros.

Que lo disfruteis. Que los recuerdos de esa nevada siempre serán de todos.

HAZTE CON FILOMENA: CRÓNICA FOTOGRÁFICA DE LA NEVADA QUE CONGELÓ MADRID