Al sur, en Huelva, junto al mar y en compañía de buenos amigos, así se casaron Yowy y Jaime. Y aquí un servidor, que ha tenido el placer de ser su amigo durante mucho tiempo, tuvo el honor de inmortalizar la boda en forma de fotos y de arrastrarles a una sesión post boda para hacer unos cuantos posados con la inestimable ayuda de Sue Ponce. Una boda preciosa, pensada y planeada con el corazón, con la única intención de hacernos partícipes a todos de su momento. He aquí una pequeña selección del antes y el después. Un trabajo del que estoy muy contento y aunque en las bodas notas la presión de la responsabilidad de los momentos, lo cierto es que las disfruté enormemente. A ser felices.
Yowy & Jaime
Category: Fotografía, Sesiones | 6 Comments
El Sony Reto Wifi
¿Te imaginas tener una cámara con tecnología wifi? Sí, con wifi: que además de transferir los ficheros sin cable puedas controlarla ¿Para que la usarías? Algunas ideas: colocar la cámara en algún lugar de difícil acceso y controlarla con el móvil o el ipad (por ejemplo en lo alto del altar en una boda), de igual manera puedes ponerla en un monopie y ver en el móvil o incluso si tienes varias cámaras puedes controlarlas todas desde el mismo dispositivo… o para… ¿para que se te ocurre a ti?
La gente de Sony me va a dejar probar una cámara con esta tecnología y habíamos pensado que sería más divertido si me dais ideas vosotros y yo me comprometo a realizar la idea que más guste (siempre y cuando entre en mis posibilidades, claro, si decís poner la cámara en lo alto del Empire State Building lo mismo no lo consigo…) ^_^ Así que ¿Qué me decís? ¿Quién tiene la mejor o más loca idea? ¿Cómo usarias está tecnología?
A ver si sois capaces de sorprenderme!! Tenéis hasta el 24 de Junio, para pronerme a prueba a mi y a la tecnología wifi.
Y por si esto no tiene suficiente motivación el ganador (el que tenga la idea más original y que pueda llevarla a cabo) se llevará una Sony Cyber Shot WX300.
Category: Uncategorized | 19 Comments
Memorias de Kenia (I): Los Pokots
Me sorprendió el verde. Imaginando el Africa Negra con ese característico color ocre amarillento de la sabana, malinterpretando las pocas imágenes que tenía de este continente que lo colocaban cercano al desierto, Kenia brillaba con vida, como naturaleza pura y salvaje .Acababan de terminar las lluvias y aunque comenzaba la estación seca que acabaría transformándola en ese paraje que me imaginaba, ahora estaba desbordada de agua, con muchos ríos por encima de sus históricos y carreteras cortadas, inundadas por las crecidas. Realmente una sorpresa.
Dejábamos Nairobi con los ojos como platos, a pesar del sueño (un vuelo largo con escala en Estambul nos había dejado en la capital keniata), pues ¿quién necesitaba dormir cuando había un nuevo país que descubrir? Desde lo alto del camión de Ratpanat, veíamos desaparecer la ciudad, clásica en su corte caótico, para perdernos por carreteras más rurales, cruzando el Gran Valle del Rift. Ese enorme valle, provocado por la separación de placas tectónicas que semanas antes había cruzado en Israel. ¿Quién me lo iba a decir? De desconocerlo a pasar dos veces por él, con varios miles de kilómetros de distancia.
Llegamos al lago Baringo, entradas las primeras horas de la tarde, para encontrarlo completamente inundado, una desgracia para los hoteles y campings de la zona, que de estar en primera linea de lago habían pasado a ser absorbidos por él. Por el contrario los pájaros parecían encantados con el cambio, e incluso los cocodrilos e hipopótamos que rondaban por la zona con muchos más rincones donde esconderse en las nuevas expansiones de agua.
Se aprende rápidamente que en lugar de tener dominada la naturaleza, no eres más que un invitado, y que por el mismo lugar por donde tu transitas puedes estar acompañado de muchos otros seres vivos, así que las lenguas más expertas recomiendan ir siempre con un frontal de noche y andar con cuidado de donde te metes. Si, hay animales peligrosos cerca.
Pero no habríamos de explorar el Baringo todavía, sino aprovechar lo que quedaba de luz para visitar a los Pokots, una de las decenas de tribus que pueblan el país y que han sido marketinianamente devorados por los masais. Tanto que parece que en Kenia solo hay masais, pero la realidad es que intentar entender todas las que hay puede ser el trabajo de una tesis doctoral.
Los Pokots se reparten entre Kenia y Uganda y no hay cosa más importantes para ellos que el ganado. Les sirve de moneda de cambio y símbolo de riqueza y un hombre puede casarse con más de una mujer siempre y cuando pueda pagar el número suficiente de vacas. Es el ganado, por lo tanto, motivo de disputas, tantas que han ocasionado cruentas guerras entre ellos y los Turkana. Una guerra de esas que apenas importan a nadie y de las que nunca se oye.
Pero de todo eso nos enteramos después. Visitándolos parecía increíble que pudieran estar en conflicto. Su vida, retirada de todo, se veía calmada y apacible. Los niños correteaban entre los arbustos y las chozas de adobe y los mayores nos recibían cordial y afectuosamente. Nos acompañaba, lógicamente un guía. Es la única manera, un guía local, que hace de intermediario entre los visitantes y la tribu. Así que Jim, con sus dientes manchados (como muchos otros locales) por las propiedades del agua, lo que le confería una sonrisa algo extraña aunque sincera, hacía de traductor.
Lejos de ser un espectáculo vacío, visitar a los Pokots te permite mostrarte como viven de verdad. Es cierto, que una vez allí, se ponen sus trajes de gala y hacen una demostración de su folklore con bailes, cánticos, danzas y saltos. Tal y como yo lo entendí sería el equivalente a (salvando las distancias) ver un espectáculo de sevillanas en Sevilla. La gente no se viste así normalmente, pero si quieres verlo tienes la posibilidad. Mientras tanto siempre te quedará el entorno.
¡¡Y que entorno!! El sol se coló por las últimas rendijas del atardecer entre unas nubes bajas iluminándolas al mismo tiempo que bañaba el campos, las chozas y las pielas oscuras de los Pokots. Allí nos contaron sus historias, su manera de vivir, la básica “tecnología” con la que subsisten y porque no necesitan mucho más. Nómadas por el ganado, sonrientes y amables. Me pregunto que pensarían de nosotros que íbamos allí a conocerles durante un breve lapso de tiempo. Parecíamos divertirles, aunque en la noción del tiempo apenas fuéramos un suspiro en sus vidas.
Todavía seguían bailando y cantando cuando nos fuimos de allí y los cánticos seguían escuchándose cuando el camión ya estaba muy lejos. Creo que les faltaba muy poco para animarse a bailar y cantar y ya que habíamos encendido la mecha se quedarían disfrutando y sintiéndose vivos hasta que se cansaran. Nosotros en cambio ya estábamos agotados y sólo nos quedaba acostarnos prontos, esperar que ningún hipopótamo le diera por pisar la tienda (por lo que sabemos, no ha pasado) y recuperar fuerzas. Al día siguiente nos esperaba un espectacular amanecer, en una barca. Viendo el sol levantarse sobre el Baringo.
Parte del Minubetrip por Kenia | Más info: Ratpanat
Category: Kenia, Minube | 16 Comments
El Soplao
Cristina E. Lozano y Avistu tras atravesar la oscuridad y el barro tras la visita Turismo-Aventura de las cuevas de El Soplao | Parte del Minubetrip por Cantabria.
Category: Cantabria, Fotografía, Minube | 2 Comments
Paseando por Tel Aviv
La temperatura perfecta y unos días soleados obligaban a pasear. E indudablemente, en el bosque de cemento y senderos de calles que se cruzaban siempre se acababa llegando al mar, desde donde uno solo podía alejarse con gran fuerza de voluntad, así que me pasé gran parte del tiempo recorriendo el precioso paseo marítimo, con Jaffa a un lado y los rascacielos de Tel Aviv al otro y entre medias las olas bravas del Mediterráneo acompañando con la luz del atardecer a viandantes, deportistas haciendo footing y lectores compulsivos devorando libros en el césped.
Era esta una radiografía bastante precisa de Tel Aviv. Una ciudad moderna y tranquila, relajada, creada con aire europeo e imprimiendo su personalidad afable poco a poco, a base de dinamismo y buen ambiente. Las calles están llenas de cafeterías y restaurantes, terrazas de día y de noche. Todo excusas para no quedarse en casa y disfrutarla.
Con apenas algo más de 100 años de vida, es sin embargo Jaffa la que se lleva la importancia histórica, pues aunque ahora se considera todo como todo parte de un mismo municipio, parte de una ciudad que ha dado el estirón en los últimos años, Jaffa es mucho, muchísimo más antigua.
Ya estuvo habitada en el 7.500 a.C. Si, habéis leído bien. Sus calles, un laberinto de piedras, convertidas hoy en un conglomerado de comercios, llevan mucho tiempo mirando al Mar y siguiendo la herencia de mercaderes junto al puerto, mantiene muchos mercados y mercadillos en sus calles, invadidos ahora por puestos de souvenires pero también por tiendas de antigüedades de película donde quizás si rebuscas con cuidado podrás encontrar cosas de todos estos siglos.
Aunque el verdadero pulmón comercial del municipio está en pleno centro de la ciudad, moviéndose alrededor del Mercado Carmel. Frutas, verduras, aceites, pan, flores, especias, ropa… repartidos a lo largo de tantos puestos que parece que caminas por un túnel con un montón de ramas donde se siguen mezclando los olores y apetecen los sabores.
A partir de ahí se puede conocer la zona centro, que se suele mover a lo largo de la moderna Sheinken St y Rothschild Boulevard. Todo tiendas y glamour, acompañados de gente jugando a la petanca y paseando perros por su camino central. Más bares flanqueando a lo que se llamaba la Ciudad Blanca, por la cantidad de edificios Bauhaus consturidos por arquitectos judías en plena expansión.
Su ambiente cosmopolita se traduce en el carácter de la gente, amables y sonrientes, divertidos, relajados y mayoritariamente colaborativos cuando les pedías una foto que a veces se saldaba con una petición recíproca. Carácter Mediterráneo en su máxima expresión. Al fin y al cabo Tel Aviv se ha considerado una de las mejores ciudades para vivir y aunque también tiene una amplia oferta cultural, resulta difícil resistirse a seguir caminándola una y otra vez.
Parte del minubetrip por Israel | Galería de fotos de Tel Aviv
Category: Israel, Minube | 8 Comments
Kenia
Recién aterrizado de Kenia. Un pequeño adelanto de lo que ha sido una semana de minubetrip recorriendo la naturaleza del país de la mano de Ratpanat. Sigo con resaca de emociones. Que sirva esto como trailer de lo que está por venir y que no aguantaba en el disco duro hasta que lleguen los posts.
Category: Fotografía, Kenia, Minube | 17 Comments
La increíble experiencia de viajar en Globo
Se agradecía la chaqueta entre el ambiente frío y la hierba aún llena de rocío con un sol apenas acababa de despuntar y que aún no le había dado por calentar. Según nos contaban estábamos de suerte, el tiempo no había acompañado en las últimas semanas en La Rioja y hoy se esperaba un día de sol radiante sin apenas nubes. Ideal para volar.
La vela del globo se extendía, tan larga como era, instantes antes de comenzar a hincharse, inflada por unos ventiladores que solo la abrían a lo ancho. Aún no entraba en juego el quemador, el mismo que habría de levantar a la enorme bolsa por los aires. A su lado, la cesta que habría de llevarnos a 6 personas parecía diminuta y a merced de demasiadas variables. Tantas que parecía increíble que pudiera ser controlada por tan solo una llama, pero así era.
Viajar en globo consiste en conocer y entender las corrientes de aire y subir a la altura que te lleve en la dirección que deseas. Antes de preparar una ruta, tienes que tener en cuenta en que sentido soplará el viento ese día y a partir de ahí preparar la manera de hacer el recorrido. Si tu objetivo es sobrevolar un determinado punto, el sentido del viento será el que te indique donde tienes que empezar.
Es tan complejo el arte que en las competiciones, muchos tiene libertad absoluta para comenzar donde ellos entiendan que es el mejor punto y a partir de ahí, lanzarse a la conquista de su objetivo. Después solo queda subir y bajar entre corrientes de aire para ir girando e hilando fino.
¿Y donde se aterriza? De antemano no puede saberse, más que de una manera aproximada. Es por eso que la furgoneta tiene que ir siguiendo al globo, mientras intercambian datos por los walkies para acercarse lo más posible. Además, a la hora de aterrizar, solo importa la dirección en la que vuelas. Si a un lado tienes un campo estupendo, pero no está en tu linea, olvídate de él. No existe para tí. Solo queda seguir hasta que se interponga uno en tu camino.
Teniendo todo esto en cuenta y desde la ignorancia como una experiencia caótica y carente de control, me sorprendió la habilidad de los pilotos para tenerlo todo bajo control. Muchas horas de vuelo y muchas clases para anticiparse a todo y saber llevarte donde querían y como querían. Para mi, un indescifrable secreto en forma de vientos, presiones y otros palabras cuyo significado desconozco, para ellos, un lenguaje tan rico en matices que les permitía sobrevolar viñedos a apenas un metro de altura sin despeinarse, pasar por encima de tejados o elevarse a más de mil metros para deleitarse con las vistas.
Un vuelo, el del globo, calmado, sin sobresaltos, como un suave travelling infinito e imposible, en silencio absoluto. Si en silencio, porque el globo se mueve con el viento, así que es eres parte de él y por lo tanto no lo oyes. Alucinante y precioso.
Parte del Minubetrip que hicimos por la Rioja | Más info: Globos Arcoiris
Category: La Rioja, Minube | 8 Comments




















































































